En el Central quieren preservar una regla monetaria clara

Esperan debatir a partir de esa premisa
Javier Blanco
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22 de diciembre de 2001  

La conducción del Banco Central (BCRA) va a recomendar a las autoridades transitorias del país que, en caso de optar por abandonar la convertibilidad, se lo haga manteniendo una regla monetaria "clara y fuerte" que evite el riesgo de una salida descontrolada de la paridad, a la que juzgan como inevitable antesala de un brote hiperinflacionario.

Un mínimo consenso respecto de esa idea básica, abonada por el titular y por el vice del BCRA, Roque Maccarone y Mario Blejer, respectivamente, fue logrado en las últimas horas entre los miembros del Consejo Directivo de esa entidad, según pudo comprobar ayer LA NACION en diálogo con algunos de ellos.

El escenario sobre el que comenzaron a trabajar ayer algunos técnicos supone otra definición importante: la de dar abierta discusión a la publicitada posibilidad de pesificar la economía, pasando a esa moneda todos los créditos y depósitos bancarios.

Ocurre que en el BCRA observan que esa salida supone cargar el costo de la crisis sobre los depositantes del sistema local, que en los últimos días habían sido inducidos por el propio Estado a dolarizarse, al impedírseles a las entidades financieras que paguen por las colocaciones en pesos tasas mayores que las que ofrecían por las pactadas en dólares.

Esa norma generó una distorsión tal que en la última semana los bancos pagaron por los depósitos en dólares tasas hasta dos puntos más altas de las que ofrecían por los pesos.

De allí que ahora concluyen que si los depósitos dolarizados fueran convertidos por la fuerza en pesos sería necesario mantener por largo tiempo las restricciones a los retiros. "Pensar que pueden soportar que su viejo depósito en dólares sea pasado a pesos mientras además el peso resigna valor por la desconfianza que generaría un sistema tan poco equitativo es iluso. Después de eso tardaríamos más de 10 años en reconstruir el sistema financiero", explicó un alto funcionario de la entidad.

Otro punto importante por considerar es que en la entidad aseguran que no está cerrada aún ninguna vía. Esto quiere decir que, según los recursos con que todavía cuenta la entidad, existe la posibilidad concreta aún de sostener la convertibilidad o ir hacia una dolarización sin la necesidad de que previamente se trastoque el empate de esa moneda con el peso, fijado por ley hace 10 años y ocho meses.

Dos de los caminos

Aunque la ley no les da capacidad suficiente como para disponer la política monetaria y cambiaria del país, en el BCRA creen que en caso de resolverse un cambio en la política actual serán consultados previamente.

Y, por ahora, no les pasa por la cabeza la idea de un probable desplazamiento de sus cargos -de hecho, ayer Maccarone fue ratificado en su puesto- lo que les da ánimo para discutir sobre la primera obligación que les fija la Carta Orgánica de la entidad, la de "preservar el valor de la moneda" (artículo 3°). Partiendo de esa consideración, en el BCRA todavía se juegan algunas fichas a mantener el actual esquema cambiario, pero sincerando y extendiendo la actual restrición impuesta a los depósitos y "bajando en ese lapso las tasas a niveles internacionales". Pero también dejando una vía de salida, pero sólo en pesos. "Eso supone decir, que si hay quien no cree, puede retirar sus depósitos, pero en pesos. Y si pretende mantenerlos en dólares, deberá dejarlos por un mínimo de un año a tasa no superior al 3,5%", explicaron.

Para que su propuesta tuviese más posibilidades de éxito, los directivos de la entidad preferían que no se hubiese decidido una convocatoria a elecciones, sino que se firmara un acuerdo para que algún justicialista completase lo que quedaba del mandato original de Fernando de la Rúa.

La opción B del BCRA explora la posibilidad de una flotación controlada del tipo de cambio. Y postula como regla monetaria que se mantenga la prohibición del BCRA para emitir pesos a menos que logre financiarlos comprando divisas a un precio testigo muy cercano a la paridad actual. El esquema supone imponerle al Gobierno la obligación de que le venda al BCRA todas las divisas que capte a ese valor, de manera de atar la oferta monetaria al ingreso de divisas, lo que serviría de un reaseguro para evitar una rápida depreciación del peso.

"Pero eso sólo funciona si logramos respaldo internacional y para eso, primero tenemos que tener un gobierno y un programa económico consistente en lo fiscal, cambiario y monetario", se señaló.

Protección a los ahorristas

  • El titular del BCRA, Roque Maccarone, fue confirmado ayer en su cargo. Esto reforzó la esperanza de los directores del Central de conservar sus puestos. Todos ellos tienen mandato vigente y, en la mayoría de los casos, han sido designados este año por el Congreso. "Si se remueve la conducción otra vez sería una pésima señal", advirtieron en referencia a la destitución del anterior titular, Pedro Pou. Según otros, los directores igual podrían dar un paso al costado si por ley se intenta obligar a los ahorristas a que carguen con el costo de la crisis.
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