En EE.UU. crece el temor por la crisis

Preocupa el contagio a otros países El gobierno de Bush esperaba un default ordenado Nadie imaginaba una crisis tan profunda El apoyo de Fidel Castro y Chávez es visto en Washington con inquietud
(0)
30 de diciembre de 2001  

WASHINGTON.- La crisis social y política argentina tomó por sorpresa a las autoridades norteamericanas, que esperaban un desenlace políticamente ordenado del default. Nadie había pensado seriamente en la posibilidad de un caos político y social. La crisis era vista como exclusivamente financiera y, por esta razón, se habían hecho los preparativos para evitar un contagio financiero a otros países, mientras que a la Argentina se le decía con paciencia: poné tu casa en orden y después te ayudo.

Una semana después del esperado default las cosas no parecen tan fáciles desde la perspectiva de Washington. Los norteamericanos temen que la desestabilización se extienda a otros países. La pronta solidaridad de Fidel Castro con la suspensión de pagos y el apoyo del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ayudaron a despertar el temor del gobierno norteamericano con respecto a nuestro país.

El espectro de un gobierno de Lula en Brasil en 2002 sumado a una aventura populista en la Argentina pasó del reino de la mera posibilidad lógica al campo de las probabilidades medibles. Estas consideraciones estuvieron ausentes en los cálculos del Tesoro norteamericano y el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando dejaron de apoyar al gobierno de Fernando de la Rúa.

A fines de la semana pasada, por presión de la crisis política y social en la Argentina hubo mayor actividad en Washington. Horst Kšhler, director del FMI, envió una nota al nuevo gobierno para abrir la puerta del diálogo, de la negociación y de la posibilidad de que una misión del organismo viaje a Buenos Aires. Mientras que, después de hablar con el presidente Adolfo Rodríguez Saá, Ann Krueger -la funcionaria norteamericana de más alto rango en el FMI- informó rápidamente a la Casa Blanca que la Argentina estaba cumpliendo con sus pagos con ese organismo internacional.

Entonces, la administración de George W. Bush elevó el mensaje que las autoridades norteamericanas emiten con la regularidad con que gira la linterna de un faro sobre el mar, o se oye una bocina de una boya marina en la niebla: Estados Unidos apoya a la Argentina; quiere que instrumente un plan económico sostenible con apoyo del FMI.

Mensaje

El significado operativo de este mensaje todavía no se conoce del todo. Pero el presidente George W. Bush lo repitió a la prensa el viernes y se lo comunicó por teléfono ayer a Rodríguez Saá, dejando entrever que los Estados Unidos podrían no apoyar un programa económico que no cumpliera con el FMI.

Un veterano diplomático norteamericano, con experiencia en el Cono Sur durante la Guerra de las Malvinas, comentó con ironía que si Estados Unidos anunciara sus preferencias en la crisis se escucharían quejas argentinas contra el intervencionismo. Pero, agregó, esa razón no explica la reticencia del gobierno de su país a definir su posición.

"La administración Bush no se juega en esta crisis porque no ve ningún beneficio en hacerlo desde el punto de vista de su política doméstica. Ahora, si de repente se encuentran con una crisis política y social que se extiende por el hemisferio quizá cambien las cosas, porque entonces sus adversarios podrán recriminar: ¿quién perdió América del Sur?", señaló.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.