El radicalismo y el Frepaso quieren un gobierno de coalición

Piden que no haya elecciones hasta 2003
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31 de diciembre de 2001  

Como durante el último año de la gestión de Fernando de la Rúa, pero con los papeles invertidos y en un contexto de mayor dramatismo, los partidos que en el pasado fueron la Alianza reclaman al peronismo la formación de un gobierno de unidad nacional, de coalición, de salvación nacional, o como quieran llamarlo.

Una declaración enviada a la agencia de noticias DyN, pasada la medianoche, por el ex presidente De la Rúa convocando a la unidad nacional desde su refugio clandestino (un campo de Balcarce, provincia de Buenos Aires, según confidencias de sus íntimos), acentuó cierta sensación de anacronismo.

"Ante el dramatismo que revisten las horas que vive la República, formulo un tan claro como urgente llamado a la unidad nacional como única herramienta para salir de la crisis", escribió De la Rúa, en términos casi idénticos a los que utilizó durante su presidencia. Aquellos llamados fracasaron por falta de sincera voluntad acuerdista de todas las partes.

Hoy, la UCR y el Frente Grande ofrecen apoyar un gobierno de unidad liderado por un peronista y reclaman la anulación de la convocatoria a elecciones presidenciales para marzo próximo. Quieren que la Asamblea Legislativa elija un presidente que conduzca ese gobierno hasta el final del mandato originalmente previsto para De la Rúa, en diciembre de 2003.

"No hay salida posible si no es con un gran acuerdo multisectorial que apoye el programa económico de emergencia que debe aplicarse", dijo el presidente del Frente Grande y jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, a LA NACION.

"Si el PJ no resuelve en las próximas horas quién va a completar el mandato hasta el 2003 y no se busca ese consenso, cargará con la responsabilidad de profundizar la crisis y la violencia social. Quedan pocas horas y no hay más oportunidades", advirtió.

El presidente de la UCR, Angel Rozas, no contestó las numerosas llamadas de LA NACION; según allegados, resolvió esperar antes de "emitir opinión" sobre el confuso y convulsionado escenario político. Pero la cúpula del partido aprueba la idea de un gobierno de coalición y la suspensión de las elecciones, dijeron voceros partidarios.

"La Asamblea debe elegir un presidente con amplio consenso y con la integración de un gobierno de coalición. La UCR no pudo, la Alianza no pudo, el PJ tampoco va a poder. Hay que fijar las bases de un consenso con mucha seriedad", dijo a LA NACION el gobernador radical de Mendoza, Roberto Iglesias.

"La actitud autista del gobierno anterior también se dejó traslucir en éste, pretendiendo resolver un problema interno cuando los problemas del país son tremendamente graves. Esto venía anunciado. La lucha interna era evidente", apuntó.

Elisa Carrió, líder de Alternativa para una República de Iguales (ARI), eludió opinar sobre el tema anoche. "Queremos ver cómo evolucionan los acontecimientos", explicó un vocero suyo a LA NACION. Carrió sigue creyendo, según el vocero, que debe haber elecciones presidenciales en marzo. Ya se ha postulado como candidata presidencial.

"No aguanta"

La concertación que imaginan todos -incluso amplios sectores del PJ, según se informa por separado- incluye también a la Iglesia, los sindicatos y los empresarios.

La única manera de hacerlo posible consiste, según todos los consultados, en que los principales dirigentes del PJ renuncien a su pelea interna, elijan un candidato único a la presidencia y convoquen a un consenso sobre un plan económico definido.

"La renuncia de Rodríguez Saá evidencia que el PJ no comprendió la magnitud de la crisis y que hasta aquí se manejó en clave de interna -criticó Ibarra-. Pensar que se sale desde un solo partido surcado por profundas internas es ir al fracaso y abrirle las puertas a la violencia social."

-Pero la mayoría de la sociedad quiere elecciones, según las encuestas conocidas-, señaló LA NACION.

-Con el default declarado, cortada la cadena de créditos, rota la cadena de pagos, con la imposibilidad de abrir el sistema bancario, con falta de insumos, no se llega a las elecciones. En teoría, serían lo bueno, pero la realidad manda y hoy la Argentina no aguanta.

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