El PJ avanzó sin acuerdo en la Asamblea

No logró el apoyo necesario para reformar el Código Electoral y llamar a elecciones con ley de lemas; tensas negociaciones
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23 de diciembre de 2001  

El senador peronista José Luis Gioja cortó en seco la reunión reservada donde representantes de todas las fuerzas del Congreso discutían cómo elegirían al próximo presidente argentino.

"Empezamos así, y después vemos", dijo.

Apremiaba el tiempo. Después de medio día de negociaciones, el PJ no lograba el acuerdo de los demás partidos para aprobar el llamado a elecciones anticipadas bajo el controvertido sistema de ley de lemas.

Eso complicaba el plan para nombrar a Adolfo Rodríguez Saá. Habían pasado las 21 y no se podía demorar más la reanudación de la Asamblea, convocada a las 19.

Al mediodía de hoy vence el mandato legal de Ramón Puerta como presidente y es necesario nombrar al presidente interino antes de ese momento para evitar una insólita situación de acefalía, en medio de la crisis social.

"A lo mejor estamos obviando algunos pasos, pero no se puede perder más tiempo. Empezamos a sesionar ya y votamos sí o sí a las 11 de la mañana", propuso el sanjuanino Gioja (jefe del bloque de senadores) y dio por terminada la reunión de labor parlamentaria.

El justicialismo había dispuesto pasar por encima de la ley de acefalía y del Código Electoral por medio de una resolución de la Asamblea, que se votaría por mayoría absoluta, para evitar el sistema de mayorías especiales que dispone la Constitución.

Impuso el reglamento de la Asamblea Legislativa de 1868, para justificar el empleo de un sistema de votación por el que se pudiera aprobar la decisión de los gobernadores del PJ el día anterior, rechazada por la UCR, el Frepaso, ARI y los partidos provinciales.

"Esto es una aberración. Un abuso de poder", bramó Elisa Carrió, líder de ARI, cuando escuchó el proyecto en la reunión de labor parlamentaria.

Pero la decisión estaba tomada. El peronismo considera vital la elección con ley de lemas para resolver con el menor trauma posible su irresuelta puja interna.

Sin acuerdo (y algunos creían que sin red) los jefes de bloque salieron hacia el recinto. Con muestras de ansiedad y desconcierto, los aguardaba la mayoría de los 329 legisladores nacionales.

Con 160 bancas, el peronismo está a cinco de la mayoría absoluta de la Asamblea. Si el conflicto se agravaba, hasta se corría el riesgo de no poder designar al presidente.

Los justicialistas confiaban en la promesa de apoyo de última hora de los seis diputados del cavallista Acción por la República y de algunos partidos provinciales.

"Creo que llegamos", decía el bonaerense Jorge Remes Lenicov en el Salón de los Pasos Perdidos, 10 minutos antes de la sesión.

Militantes y dirigentes cantaban la marcha peronista. Desde la calle llegaban los gritos de una fuerte protesta: "Sin peronistas, sin radicales, vamo´ a vivir mejor".

Amenazas de ruptura

"Si no, les dejamos el Gobierno. Agárrenlo, a ver qué pueden hacer." Carlos Maestro, jefe de los senadores radicales, se llevó esa respuesta, a las cuatro de la tarde, cuando fue a advertirles a sus pares del peronismo que su partido no aceptaba las elecciones anticipadas y, mucho menos, la ley de lemas.

Los radicales (y el resto de la oposición) argumentaron que ese sistema llenará de debilidad a los próximos presidentes.

El peronismo tenía su propio problema interno. El menemismo -casi 20 bancas de la Asamblea- se oponía a las elecciones en marzo.

Carlos Menem ordenó a su gente presionar para que Rodríguez Saá sea elegido hasta 2003. Espera en ese tiempo recuperar popularidad para presentarse como candidato.

Las reuniones se sucedían febrilmente en los despachos del Senado.

"Cambiemos esto o no nos sentamos", amenazó el senador Eduardo Menem.

Gioja llamaba a Puerta a la Casa Rosada. El senador cordobés Juan Carlos Maqueda llegó a consultar a su jefe político, el gobernador José Manuel de la Sota, si tenían margen de maniobra para enterrar el proyecto de elecciones anticipadas o al menos el de hacer regir la ley de lemas, calificada por todos los bloques como inconstitucional.

Al rato, los principales legisladores del PJ partieron a ver a los gobernadores. "Estamos en el borde de la ilegalidad", les dijeron a los mandatarios. Volvieron al Congreso con la orden de aprobar el plan anunciado el día anterior.

Sólo sobre las 20, el peronismo resolvió el conflicto interno, en un acuerdo basado en el reparto de cargos, y acudió a la reunión de labor parlamentaria para informar al resto de los bloques el reglamento que se usaría en la Asamblea Legislativa y el temario, que consistía en una sola resolución.

Advertencia

"Nosotros estamos dispuestos a designar a Rodríguez Saá. Aprobemos eso primero y discutamos luego lo de las elecciones, en otra votación. Si no, nos abstendremos", dijo Maestro, más de una hora después.

Entonces se decidió reanudar la Asamblea, con la promesa de seguir la negociación en las bancas.

Además, se agregó una cláusula en la que se establece que la resolución sería ratificada luego por leyes tratadas y sancionadas por las dos cámaras.

"Ojalá podamos evitar el papelón de elegir al presidente con los votos justos", auguró uno de los conductores del bloque de diputados del PJ.

Eran las 23.30. Quedaba por delante una noche interminable, de inesperado suspenso.

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