En medio de un fuerte operativo de seguridad llegó Fidel Castro

Es la tercera vez que visita la Argentina y la primera asunción de la que participará
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25 de mayo de 2003  

En medio de un importante dispositivo de seguridad llegó ayer al país el presidente cubano, Fidel Castro, para asistir a la ceremonia de asunción de Néstor Kirchner.

Castro arribó al aeropuerto internacional de Ezeiza a bordo de un avión de línea cubana pasadas las 18. En la pista lo esperaban una guardia de honor de la Fuerza Aérea y el embajador de Cuba en la Argentina, Alejandro González Galiano, con quien abordó un auto oficial que lo llevó al hotel Four Seasons, en Posadas 1086.

La caravana que acompañó a Castro estuvo precedida por una escolta de motociclistas de la Policía Federal y numerosos vehículos en los que se desplazaba la custodia. El mandatario ingresó en el hotel sin realizar declaraciones.

Unas horas más tarde, Castro se asomó durante cinco minutos por una ventana del cuarto piso del hotel para saludar a simpatizantes y piqueteros del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados y Barrios de Pie, que habían cortado las calles aledañas como manifestación de apoyo al líder cubano.

Esta es la tercera visita de Castro al país y la primera vez que viene para una asunción. En 1995 viajó a Bariloche, donde asistió a la V Cumbre Iberoamericana. En 1959 participó en Buenos Aires de una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Según informaron a LA NACION fuentes del Partido Comunista, Castro hará mañana un homenaje a José de San Martín y a José Martí, dará una conferencia en la Facultad de Derecho de la UBA, a las 19, y regresará a su país esa misma noche.

Rechazo

En tanto, el presidente Eduardo Duhalde rechazó ayer la posibilidad de que al visitar el país Castro pueda ser detenido por supuesta violación de los derechos humanos.

Durante una conferencia de prensa, Duhalde afirmó que "los mandatarios extranjeros cuando visitan un país no pueden ser objeto de ninguna convocatoria judicial". Así respondió a versiones según las cuales un grupo de fiscales estaría analizando pedir la detención de Castro.

Además del líder cubano, al cierre de esta edición eran siete los mandatarios que ya se encontraban en el país para la ceremonia de hoy.

Los primeros en pisar suelo argentino fueron la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, que está aquí desde el jueves, y el príncipe Felipe de Borbón, heredero del trono español, que arribó el viernes y mantuvo reuniones con el presidente Eduardo Duhalde y con el escritor Ernesto Sabato.

Los presidentes de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada; de El Salvador, Francisco Flores, y de Guatemala, Alfonso Portillo Cabrera, arribaron al aeroparque Jorge Newbery ayer a las 18.22. Los mandatarios volaron en el Tango 01, provenientes de la ciudad peruana de Cuzco, donde se realizó la XVII Cumbre de Presidentes de Grupo Río.

Minutos antes había llegado al mismo lugar el presidente de Chile, Ricardo Lagos.

Los mandatarios de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; de Paraguay, Luis González Macchi, y de Uruguay, Jorge Batlle, llegaron en horarios que no fueron precisados.

Se esperaba para última hora de ayer la llegada de los mandatarios Lucio Gutiérrez, de Ecuador; Alejandro Toledo, de Perú; Hugo Chávez, de Venezuela (que se alojará en el hotel Four Seasons, al igual que Castro y Lagos), y Alvaro Uribe, de Colombia.

Fidel Castro, en la agenda de audiencias

Néstor Kirchner recibirá mañana, una vez ungido presidente, al líder del régimen de Cuba, Fidel Castro, con quien tendrá una audiencia en la última hora de la mañana o en la primera de la tarde, según adelantó ayer a LA NACION Oscar Parrilli, que hoy jurará como secretario general de la Presidencia.

Según subrayó, la audiencia entre Kirchner y Castro será una de las principales en la agenda del nuevo presidente.

Kirchner dedicará todo el día de mañana a recibir a los mandatarios que visitarán el país para asistir a su asunción. A las 9 recibirá al presidente de Uruguay, Jorge Batlle; a las 9.30, al príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, en tanto que a las 11.30 se entrevistará con el mandatario de Venezuela, Hugo Chávez.

El resto de la agenda se definía en las últimas horas de ayer.

Parrilli consideró ayer que "el principal adversario del nuevo gobierno podría ser el apresuramiento; si pretendemos arreglar todo en 30 días la frustración va a ser muy fuerte". El nuevo funcionario reiteró así que "no va a haber grandes paquetes de medidas; se gobernará día a día".

Según dijo Parrilli a LA NACION, en el tema de obras públicas "se va a empezar por terminar todas las obras iniciadas". El secretario general dijo que "no serán grandes obras", sino que serán emprendimientos "que tendrán que ver con la gente y se acordarán con cada gobernador".

Se privilegiarán, dijo, "las obras del noroeste y del nordeste del país, las del Gran Rosario y las del Gran Buenos Aires, donde existen los mayores niveles de pobreza".

También, según Parrilli, se establecerá una relación con los gobernadores a través del ministro del Interior, Aníbal Fernández, y del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. "En la agenda con los gobernadores sobresaldrá la discusión por la futura coparticipación federal", dijo.

Parrilli dijo que definirá sus colaboradores durante la semana.

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