El PJ llamará a elecciones anticipadas

Puerta era ayer el candidato más firme para ser el presidente de la transición durante 90 días; podría ser elegido el domingo Duhalde y Rodríguez Saá son los otros postulantes Gobernadores y legisladores preparan un plan económico de emergencia Cómo fueron las últimas negociaciones
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21 de diciembre de 2001  

Atrapado por el mal tiempo en el aeropuerto de Merlo, Ramón Puerta negociaba anoche desde San Luis la convocatoria a la Asamblea Legislativa para hoy, en la que se aceptará la renuncia de Fernando de la Rúa. Cerca de las 22 hizo un pedido desesperado al ex jefe de Gabinete Chrystian Colombo, su amigo, para que se quede en su cargo hasta que él regresara a Buenos Aires (lo hará a las 8), y el Congreso lo convierta en el nuevo presidente, al menos, por 48 horas.

"Pediles a los ministros que se queden en sus cargos porque si no esto es la anarquía total", le dijo Puerta, tenso. Según contó el misionero a LA NACION, se enteró de la renuncia de De la Rúa mientras viajaba a Merlo (donde el gobernador Adolfo Rodríguez Saá inauguraba el aeropuerto). Cuando aterrizó, se comunicó con el ya ex presidente y trató de convencerlo: "Fernando, no renuncies. El peronismo se reúne ahora y tendrá una respuesta a tu convocatoria".

"De la Rúa no esperó y renunció antes", dijo Puerta a LA NACION.

Pero el PJ tenía tomada ya la decisión de negarse a integrar un gobierno con un presidente a quien la gente le pedía la renuncia en la cara.

Anoche, el candidato más firme para ser el presidente de la transición era Puerta. Las negociaciones seguían en San Luis, donde se reunieron varios gobernadores, y en el Congreso. Rodríguez Saá se ofreció a completar el mandato de De la Rúa, pero según pudo saber LA NACION gobernadores y legisladores decidieron que llamarán a elecciones anticipadas dentro de 90 días porque la caótica situación demanda "un presidente legitimado por el voto". Puede ser que cuando llegue el día 90 se tomen tres o cinco meses más para ir a elecciones.

Puerta jurará hoy como presidente por 48 horas: es el tiempo que dura la sesión de la Asamblea Legislativa. Anoche el presidente a cargo del Ejecutivo anticipó a LA NACION que el PJ tomaría ese tiempo para definir quién comandará la transición. Los gobernadores del PJ se ocuparán de buscar consenso para el gobierno de transición con los bancos, el FMI, los gremialistas y todos los partidos políticos, según anticipó anoche Juan Carlos Romero a LA NACION.

Duhalde también era anoche otro candidato a conducir la transición. En medio del desborde político, entre los peronistas surgieron diferencias porque quien se haga cargo de la transición deberá asumir el costo político por las medidas económicas y, además, no está listo el acuerdo político que excluiría a ese hombre de la disputa presidencial.

Sí se definió que quien forme parte del gabinete de transición (no se descarta la inclusión de radicales) no podrá integrar la fórmula presidencial después. Además, los recursos del área social estarán en manos de las provincias. En una casa situada en la cima de un cerro de Merlo, anoche varios gobernadores debatían cómo resolverán su propia pelea interna: si van a elecciones internas antes (como quiere Carlos Ruckauf) o si modifican la ley de acefalía y compiten todos por la ley de lemas (como impulsa José Manuel de la Sota). Esa definición es clave porque, además de esos dos gobernadores, Carlos Reutemann y Carlos Menem quieren competir.

El ex presidente quiere que Puerta complete el mandato de De la Rúa porque algunos interpretan que si esto no ocurre la Constitución le prohibiría presentarse como candidato.

Puerta sumaba anoche el apoyo de los gobernadores del Frente Federal (el grupo que lo llevó a la presidencia provisional del Senado) y de Ruckauf (según éste contó a LA NACION). "Yo no agarro nada si no tengo el apoyo de todos y cuando digo todos, digo hasta Elisa Carrió", advertía ayer Puerta a sus íntimos. Quiere apoyo total.

Que el PJ elija antes de pasado mañana al presidente de la transición depende no sólo de un acuerdo interno y con el radicalismo, sino de que se logre consensuar las medidas económicas de emergencia.

Ruckauf, que estaba en la Capital -el mal tiempo le impidió aterrizar en Merlo- negociaba por teléfono la transición. Sus allegados decían que se podría avalar una enmienda constitucional para que Menem compita por la presidencia de la Nación.

Tarde de furia y nervios

La tensión entre los peronistas era tremenda. Y lo fue desde la mañana temprano. Estaban desesperados porque nadie del Gobierno daba señales de qué iba a pasar y las calles explotaban de violencia. Hasta la propuesta de cogobierno era difusa: nadie del delarruismo ofreció ningún cargo ni esquema de poder compartido.

Entre los justicialistas cayó muy mal el mensaje que dio De la Rúa a la tarde cuando los convocó a un acuerdo. Los gobernadores estaban alarmados por los muertos, por la represión en la Plaza de Mayo y por el desmadre de la situación. "Encima ahora éste nos quiere cargar el costo del desastre", dijo uno de ellos.

Los legisladores ya habían definido en una reunión caliente que pedirían a De la Rúa un "gesto de grandeza", un eufemismo que sólo tenía un significado: pedir la renuncia de De la Rúa. Un reflejo de que el PJ esperaba esa decisión fue que a la mañana Duhalde dijo a LA NACION que "De la Rúa cambia o lo cambiamos a él".

La decisión de los principales hombres del PJ (Ruckauf, De la Sota y Reutemann y los jefes de los bloques legislativos, José Luis Gioja y Humberto Roggero) era presionar con el pedido de juicio político si De la Rúa insistía en quedarse en el poder. "No sé qué les pasa hoy a los peronistas, están pel...", dijo un importante legislador a sus colaboradores; todavía pensaba que el desenlace no sería tan rápido y brutal.

Pero el PJ había tomado la decisión de no sumarse al gobierno de unidad mucho antes de que De la Rúa hiciera el llamado final en TV. Tal como anticipó LA NACION ayer, lo único que se debatía era quién lo sucedería.

En la reunión del hotel Elevage en la madrugada de ayer entre operadores radicales y dirigentes del PJ, los peronistas anticiparon a un Colombo casi entregado (para el PJ fue el que luchó hasta el final) que ninguno compartirá la salida de De la Rúa. Fue significativo que el poder del PJ se trasladaba a San Luis mientras el gobierno de De la Rúa se desgarraba en medio de saqueos y violencia. "¿Qué hacemos? Nos preparamos para hacernos cargo", dijo ayer Ruckauf. Hoy el PJ tomará el poder como quería y se prepara para quedarse.

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