"El récord de renuncias de jueces no tiene explicación"

Iribarne negó que las dimisiones se deban a presiones políticas
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17 de septiembre de 2006  

El ministro de Justicia, Alberto Iribarne, negó que las 143 renuncias de jueces producidas en los últimos tres años sean consecuencia de presiones del poder político sobre los magistrados y sostuvo que, en realidad, se trata de un recambio generacional.

Así respondió a la información publicada el domingo último por LA NACION, que indicaba que la cantidad de renuncias de jueces durante el gobierno de Néstor Kirchner es superior a las registrada en cualquier otro gobierno desde 1983.

Iribarne reveló, además, que promoverá una reforma del Código Procesal para acelerar las causas judiciales.

-¿Cómo explica tantas renuncias de jueces?

-Hay muchas jubilaciones: 99 de los 143 que renunciaron dijeron que lo hacían para jubilarse. Por motivos particulares son 30, pero 22 de ellos están en edad jubilatoria. El régimen de jubilación de la Justicia es especial: los jueces se pueden retirar con el 82 por ciento móvil y seguir ejerciendo la profesión.

-En otros gobiernos también se jubilaban jueces. ¿Qué explicación le encuentra al récord?

-No la hay. Por ejemplo, no lo relaciono con que haya un cuestionamiento a las instituciones en general y a la Justicia en particular. No advierto tampoco que haya una mengua de interesados en ingresar en la Justicia, como, por ejemplo, puede haber un descenso de la vocación sacerdotal.

-¿Hay presiones a los jueces?

-No. Nunca el Gobierno ha tratado de influir sobre las decisiones judiciales. Existe diálogo y cooperación, pero no hay presiones.

-¿Qué opina de que el Presidente públicamente diga que la Justicia tiene que avanzar sobre los indultos o que critique un fallo, como el de la liberación de Omar Chabán, que calificó de "una vergüenza"?

-Creo que ésos fueron señalamientos excepcionales, que no forman parte de una política del Gobierno.

-¿Le parece saludable?

-No sé si es saludable, lo que es seguro es que no es política del Gobierno.

-El Presidente dijo que la Justicia es lenta. ¿Usted coincide?

-No sólo yo. Coinciden la ciudadanía y los propios jueces. Hay que trabajar sobre eso, con cambios de procedimientos, incorporando tecnologías, con capacitación y cambiando aspectos de la cultura judicial. El ministerio va a promover un nuevo Código Procesal Penal y la reorganización de la justicia penal adecuada para su aplicación.

-Desde que asumió Kirchner, el Poder Ejecutivo tarda en promedio más de 11 meses para cubrir vacantes en la Justicia...

-Por supuesto que lo que se pueda mejorar en materia de selección debe hacerse. Habrá que acelerarlo, pero no creo que sea un tema de gravedad.

-Hay dos vacantes abiertas en la Corte y varios jueces dicen que eso dificulta la labor del tribunal ¿Qué explicación da al incumplimiento?

-Es interesante, pues el Poder Judicial manifiesta su opinión respecto de una cuestión de competencia exclusiva del Poder Ejecutivo, que es nombrar jueces. El Poder Ejecutivo actúa de acuerdo con su valoración de la oportunidad y conveniencia, y por ahora ha decidido no proponer nombres.

-¿Cuál cree usted que sería la mejor solución?

-La decisión compete al Presidente. Lo destacable es que no hay una paralización del tribunal. La Corte ha dictado fallos unánimes sobre temas de alta trascendencia institucional, como la contaminación del Riachuelo.

-¿Por qué no se cumple con los plazos del decreto que ha dictado el propio Presidente?

-El plazo en sí está vencido, pero ese plazo que se fija sugiere un tiempo prudencial para formular designaciones, que incluso podría ser modificado por otro decreto si se quisiera. Más que los plazos, lo importante son lo mecanismos de transparencia que propone.

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