"El plan de estatizaciones excede la relación bilateral"

La embajadora Castro se queja de cómo se interpretó la medida
La embajadora Castro se queja de cómo se interpretó la medida
Hugo Alconada Mon
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28 de mayo de 2009  

CARACAS.- Alicia Castro está molesta. Como embajadora argentina ante el gobierno de Venezuela, siente que en Buenos Aires se dicen "falsedades" alrededor del anuncio de la estatización de dos empresas del grupo Techint -y de una tercera en la que posee una participación accionaria menor-, y que ambos países comparten varios aspectos y se complementan en muchas áreas. "Pero esto no equipara a los gobiernos", destaca.

La entrevista con LA NACION se lleva a cabo en su oficina de la embajada, pero con un paréntesis inesperado: la presidenta Cristina Kirchner la llamó para comentarle sobre su conversación telefónica con su colega venezolano, Hugo Chávez, y la embajadora le reiteró lo que le anticipan desde Caracas. Esto es, que Venezuela saldría a bajarle el tono al supuesto privilegio de las empresas brasileñas sobre las del resto del mundo cuando de estatizaciones se trata.

Tras dialogar con la Presidenta, Castro quiere dejar en claro un par de puntos. El primero, que "Venezuela tiene una política de nacionalización del sector siderúrgico que excede su relación bilateral con la Argentina". El segundo, que no le corresponde "opinar sobre esas medidas" de estatización, pero con una salvedad: "Lamentamos la salida de la empresa de capitales argentinos", por Techint, a la que no aludió por su nombre a lo largo de la entrevista.

Más aún, enfatiza, "el gobierno argentino está comprometido a defender el interés de la empresa argentina con la misma eficiencia que cuando se negoció el acuerdo por Sidor", en alusión a la indemnización por US$ 1970 millones, "que superó las expectativas del propio grupo".

Pero la embajadora está molesta por las "falsedades" que siente correr en la Argentina, alentadas por la campaña electoral. "La primera es que el Gobierno había sido informado. Hasta inventaron una reunión secreta en El Calafate. Yo estuve ahí -explicó-. La segunda es pretender igualar al gobierno de Venezuela con el de la Argentina. Tenemos una dinámica muy positiva de integración, basada en valores de solidaridad y complementariedad. Pero esto no equipara a los gobiernos."

-¿Se refiere al supuesto temor que dejaron circular los empresarios sobre los Kirchner siguiendo el ejemplo de Chávez?

-Eso es un eslogan de campaña, porque no tiene ningún asidero en la realidad. Es una propaganda electoralera. Cualquiera que mire con atención la realidad, y los políticos tenemos que hacerlo, verá que nuestros sistemas políticos son diferentes, nuestras historias son diferentes, nuestras sociedades son diferentes y nuestras industrias son diferentes. En suma, la Argentina será lo que los argentinos y argentinas quieran que sea.

-¿Considera que los temores son alentados para buscar réditos en la campaña electoral?

-Es una muestra de la campaña que advierto con tristeza por la degradación del discurso político. Se pretende comparar las nacionalizaciones que se dan en Venezuela desde 2007 con algunas medidas tomadas por el gobierno argentino para recuperar el control estatal de áreas estratégicas, como la industria aerocomercial. Me resulta patético ver algunos candidatos que se llaman progresistas, pero que están en contra de lo que decidieron el Gobierno y el Congreso en la reestatización de Aerolíneas Argentinas o que se quejan por la estatización de las jubilaciones, que fueron un saqueo.

-¿Participará de algún modo el Gobierno en la negociación entre Venezuela y Techint?

-Primero, hay que aclarar que de las más de 120 estatizaciones decididas por Venezuela en los últimos dos años, sólo una empresa reclamó en los tribunales internacionales, Exxon Mobile, y el tribunal falló a favor del Estado venezolano.

-¿Cómo será la negociación? ¿Será desde Buenos Aires?

-El gobierno argentino está comprometido a defender los intereses de la empresa argentina de acuerdo con la ley y reclamar un precio justo.

-¿Cómo?

-A través de una negociación política, como se hizo en Sidor.

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