En medio de la crisis radical, Alfonsín renunciará al Senado

Anunciará su decisión entre hoy y pasado mañana, a horas del plenario de la UCR
Anunciará su decisión entre hoy y pasado mañana, a horas del plenario de la UCR
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25 de junio de 2002  

El senador radical Raúl Alfonsín prepara un fuerte golpe de efecto: entre hoy y pasado mañana renunciará a su banca, según confirmó anoche a LA NACION uno de sus hombres de mayor confianza.

En un contexto de severa crisis partidaria y a sólo horas de un plenario nacional en el que la UCR pretende definir su estrategia a futuro, el ex presidente abandonará su banca generando, sin duda alguna, un gran cimbronazo en el mundo político.

Las razones que lo llevaron a tomar esta decisión, por ahora, se mantienen en absoluta reserva.

Hasta ayer sólo circulaban interpretaciones de su grupo más íntimo. Desde este sector se argumentó que Alfonsín quería alejarse de una exposición pública que le es adversa y que en su decisión también influyeron las disputas internas en la UCR, que resintieron su poder partidario.

Es evidente, para muchos, que la gota que rebasó el vaso fue la polémica sanción de la ley de subversión económica, que dejó al radicalismo en off side : porque, en los hechos, ese partido posibilitó la sanción de una norma que había criticado fuertemente en el discurso.

Alfonsín terminará de redondear hoy su decisión final, luego de realizar algunas consultas con correligionarios. Aunque, la semana última, ya anunció su alejamiento a un reducido grupo de amigos. Por la tarde tiene agendada una reunión con el presidente de la UCR, Angel Rozas.

Adelantamiento

En realidad, Alfonsín no hizo más que precipitar su idea de retirarse de la Cámara alta, que ya había hecho explícita hace unas semanas, cuando aseguró que se alejaría de su cargo una vez que Eduardo Duhalde dejara de ser el presidente de la transición.

El ex mandatario hizo una gran apuesta a la colaboración de la UCR con la gestión duhaldista. Fue el principal armador de esta alianza parlamentaria y uno de los sostenes de un gobierno que todo el radicalismo ayudó a ungir en el Congreso, cuando el país amenazaba con sumirse en el caos institucional.

Pero en los últimos tiempos esta postura le trajo más dolores de cabeza que satisfacciones. Lo cuestionaron el PJ y su propio partido.

Los sectores enfrentados a Duhalde se encargaron de echar un manto de sospecha sobre su actuación, al acusar a los bonaerenses de haber conformado "el pacto de Olivos II".

En el frente interno, en tanto, algunas líneas de la UCR pretenden revertir la cercanía incondicional que Alfonsín promete al Gobierno y plasmar una posición más crítica en el documento que saldrá como conclusión del plenario del viernes y sábado próximos.

"Alfonsín está muy en la línea de fuego, el partido no le responde. El cree que va a poder hacer mejores aportes desde afuera. Nunca tendría que haber ido al Senado", lamentó ante LA NACION uno de sus allegados.

"Se ha convertido en un centro de ataques permanentes, de la oposición y de sectores del empresariado. Hay programas que se dedican a pegarle sólo a él. Ahora va a tratar de encontrar un lugar para hacer política", repitió otro.

Quizás el momento más crítico que le tocó pasar en el bloque de senadores de la UCR fue la controvertida votación de la derogación de la ley de subversión económica.

En las palabras, la estrategia radical era votar en contra de este proyecto, pero luego de una serie de volteretas legislativas (permitió que se alcanzaran los dos tercios de los votos y la senadora radical Amanda Isidori se retiró del recinto para favorecer la sanción de la ley) habilitó a que la ley fuera votada en su versión más extrema.

Esto generó un fuerte conflicto en el interior del bloque, cuando un grupo de legisladores encabezados por Rodolfo Terragno pidió la sanción de la legisladora Isidori, que no fue aceptada ni por Alfonsín ni por el titular del bloque radical, Carlos Maestro. Así fue como Terragno y el senador Juan Carlos Passo se escindieron de la bancada.

Alfonsín y Terragno mantuvieron un tenso diálogo en una reunión de bloque cuando, según testigos de la charla, el ex jefe de Gabinete de De la Rúa recriminó al ex presidente haber armado una estrategia para que "saliera la ley".

Alfonsín quedó muy molesto con la actitud de su colega, a la que calificó de "individualista".

"Lo vi muy fastidiado con el Senado y con la realidad del país", comentó ayer un allegado.

Pero el episodio por el que, quizá, se sintió más "agredido", según su gente, fue la foto del famoso papelito para "cajonear" la designación de un juez, lo que lo obligó a dar explicaciones públicamente.

De todas formas, Alfonsín está acostumbrado a generar situaciones conmocionantes. Lo hizo cuando anunció la firma del Pacto de Olivos con Carlos Menem. O cuando dio vía libre a la formación de la Alianza, desistiendo de su candidatura a diputado por Buenos Aires. Le gustan las jugadas fuertes.

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