El socialismo volvió a unirse para acompañar a Carrió

En un acto, los dos sectores, el democrático y el popular, unificaron su conducción
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29 de junio de 2002  

ROSARIO.- Con un acto público presidido por los legisladores nacionales Alfredo Bravo y Rubén Giustiniani, los partidos socialistas Democrático y Popular sellaron ayer por la noche la unificación de sus conducciones nacionales.

El acuerdo busca consolidar la fusión de ambas agrupaciones políticas en un único Partido Socialista.

Durante el encuentro, celebrado en el club Sportivo América, se anticipó que la reunificación del Partido Socialista, cuya fractura se produjo durante un tumultuoso congreso nacional celebrado aquí en 1958, servirá de base de sustentación de la candidatura de Elisa Carrió, con vistas a las próximas elecciones presidenciales.

"Esta alianza define hoy una gran fuerza de centroizquierda que se ofrecerá como una alternativa de gobierno del país en el próximo turno electoral", adelantó Giustiniani.

"En la República Argentina la gente va a tener dos opciones, la del Partido Justicialista, que surgirá de sus elecciones internas abiertas, y la nuestra, que será liderada por Elisa Carrió", agregó el legislador, que es además el titular del Partido Socialista Popular.

El acta de reunificación se firmó al cumplirse el 106° aniversario de la creación del Partido Socialista, agrupación política fundada por Juan B. Justo el 28 de junio de 1896, y establece la conformación de una única conducción nacional, la que estará constituida por un consejo nacional integrado por 32 miembros y presidido por los diputados nacionales Bravo y Giustiniani.

La llamada Declaración de Rosario establece que se conformará un Partido Socialista único, fuerte, popular y democrático, que estará en "condiciones de convertirse en la avanzada de una gran coalición para transformarse en una herramienta capaz de encarnar una alternativa de poder y llevar adelante el cambio que la sociedad argentina está demandando".

"Con este gesto de unidad no solamente queremos cambiar la forma de hacer política, sino también la correlación de fuerzas que puedan existir en la vida institucional", enfatizó Bravo (titular del Partido Socialista Democrático), y explicó: "Nosotros siempre hemos tratado de modificar esta realidad que nos angustia a los argentinos, y con este acuerdo no hacemos más que avanzar en esa dirección".

Bases del acuerdo

"Ante la crisis de representatividad de la política tradicional queremos ser un canal de participación de los trabajadores, de los desocupados, de las asambleas barriales y de tanta gente que mira la política con desconfianza, escepticismo, bronca", señaló Giustiniani, y agregó: "Nos unimos para aportar lo más importante que tenemos: honestidad y lucha por la igualdad".

Para dejar en claro las bases del acuerdo firmado ayer, Bravo comentó: "Desde su origen, el socialismo tuvo una razón de ser: enfrentar las injusticias que producen sistemas políticos y económicos pensados para bien de unos pocos, y trabajar para construir modelos más justos, más humanos y solidarios. Una razón de ser que es una cuestión de vocación y sensibilidad".

Además de Bravo y Giustiniani, el acta de unidad fue rubricada por el senador Ricardo Núñez (Partido Socialista de Chile), el senador Reinaldo Gargano (Partido Socialista de Uruguay), el prefecto Elio Alfredo Pieta (Partido Trabalhista de Brasil) y Carlos Filizola (presidente de País Solidario, de Uruguay).

La adhesión de la diputada Elisa Carrió, titular de ARI (agrupación política donde se ubican los dos sectores), fue recibida con una ovación.

Rosario, lugar histórico

ROSARIO.- La historia del socialismo argentino es una saga de encuentros y desencuentros, marcados por la pasión y las diferencias políticas, que hizo eclosión cuando, en un tumultuoso congreso nacional celebrado en esta ciudad en 1958, se produjo un cisma que dividió el partido durante 44 años.

El Partido Socialista fue fundado por Juan B. Justo en 1896. Pese a que su actividad interna siempre estuvo signada por el fervor en el debate de ideas, logró una importante adhesión entre los trabajadores y su ideario se encarnó en las incipientes agrupaciones gremiales de principios del siglo pasado.

El compromiso de sus dirigentes con las luchas obreras le valió que en 1904 consiguiera que uno de sus partidarios, Alfredo Palacios, se erigiera como el primer legislador socialista de América. Desde su banca tuvo una intensa labor en favor de la reforma de la legislación laboral.

La irrupción del peronismo en la escena política a mediados de la década del 40 puso en crisis la relación del socialismo tanto con los trabajadores como con el sindicalismo.

La discusión interna sobre el rumbo que debía seguir el socialismo estalló en el congreso de Rosario, en 1958. Las diferencias sobre cómo actuar ante el crecimiento del PJ terminaron con una fractura.

Esas diferencias quedaron plasmadas en la fundación, por un lado, del Partido Socialista Democrático, bajo el liderazgo de Américo Ghioldi, y por el otro, del Partido Socialista Auténtico, fracción inspirada por el ideario de Alfredo Palacios y de Alicia Moreau de Justo.

Durante los años siguientes el socialismo vio debilitada su fuerza electoral y se fue alejando de su base de sustentación natural: los trabajadores. Con la intención de revertir la situación, en 1972 Guillermo Estévez Boero fundó el Partido Socialista Popular. En 1985, los socialistas democráticos y populares volvieron a encontrarse para formar la Unidad Socialista. Diez años más tarde, ambos se integraron al Frepaso y después a la Alianza.

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