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El Presidente quiere tener su propia usina de ideas

Shock: para mitigar los efectos del aumento de impuestos y la falta de empleo, el Gobierno planea crear un grupo que diseñe políticas de fondo.
Mariano Obarrio
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20 de marzo de 2000  

El presidente Fernando de la Rúa empezó a analizar con sus hombres de confianza la creación de una "usina de ideas" para diseñar políticas de fondo de mediano y largo plazo en materia de crecimiento económico, desarrollo productivo y social y de empleo.

El estudio de un equipo de trabajo paralelo al gabinete comenzó durante los últimos días, en reuniones de las que participaron el vicepresidente, Carlos Alvarez; el canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, y el ministro de Economía, José Luis Machinea. La "usina" se compondría de intelectuales, industriales y figuras de peso ligadas a la producción. Si bien sólo se trabaja en los borradores del proyecto, aún no existen nombres confirmados para integrar ese grupo.

Esta idea que da vueltas no tiene ninguna relación con el frustrado "consejo de empresarios" notables, que había imaginado el jefe del Estado antes de asumir. En ese proyecto, Fernando de Santibañes aparecía como coordinador. El consejo se desdibujó, finalmente, y Santibañes asumió el comando de la Secretaría de Inteligencia del Estado.

"Se procura producir señales de que se está pensando en cómo sigue esto luego del ajuste", sintetizó una alta fuente de la Casa Rosada, con llegada diaria a De la Rúa. El impulso a esta iniciativa surge de lo que resultaría la primera gran autocrítica del Gobierno: en los primeros 100 días de gestión escasearon las "señales". Se avanzó, admiten, en un severo ajuste para equilibrar el déficit fiscal y las cuentas públicas, pero se perdió la iniciativa para promover las políticas activas destinadas al desarrollo económico y social.

Las incipientes molestias que el Presidente dejó traslucir en una conversación con La Nación , publicada anteayer, residen en que la prensa comienza a reflejar cierta falta de respuesta para los reclamos concretos de crecimiento de empleo y atención social por parte de los sectores más castigados.

Mal humor

No sólo eso: en el Gobierno crece la preocupación por el mal humor que despierta el reciente aumento de impuestos y el consiguiente impacto de ese fenómeno sobre los índices de popularidad de De la Rúa. Y ese malestar inquieta por su efecto en la Capital, donde el 7 de mayo próximo se elegirá al futuro jefe de gobierno.

Este aspecto es un eje central en la campaña que diseñan los candidatos de la Alianza para conducir al futuro gobierno porteño, Aníbal Ibarra y Cecilia Felgueras.

Una derrota o un ajustado triunfo del binomio podría poner en peligro la fragmentada base de sustento político de que goza el gobierno delarruista. La Capital constituye un distrito clave por su magnitud económica, por la cantidad de electores y porque resulta un histórico bastión de la UCR y el Frepaso.

Por ese motivo, la "usina de ideas" que estudian en Balcarce 50 se destinará por ahora al estudio de medidas y proyectos capaces de recrear un "horizonte de esperanza y sueños" para la gente, sobre todo en cuestiones económico-sociales, como la creación de empleo. La seguridad y la educación no figurarían, por ahora, en la agenda de trabajo.

En cambio, las medidas en favor de la competitividad de las Pyme y del campo dominarían las deliberaciones del futuro equipo. Otro punto central residiría en las asimetrías que favorecen a Brasil respecto de nuestro país, en el Mercosur.

Si bien estaría compuesto por reconocidas figuras externas, la usina podrá incluir a algún ministro, que tendría a su cargo la coordinación del equipo. El candidato natural, por ahora, es Machinea. Y no se descarta que en la evolución de esa usina puedan intervenir otros ministros, según las áreas de trabajo que surjan en los programas.

Los ministros, en la actualidad, parecen demasiado sumergidos en los problemas urgentes de sus respectivas carteras y ello los aleja de las políticas "de futuro", según confiaron las fuentes oficiales que revelaron el plan en estudio.

"Falta alguien que marque qué hacer de aquí a seis meses, a un año y a dos; un grupo que fije la política y la estrategia global", confió un dirigente de la UCR, que en los últimos días sondeó por este asunto al presidente del partido, Raúl Alfonsín.

Alfonsín coincide con la necesidad de comunicar enfáticamente nuevas políticas activas y sociales para recrear la sensación de que se avanza en el crecimiento económico y en el desarrollo productivo. Sin embargo, por su condición de ex presidente, prefiere no interferir en los estilos de gobierno de De la Rúa.

Los memoriosos del radicalismo recuerdan que otras "usinas de ideas" dieron excelentes resultados en gobiernos exitosos de la historia.

Mientras John F. Kennedy, en los Estados Unidos, tenía una usina formada por W. W. Rostow y Arthur Schlesinger Jr., entre otros, en la Argentina Arturo Frondizi gobernó con un equipo de ideas que formaban Rogelio Frigerio, Oscar Camilión, Isidoro Odena, Carlos Florit, Marcos Merchensky y Arnoldo Musich, y Alfonsín con el Grupo Esmeralda, cuyos principales referentes fueron Juan Carlos Portantiero, Emilio De Ipola y Sergio Bufano.

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