El preludio de una pelea riesgosa

Martín Dinatale
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29 de septiembre de 2005  

No se esperan tiempos de consenso en el Congreso. Por el contrario, la sesión de ayer en la Cámara de Diputados fue apenas un preludio de la desgarradora pelea por espacios de poder que están dispuestos a jugar duhaldistas y kirchneristas en el escenario parlamentario y que se potenciará luego de las elecciones de octubre.

En este complejo esquema, los duhaldistas apostarán por complicarle el camino al Gobierno desde el Congreso a cualquier costo. Sucede que éste es el único espacio de poder real que le queda a Duhalde y que intentará retener aunque ello implique sellar acuerdos con la oposición. Los kirchneristas confían en frenar la embestida de los duhaldistas después del 10 de diciembre gracias a un resultado electoral favorable. Pero hasta ahora, en la mejor de las previsiones los kirchneristas no tendrán mayoría propia para poder sesionar y dependerán inevitablemente de la oposición o del duhaldismo.

Tanto Kirchner como Duhalde intervinieron ayer en persona en la batalla que se libró en Diputados.

El caudillo bonaerense llamó a varios de sus diputados fieles para pedir que aprobaran, con ARI y con los radicales, el proyecto de suspensión de ejecuciones hipotecarias que tanto molesta a la Casa Rosada. Hubo un solo cortocircuito en la estrategia duhaldista, que habrá que observar en el futuro: la posición del ministro de Economía, Roberto Lavagna. Es que éste se oponía al proyecto impulsado por el duhaldismo y le sugirió al único legislador que le responde, Alberto Coto, retirarse del recinto para evitar la aprobación de la polémica iniciativa. No es un dato menor si se tiene en cuenta la sintonía que Duhalde y Lavagna mantienen y que podría proyectarse con fines electorales en 2007.

En el caso del Presidente, la intervención en el Congreso fue menos previsible y más impulsiva. En la Casa Rosada sostienen que el proyecto atenuado de ejecuciones hipotecarias que habían acordado duhaldistas y kirchneristas irritó al jefe del Estado. "El Presidente no quiere ver una foto de duhaldistas y kirchneristas acordando nada en el Congreso ni antes ni después de los comicios", bramaron en Balcarce 50.

La orden presidencial desactivó en apenas minutos las negociaciones que se habían entablado entre ambos sectores. Kirchner apostó a que el duhaldismo, como había ocurrido en las últimas dos semanas, no lograría alcanzar el quórum con los radicales y ARI.

No será la última vez que tengan que intervenir el Presidente y Duhalde en una negociación legislativa. Tras las elecciones, por el contrario, la Cámara de Diputados más que el Senado -donde el kirchnerismo tiene mayor previsibilidad y números cómodos- será el escenario predilecto para entablar la pelea interna del PJ.

Sin duda, la oposición quedará presa de este esquema y deberá manejarse con equilibrio para no caer en el juego interno del PJ. Cualquier paso en falso podría resultar adverso para la construcción de un poder alternativo.

Luego del 23 de octubre nada será fácil en el Congreso. El oficialismo deberá hacer esfuerzos para que se voten al menos dos iniciativas de extrema necesidad para el Gobierno y que despiertan polémicas: el proyecto de ley de presupuesto 2006 y el que contempla la continuidad de las facultades delegadas del Congreso al Poder Ejecutivo.

La primera iniciativa definirá los márgenes de movimiento de los que dispondrá Kirchner para manejar las cuentas del Estado y definir su política económica en el segundo tramo de mandato. Los duhaldistas amenazaban ayer que el proyecto de presupuesto girado por la Casa Rosada sufrirá "muchos tijeretazos" en el Congreso.

En tanto, el proyecto de ley de facultades delegadas, que buscará ratificar en diciembre el Gobierno, intentará dar continuidad a un esquema de poder presidencial que Kirchner utilizó hasta ahora en forma reiterada y que se basa en la firma de decretos de necesidad y urgencia en detrimento del debate legislativo.

En medio de esta dura batalla se pondrán en juego nada menos que la seguridad jurídica del país y el fortalecimiento de sus instituciones.

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