Suscriptor digital

Elisa Carrió: queda poco tiempo para crear empleo

La legisladora advirtió sobre los efectos negativos del ajuste en el interior
Mariano Obarrio
(0)
31 de enero de 2000  

La diputada Elisa Carrió asegura que no pateará el tablero de la Alianza y se define como defensora a ultranza del presidente Fernando de la Rúa. Sin discurso confrontativo, no obstante, planteará discrepancias con el Gobierno. "El ajuste -sostiene- no basta; en marzo debemos estar discutiendo políticas muy fuertes para sectores que se mueren."

La opinión de la legisladora del Chaco no sería noticia si no fuera porque dio muestras en los primeros 50 días del gobierno delarruista de que su opinión influye en los rumbos que se fijan en la Casa Rosada. La semana última, con apoyos en su bloque, convenció al Poder Ejecutivo de que suspender el trámite de los juicios al Estado depararía un alto costo político a De la Rúa.

Ella lo relativiza. Pero sostuvo que esa interrupción violaría un derecho establecido en la Constitución y propuso que en los casos más delicados de indefensión el Estado nombrara a defensores del Poder Judicial en lugar de los abogados habituales. Sin embargo, en una entrevista con La Nación se refirió a otros temas que le preocupan y que planteará en el Parlamento en poco tiempo.

Redefinir la distribución del ingreso; plantear desde ahora políticas activas, económicas y sociales, para la reactivación de economías regionales y de las Pyme; cambiar la relación entre el poder económico y el Estado y fijar los beneficios concretos que tendrán los sectores medios y bajos, luego del ajuste.

"Los contratos electorales no son cheques en blanco", dice. "Nos queda poco tiempo", añade.

-Usted gravitó en forma decisiva para cambiar una parte clave del proyecto de ley de emergencia económica oficial: la suspensión de los juicios al Estado. ¿Por qué se opuso tan tenazmente?

-Lo que propusimos en la Alianza es medidas que tuvieran compatibilidad con la Constitución. No estábamos dispuestos a votar una norma que además no solucionaba la cuestión de fondo. Había baterías que sí la solucionaban y que evitaban la violación al derecho de la jurisdicción que es esencial. Hubo una enorme recepción del Poder Ejecutivo.

-Pero, por lo visto, el hecho de ser ahora oficialista no le impide jugarse en contra de proyectos que manda el Ejecutivo.

-Yo antes que nada soy oficialista. Esto no quiere decir que uno pueda ejercer críticas constructivas que permiten reconstruir la República. Estábamos acostumbrados a la década menemista, donde el Ejecutivo enviaba proyectos y los cuerpos legislativos levantaban la mano.

-Usted tiene fama de "díscola". ¿Es así?

-No, yo soy oficialista. Soy la persona más previsible que existe.

-¿Cómo es su relación personal con el Presidente?

-Excelente. Lo acompañé en su campaña electoral y tenemos una relación personal de respeto, de afecto. Pero eso no define posiciones políticas. Las personas tenemos palabra y tenemos historia.

-¿Y por qué la ley laboral era mala cuando la Alianza era oposición y es buena ahora?

-En esto se trabaja con modificaciones. La ampliación del período de prueba me parece que no favorece la generación de empleo, sino que lo precariza. Pero otros aspectos promueven el empleo estable y esto sí es votable: disminuye cargas sociales para el empleador que opte por la continuidad del empleado.

-En sí, ¿la ley genera empleo?

-La ley no genera empleo. Esto otro depende de una reactivación económica generalizada y no de normas de flexibilidad laboral que hacen pagar el costo al trabajador.

-A propósito de la palabra empeñada, el ajuste impositivo no era algo que De la Rúa hubiera prometido en la campaña. ¿Esto debilita su palabra?

-Yo no voté determinados aspectos de esta reforma tributaria. Castiga a sectores medios, a Pyme, a economías regionales, favorece la evasión y no hay herramientas paralelas de reactivación de esos sectores. No voté el aumento a las ganancias. Mientras no se toque la renta financiera, la ganancia de los grandes capitales, son impuestos al salario, al trabajo, porque son los únicos que impiden la evasión. Queda pendiente la gran cuestión de la Argentina: la redistribución del ingreso. Se mantiene una distribución regresiva y no se altera las relaciones entre el poder económico y el Estado.

-Vuelvo a preguntarle: ¿quedó afectada la palabra de De la Rúa?

-De la Rúa dijo que lo hace en función de la emergencia económica. No es una violación, pero en la medida en que esto sea transitorio y que vaya acompañado de políticas de reactivación muy fuertes. Si no, sí podría ser entendido como una violación a la palabra.

-La Alianza llegó al Gobierno para un cambio y se habla de fuertes ajustes. ¿No podrían ser criticados de hacer más de lo mismo, pero más "prolijo"?

-La ortodoxia fiscal es indispensable. Pero nuestro gobierno debe plantear medidas económicas, sociales, de empleo, que construyan un orden simbólico diferente: la gente debe saber que este sacrificio es para algo, para un determinado beneficio. Y este horizonte es el que no está claro.

-¿Cree que es un error de comunicación?; ¿es que no están las políticas o no figura en la agenda?

-Tenemos que diseñarlas y ejecutarlas inmediatamente; la gente nos está esperando. Los contratos electorales no son cheques en blanco.

-El humor de la sociedad ¿puede cambiar, pese a que sólo van dos meses de gobierno?

-Así es. Absolutamente.

-¿En cuánto tiempo? Hoy De la Rúa navega en medio de una luna de miel y con alta popularidad.

-En las democracias de capitalismo periférico, con problemas de exclusión, pobreza, desamparo, más la incertidumbre por la caída de la sociedad del trabajo industrial, los tiempos se acortan. Ya no se puede medir en seis meses. De tres a cuatro meses es el límite. Deberíamos estar debatiendo en marzo políticas muy fuertes para sectores que hoy se mueren. Lo digo con ánimo constructivo: nos queda muy poco tiempo. Nuestro gobierno debe mantener una fuerte alianza con los sectores que nos llevaron al poder, la producción y las Pyme.

-¿Ve cambios en el humor de esos sectores?

-En algunos lugares, sí.

-¿A usted le ha llegado ese reclamo?

-Por lo menos he tenido convocatorias de distintas provincias.

-Desde el Gobierno, el ministro de Economía, José Luis Machinea, dice que después del ajuste se mejora la competitividad y que con ella siguen el crecimiento y el empleo estable.

-Los criterios macroeconómicos no se hacen cargo del tiempo de la espera ni de las asimetrías del país. Porque el crecimiento no es simétrico en el país. Tampoco se hacen cargo de los sectores que hoy no pueden esperar porque están en situación de quiebra absoluta. Los beneficios de la competitividad, en un rendimiento asimétrico, son beneficios para determinados sectores.

-¿De qué habla el Gobierno cuando dice "competitividad"?

-No sé muy claramente. Muchos años, "competitividad" en la Argentina fue rebaja y precarización del salario. Esperemos que no sea esto. Esto rompió el lazo social.

-¿Cómo se hace para construir un modelo de reactivación para largo plazo y calmar el dolor hoy?

-Justamente, calmar el dolor es hacer las dos cosas simultáneamente. Porque el mayor dolor de la gente es la incertidumbre. ¿Está? Y estoy convencida de que ésa es la voluntad de De la Rúa.

-¿Qué puede hacer el Estado de inmediato por las Pyme, las economías regionales y el empleo?

-Redefinir el papel del Estado.

-¿Qué significa eso?

-Es convertir el Estado en un Estado informador y formador. No vale sólo dar crédito. El Estado debe informar y formar nuevos gerenciamientos; asistir sobre qué producir, con qué capitales, a qué precio, dónde venderlo, y aquí está el comprador. Y después que el crédito no les coma la rentabilidad a las Pyme.

-¿Cree que esto está en la cabeza de De la Rúa?

-Lo debe hacer. Y lo va a hacer.

Las frases

  • El Presidente: "Tengo una relación excelente con el Presidente. Pero eso no define posiciones políticas".
  • Medidas: "Deberíamos estar debatiendo en marzo políticas muy fuertes para sectores que hoy se mueren".
  • Provincias: "Muchas provincias deben ser mejor administradas. Pero ese ajuste no debe pasar por un ajuste de exclusión".
  • Desplante: "Nunca me iría de mi partido (el radicalismo) al que amo profundamente. Criticaría sin confrontar, sino para ayudar".
  • Angel Rozas: "Tengo diferencias importantes con la administración de mi provincia (manejada por el gobernador radical Angel Rozas). Pero la pobreza de Chaco no es de los últimos años".
  • Corrupción: "Tengo esperanza de que en la oficina anticorrupción se promuevan todas las denuncias en el corto plazo. Hay que impulsar una reglamentación muy dura y transparente del financiamiento de los partidos políticos".
  • ADEMÁS
    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?