
En Formosa, el jefe del Ejército hizo una nueva autocrítica
Nunca más: Balza aprovechó un homenaje a caídos en la lucha contra la subversión para condenar las "atrocidades".
1 minuto de lectura'
FORMOSA.- Como en abril de 1995 y en febrero último, el jefe del Ejército, teniente general Martín Balza, realizó una autocrítica pública sobre la acción represiva de las Fuerzas Armadas dura la última dictadura militar y llamó a que "nunca más" se repita aquel pasado.
"El Ejército no quiere recordar a sus caídos con ánimo de revancha ni de agravio para con nadie -afirmó-. Tampoco quiere revivir las atrocidades de aquellos años ni reavivar el dolor de las pérdidas sufridas en esa lucha fratricida. Si fuera así, ¡qué poco hubiéramos aprendido!" Balza ofreció este discurso en Formosa, acompañado por el gobernador Gildo Insfran (PJ), durante un acto en homenaje a los trece soldados muertos el 5 de octubre de 1975 durante un ataque al Regimiento 29 de Infantería Monte de la organización armada Montoneros.
Recordó que en la década de los 70 "una espiral de violencia creó una crisis sin precedente" y sostuvo que los soldados homenajeados ayer fueron "víctimas de la violencia y mártires de la democracia. Ellos también son parte de la verdad de nuestro pasado".
Pero enfatizó que "el drama de la memoria enferma consiste en negar la historia. Vivimos un pasado nefasto que debemos superar reconociendo nuestros errores y responsabilidades. No debemos alimentar más odios ni crear nuevos rencores".
"Sobre el horror que los argentinos vivimos en el pasado, nadie con un mínimo de sentido común y obrando de buena fe puede defender lo que sucedió. No debemos nunca hacer un uso político de la muerte.
"Aún hoy nos sobrecoge el no poder dar respuestas a madres sobre la desaparición de sus hijos", agregó, como en las oportunidades anteriores.
Balza pronunció este discurso en momentos en que su figura y la fuerza que dirige están cuestionadas en la investigación por el tráfico ilegal de armas a Croacia y a Ecuador, sobre lo que se informa aparte.
Luego del discurso, el jefe del Ejército accedió al contacto con los periodistas, pero se negó a responder sobre el contrabando de armas. Consideró que la oportunidad era impropia.
Tampoco quiso hablar sobre el arresto del ex dictador chileno Augusto Pinochet en Londres.
Diálogo pendiente
En su tercera autocrítica, Balza afirmó: "Los argentinos no nos debemos un diálogo doloroso sobre nuestro pasado. Un diálogo que sobre el arrepentimiento de las propias culpas nos abra paso al perdón y a la reconciliación. No podemos legarles a nuestros hijos y, en el caso del Ejército, a nuestros jóvenes soldados, el odio creado por nuestras equivocaciones. Ellos son el futuro y su herencia no debe arrastrar las cargas del pasado".
Recordó también los atentados terroristas contra la embajada de Israel y la AMIA, agregando a su enumeración el intento de copamiento del Regimiento La Tablada, como "golpes" que "estremecen recurrentemente" al país. Culpó por ellos "a aquellos que se atribuyen el derecho a adoptar el terror como metodología para el logro de sus fines".
El 25 de abril de 1995, el jefe del Ejército sacudió a la opinión pública con un discurso en el que cuestionó la actuación de las Fuerzas Armadas en el período 1976-83.
En febrero último, empleó términos aún más directos: afirmó que el Ejército había "abandonado el camino de la legalidad". "Es verdad que cumplimos órdenes, pero sólo lo hicimos hasta el 24 de marzo de 1976; a partir de esa fecha perdimos la legalidad que proporciona el Estado de Derecho", dijo.
"Es tan inmoral el "por algo será" que escuchábamos en el pasado, que no quisiéramos haber vivido, como el "yo no sabía" que escuchamos hoy por parte de algunos dirigentes", agregó entonces, en lo que se interpretó como un mensaje a la clase política.





