El PJ rechaza las medidas y reclama un debate en el Congreso

Enviarán un documento al Presidente
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4 de diciembre de 2001  

A una semana de que el PJ asuma el control de las dos Cámaras legislativas, los diputados peronistas acordaron enviar hoy un documento crítico al presidente Fernando de la Rúa en el que calificarán como "depresivo" el plan de restricción de extracciones bancarias y le reclamarán que habilite al Congreso para debatir durante el verano medidas reactivadoras de la economía.

Los senadores justicialistas coinciden con el diagnóstico pesimista y podrían sumarse a los diputados en el pedido formal para que se prorrogue hasta el 28 de febrero el período de sesiones ordinarias, que terminó el viernes último.

En el PJ saben que el reclamo difícilmente prosperará, ya que el Gobierno no está dispuesto a tolerar en los próximos meses un Congreso con dominio opositor abierto a impulsar iniciativas contrarias al plan fijado por decreto el fin de semana.

Según explicaron fuentes de los dos bloques del justicialismo, su estrategia será despegarse públicamente de un plan que consideran "impopular" y responsabilizar al Presidente por las consecuencias que pueda traer su instrumentación.

Ante la eventualidad de que el Congreso quede cerrado hasta marzo, tampoco intentarán boicotear judicialmente las medidas, según resolvieron ayer los principales dirigentes del PJ en el Parlamento.

En cambio, podrían promover (esa idea ganaba fuerza ayer en el Senado) una convocatoria al jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, o al ministro de Economía, Domingo Cavallo, para que dé explicaciones en el recinto.

Diez horas de reunión

Los integrantes de la mesa de conducción del bloque de diputados del peronismo comenzaron a llegar a la Cámara pasadas las 9, para cumplir con la convocatoria urgente realizada por Humberto Roggero, jefe de la bancada.

El futuro presidente del cuerpo, el duhaldista Eduardo Camaño, puso su despacho como sede de la reunión, en la que llegó a haber 35 legisladores.

"La dolarización, la reprogramación de la deuda a tasas altas y las restricciones a usar los depósitos sólo definen que seguiremos con un escenario depresivo", indicó el economista Jorge Remes Lenicov, en un intervalo del encuentro.

Su colega Manuel Baladrón también vertió conceptos durísimos sobre la decisión del ministro Domingo Cavallo. "No va a haber un peso en la calle. Sólo buscan favorecer a los bancos. No nos oponemos a la bancarización, pero no puede hacerse a la fuerza", enfatizó.

Dentro del despacho de Camaño, los legisladores estudiaban los puntos débiles del plan y algunos proponían atacar en la Justicia las restricciones impuestas, si el Gobierno no habilitaba al Congreso a seguir sesionando.

Pero la mayoría prefirió la cautela. Roggero y Camaño propusieron la idea de enviarle una carta a De la Rúa y evitar un choque frontal. "No nos arriesguemos a que nos acusen de otro golpe institucional. ¿Qué nos van a decir si trabamos el plan y al otro día se caen dos bancos?", fue la conclusión, según el relato de uno de los diputados que participaron del encuentro.

Roggero dio por terminada la reunión después de las 19. Habían resuelto las líneas básicas del documento que presentarán hoy y que enviarán a De la Rúa, como parte del pedido de ampliar el período legislativo.

"Las expresiones económicas de una crisis anunciada abrevan en causas políticas, producto de un Gobierno que no supo generar confianza ni credibilidad", dice el borrador acordado por diputados de todos los sectores internos del bloque.

También expondrán que medidas como la bancarización y el control de los envíos de dinero al exterior llegan a destiempo y que el plan provocará altos costos en el comercio minorista y una caída del consumo.

Antes de remitirle la carta a De la Rúa, los diputados intentarán sumar la firma de los senadores, que se reunirán hoy, después del mediodía.

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