El Senado cambió hasta los muebles

La trastienda de la política (y de los políticos)
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13 de febrero de 2012  

El vicepresidente Amado Boudou está dispuesto a dejar su impronta en el Senado, por lo menos en materia de refacciones edilicias. Si bien rige un pesado hermetismo sobre las obras que puso en marcha en las dependencias de la presidencia y el monto que está erogando, los empleados de la Cámara alta hablan de que los trabajos están basados en los preceptos del feng shui, al cual Boudou se habría hecho adepto. Paredes pintadas de un blanco inmaculado, que cubren incluso las molduras de roble; renovación a nuevo del mobiliario, siempre siguiendo los preceptos del ancestral sistema estético chino, y pisos flotantes cubriendo el histórico parqué de roble de Eslavonia son sólo algunos de los revolucionarios cambios introducidos por el ex ministro de Economía en las dependencias que hasta diciembre último utilizó Julio César Cobos.

Los vaivenes de la UCR parecen no tener fin

La invitación de la presidenta Cristina Kirchner a la oposición para escuchar sus anuncios sobre Malvinas los dejó tan descolocados que la UCR debió convocar a una reunión de urgencia para ver qué posición adoptaban. Sin embargo, un día antes, apenas se supo la noticia, el presidente del bloque de senadores de la UCR, Luis Naidenoff, dijo en los medios que la bancada declinaba la invitación porque no iban a "asistir a una cita a ciegas". Pero en la reunión en el comité estuvo Ricardo Alfonsín, quien convenció al titular del partido, Mario Barletta, y al jefe del bloque de diputados, Ricardo Gil Lavedra, de que no se podía faltar a una convocatoria institucional, sobre todo cuando el partido no se cansa de reclamarle a la Presidenta que permita una mayor participación de las fuerzas opositoras. Desde Córdoba también llamó Oscar Aguad, con la misma postura. Al final, no sólo la UCR fue el único partido que llevó a su presidente, sino que consiguieron que Naidenoff (que estaba de viaje) autorizara a Juan Carlos Marino para que asistiera en nombre de los senadores radicales. ¡Con opositores así, qué queda para los oficialistas!

Macri sigue fomentando el éxodo denarvaísta

Se sabe que las relaciones entre Francisco de Narváez y Mauricio Macri no pasan por su mejor momento. Y, tal vez como consecuencia de esa distancia, en las últimas semanas se acentuó el éxodo de dirigentes y colaboradores del denarvaísmo que buscaron refugio seguro en el gobierno porteño. Pablo Avila, último vocero del diputado nacional bonaerense, debutó esta semana en el mismo rol, pero del Ministerio de Desarrollo Social porteño, que encabeza Carolina Stanley. Avila se suma a Mariano Mohadeb, actual director de prensa de la Legislatura, y a Nicolás Ducoté y Diego Valenzuela, que reportan a Emilio Monzó, flamante ministro de Gobierno y? ex denarvaísta. Atrás quedaron los tiempos en los que Macri y De Narváez compartían el mismo espacio y lejos estaban de los cortocircuitos que hoy signan la relación ¿Que dirá el "Colorado" de semejante ola de traspasos?

¿Un gabinete de crisis para manejar el ajuste?

El nivel de preocupación que existe en el gobierno de Cristina Kirchner por los efectos del ajuste en los precios de la economía llevó a muchos funcionarios de primera línea de la Casa Rosada a analizar la reactivación de un gabinete de crisis que se conformó en los primeros tiempos del kirchnerismo, en 2003. Aquel grupo de ministros actuaba para resolver conflictos sociales originados en la crisis de 2001 con grupos piqueteros y organizaciones sociales. Pero por ahora fue descartada la idea porque sería una señal de que existe algo que el Gobierno quiere evitar: una crisis social. En los pasillos de Balcarce 50 recordaban que ese gabinete se había conformado con los ministerios de Trabajo, Desarrollo Social y Economía, la Jefatura de Gabinete y la Secretaría General de la Presidencia. Poco a poco, el entonces presidente Néstor Kirchner encolumnó a los grupos sociales y a la CGT, con lo cual pasó a "controlar la calle". Hoy la preocupación en el Gobierno es que la CGT de Hugo Moyano, junto con la CTA de Pablo Miceli, Barrios de Pie y otras organizaciones sociales, está enfrentada con Balcarce 50 y podría generar protestas ya no controladas por el Gobierno. "Con La Cámpora y la JP no alcanza para controlar la calle", dijo un dirigente social que conversa con la Casa Rosada.

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