El Presidente pidió apoyo al PJ en privado

En una reunión con siete gobernadores reclamó la aprobación del presupuesto 2002 y que haya un proyecto de coparticipación No hubo un compromiso de la oposición Cavallo explicó que no habrá un recorte de $ 4000 millones en el presupuesto Puerta propuso eliminar dos ministerios
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12 de diciembre de 2001  

Hicieron lo posible para que la primera gestión del Presidente para pedir apoyo al peronismo fuera secreta. No pudo ser y la cumbre que se realizó ayer en la sede de la Cancillería entre Fernando de la Rúa, varios de sus ministros y siete gobernadores del PJ trascendió. De la Rúa explicó a los peronistas que la situación era "muy crítica" y les pidió dos apoyos concretos: la aprobación del presupuesto 2002 y que haya un proyecto de coparticipación en el Congreso antes de la Navidad. ¿Por qué? Son dos exigencias del FMI que podrían destrabar la entrega de fondos al país.

Esta información fue confiada a LA NACION por cuatro fuentes del PJ que estuvieron ayer con el Presidente.

Cerca del ministro de Economía, Domingo Cavallo, anticiparon ayer a LA NACION que "descontaban" (ésa fue la palabra que utilizó la fuente) una respuesta positiva a los pedidos que hizo ayer el Presidente en su primera gestión personal ante el PJ, aunque no fue institucional sino secreta, en medio de esta aguda crisis.

Los gobernadores peronistas escucharon al Presidente, le sugirieron algunas ideas para conseguir 1500 millones de pesos de ahorro (Puerta propuso eliminar ministerios) y le prometieron una respuesta después de que intentaran acordar con el resto.

Anoche, en la sede del CFI (adonde se reunieron luego los gobernadores con los jefes de los bloques parlamentarios) varios de los dirigentes que estuvieron con De la Rúa le contaron los pedidos del Gobierno a Carlos Ruckauf (que se había enterado del encuentro por los cables de noticias) y mientras esperaban que aterrizara el avión que traía a José Manuel de la Sota decidieron esperar a ver el proyecto de presupuesto de Cavallo, que envíen los Lecop adeudados a las provincias (1300 millones de pesos), y sólo después avanzarían con la concertación.

Voceros de la Jefatura de Gabinete dijeron anoche a LA NACION que su jefe, Chrystian Colombo, espera una respuesta de los gobernadores para definir el cronograma de las reuniones para la concertación. Quiere saber quiénes y cómo irán a discutir y si aceptan el temario que les entregaron ayer en el piso 13 de la Cancillería a varios gobernadores y que incluye el canje de la deuda, el presupuesto, la política tributaria, políticas sociales y de seguridad pública.

Colombo se comunicó cerca del mediodía con el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta. Le dijo que estaba todo arreglado para hacer la cumbre; esa idea había sido conversada informalmente el sábado último.

La cumbre se hizo en la Cancillería para intentar que fuese secreta: el edificio tiene dos garajes para ingresar sin ser vistos. Varios gobernadores del PJ se enteraron sólo cuando aterrizaron sus aviones en Aeroparque porque Puerta cumplió con su parte del pacto: que no se filtre nada.

Según pudo saber LA NACION de tres gobernadores que estuvieron ayer con De la Rúa, la gestión se hizo así porque con esta crisis hasta se tienen que cuidar de generar una expectativa con una cumbre como la de ayer.

A las 18, el Presidente y Rodríguez Giavarini se fueron de la Casa Rosada a la Cancillería. Después llegaron el ministro del Interior, Ramón Mestre; Colombo y el ministro de Economía, Domingo Cavallo. De la Rúa sentó a Cavallo con los gobernadores como una muestra cabal de que está decidido a mantenerlo a su lado. Salvo Adolfo Rodríguez Saá (San Luis), ningún gobernador reclamó la renuncia de Cavallo. No consideran ésa sea la salida.

Los gobernadores llegaron juntos: Gildo Insfrán (Formosa), Carlos Rovira (Misiones), Néstor Kirchner (Santa Cruz), Juan Carlos Romero (Salta), Julio Miranda (Tucumán) y Rodríguez Saá; además estuvo Puerta, el gestor de la reunión.

De la Rúa abrió el encuentro con un pedido concreto de apoyo político y parlamentario para el presupuesto y para que haya una ley de coparticipación en el Congreso. "Lo importante es que tenga estado parlamentario", dijo el Presidente. Uno de los gobernadores le dijo que en marzo se comprometían a reunirse en el CFI para hacer "una ley en serio" porque hasta se señaló que había una iniciativa del ex senador Ramón Ortega que podrían reflotar para cumplir.

Cavallo (que ante la sorpresa de los gobernadores estuvo cauto) hizo una descripción descarnada de la situación financiera del país y contó que el FMI estaba "preocupado" por la emisión de bonos provinciales. En ese momento hubo un cruce con Insfrán, que le recriminó "tirarse en contra de las provincias". Entonces Colombo salió a bajar la tensión para evitar las típicas discusiones escandalosas entre Cavallo y los gobernadores.

Cavallo insistió y dijo que para el FMI la emisión de bonos era "más gasto", y no el pago de lo que el Gobierno debe a las provincias por coparticipación federal. Además, dijo que el recorte de 4000 millones de pesos no sería incluido en el presupuesto porque con la eliminación de los planes de coparticipación ahorrarían 2500 millones y los otros 1500 se obtendrían con una modificación del impuesto al cheque. Los peronistas se fueron con la sensación de que echarán mano al aguinaldo.

La reunión duró una hora y media y antes de irse, el Presidente les pidió que no hablaran más de "ajuste" sino de "programa sustentable".

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