En América latina el rearme continuó con un ritmo sostenido

Venezuela, el caso más contundente
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11 de junio de 2007  

Con la reinversión del último mes en las Fuerzas Armadas, la Argentina se suma a una tendencia que se generaliza cada vez más en América latina, en donde varios países, con Venezuela a la cabeza, han incrementado su gasto militar en los últimos años.

Las razones de dicho rearme difieren de un país a otro: mientras varios gobiernos argumentan que sólo se trata de la renovación de equipos obsoletos, otros buscan reforzar su autonomía interna ante eventuales intervenciones de otros países, y algunos, en tanto, ven en los planes de rearme un mecanismo viable para enfrentar las permanentes crisis políticas y sociales que sacuden a no pocos Estados latinoamericanos.

Tal vez el caso más contundente sobre el rearme es el de Venezuela, en donde el gasto en armas creció más de 4000 millones de dólares en los últimos dos años, lo que convirtió a esta nación en el mayor comprador de armas de América latina y la colocó delante de otros grandes compradores internacionales de armas, como Paquistán e Irán.

Las adquisiciones más recientes de armamentos por parte del gobierno del presidente Hugo Chávez incluyen decenas de aviones caza, helicópteros de combate y 100.000 rifles de asalto Kalashnikov.

"Nos sentimos amenazados y, como cualquier nación soberana, estamos tomando medidas para reforzar nuestra defensa territorial", sostuvo en febrero pasado el general Alberto Müller Rojas, integrante del gabinete de Chávez.

Venezuela, además, firmó en mayo de 2006 un acuerdo de cooperación con Bolivia, que prevé la instalación de bases militares en territorio boliviano, así como la transferencia de equipos militares, que incluyen helicópteros y fusiles. Dicho acuerdo alertó tanto a países vecinos a Bolivia como a la Casa Blanca, que en su Balance Militar 2007 calificó de temas "preocupantes" el rearme venezolano y su influencia militar con Bolivia.

Además de Venezuela, Chile es otro de los países que más gastan en materia militar. Según analistas, su elevado gasto -que representa el 3,8 por ciento de su PBI- obedece a una renovación ante la obsolescencia en bloque de gran parte de su armamento. Como parte de este plan de renovación, Chile incorporó dos submarinos Scorpene y cuatro fragatas dadas de baja por la armada holandesa, cuya entrega finalizará este año.

Perú, por su parte, que reprocha el plan de modernización chileno porque rompe el equilibrio estratégico militar en la región, también avanza en acuerdos con Rusia y Francia para modernizar su flota aérea y naval. Y Brasil, en tanto, que constituye la principal potencia militar de la región, continúa diversificando sus compras de armamento.

Así las cosas, y pese a la ausencia de graves conflictos militares en la región en las últimas dos décadas, no sorprende que cada vez sean más los analistas que hablan del resurgimiento de una carrera armamentista en América latina, que podría desequilibrar las fuerzas dentro del continente.

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