El tratamiento de los decretos divide las aguas en el Congreso

La oposición pide una sesión urgente para debatir las tres últimas normas presidenciales
Laura Capriata
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31 de diciembre de 2009  

Después del fracaso de las negociaciones con el kirchnerismo por el control de los decretos de necesidad y urgencia (DNU), la oposición presentó ayer un pedido formal para que el Congreso sesione con urgencia con el objetivo de invalidar o aprobar los últimos tres DNU emitidos por la presidenta Cristina Kirchner.

Así, la nueva mayoría opositora en el Congreso podría obligar al Poder Ejecutivo a dar marcha atrás con la creación del Fondo del Bicentenario, que pretende usar reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para el pago de deuda por 6569 millones de dólares.

Pero la oposición también irá por el decreto que faculta al Ministerio de Economía a emitir deuda en el mercado estadounidense hasta 15.000 millones de dólares, y el veto presidencial a dos de los artículos de la nueva reforma política que se votó pocas semanas antes del recambio legislativo.

Después de tres horas y media de reunión en la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo (cuya principal tarea es revisar los DNU), oficialistas y opositores no se pusieron de acuerdo sobre qué sector ocuparía la presidencia de ese cuerpo y presentaron sus propios dictámenes a favor y en contra de esos instrumentos legales que maneja la Presidencia.

El invitado especial fue el ministro de Economía, Amado Boudou, que defendió el uso de reservas para pagar deuda.

"El Banco Central ya no tiene la autonomía que tuvo en la convertibilidad, eso no existe más, es absurdo", defendió la medida el presidente de la bancada oficialista en el Senado, Miguel Pichetto (de lo que se informa por separado).

Terminada la reunión, los representantes de los bloques de la UCR, el PJ disidente y la Coalición Cívica que integran la comisión redactaron una nota para pedir una sesión especial, que entregaron en los despachos de los presidentes de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, y del Senado, el vicepresidente Julio Cobos.

El documento, al que tuvo acceso LA NACION, dice que según el artículo 99 de la Constitución los dictámenes de la comisión deben "ser considerados de inmediato por las Cámaras sin distinguir si el Congreso se encuentra o no reunido", pero aclara que, por el receso de verano, lo mejor sería convocar la sesión para la primera semana de febrero.

"Pedimos una sesión especial porque corresponde", confirmó el diputado y jurista Ricardo Gil Lavedra (UCR-Capital), que supervisó la redacción de la nota.

Hacía algunos días que los bloques de la UCR, Unión Pro y la CC venían analizando la medida, pero la sesión de la comisión bicameral que controla los DNU los terminó de decidir.

La reunión convalidó la integración de ocho legisladores de la oposición y ocho del oficialismo, tal como reclamaba el kirchnerismo, pero ninguno resignó sus pretensiones de quedarse con la presidencia de esa comisión clave.

Como solución salomónica para poder funcionar, acordaron que la autoridad recayera en dos secretarios transitorios: la diputada oficialista Diana Conti (FPV-Buenos Aires) y el senador opositor Luis Naidenoff (UCR-Formosa).

El mecanismo funcionó en lo inmediato, pero sólo aplazó la pelea definitiva para febrero.

Tampoco hubo acuerdo sobre los tres decretos que se debatieron. Unificada, la oposición emitió un dictamen por el cual invalida la creación del Fondo del Bicentenario, otro que rechazó la intención de emitir bonos por 15.000 millones de dólares y un tercero en contra del veto presidencial a dos artículos de la reforma política, lo que obligará a los partidos más chicos a cumplir más requisitos para competir electoralmente.

El kirchnerismo emitió otros tres dictámenes pero en sentido opuesto, es decir, aprobando todas esas medidas impulsadas por el Gobierno.

Con la mitad de los diputados y senadores de un lado y la mitad del otro, el desempate tendrá que surgir en el recinto.

"Siguen sin entender el mensaje de las urnas", se quejó Naidenoff después de la negativa kirchnerista a aceptar que, como comisión de control, la bicameral que revisa los DNU debería estar presidida por un opositor.

Pichetto le recriminó que no lo hubieran reclamado en años anteriores y lo consideró un nuevo intento de "desestabilizar y poner palos en la rueda del Gobierno".

La pelea por la conducción de la comisión también podría definirse en el recinto, según reclamó ayer la oposición, lo que se convertiría en un hecho parlamentario inédito.

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