En reserva, la Cámpora busca ampliar su poder en la Cancillería

Promueve la creación de cargos consulares, la amplición del cupo de embajadores alineados al Gobierno y cambios en el ingreso al servicio exterior; el dato surge de mails entre sus referentes en el ministerio
Martín Dinatale
(0)
19 de mayo de 2014  

El sueño de La Cámpora de avanzar hacia una "Kancillería Nacional & Popular", como la llaman, está intacto. En forma sigilosa, los jóvenes kirchneristas analizan varias alternativas tendientes a concretar una amplia reforma en el actual Servicio Exterior de la Nación (SEN) con la idea de restarles el máximo de poder a "los diplos", como denominan despectivamente a los funcionarios de la carrera diplomática.

Por medio de una seguidilla de mails secretos y a través de charlas informales, encumbrados referentes de La Cámpora como la embajadora argentina en los Estados Unidos, Cecilia Nahón; el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Carlos Bianco, y varios secretarios de la Cancillería, como Verónica Encinas Esquivel o Virginia Lynn, entre otros, impulsan una profunda reforma en la estructura diplomática .

Según confirmaron a LA NACION siete fuentes calificadas de la Cancillería y por lo que revela el intercambio de correos electrónicos de los referentes camporistas en la Cancillería, crece con fuerza la apuesta de máxima de reformar la ley del servicio exterior, emitir un decreto para cambiar el sistema de ingresos de los futuros diplomáticos, darles categoría de cargos consulares a funcionarios políticos y designar más embajadores políticos, específicamente del área del ministro de Economía, Axel Kicillof.

En las charlas reservadas y en los mails, los camporistas revelaron que "sería bueno repensar las principales ideas para modificar la ley del SEN y la reforma de contenidos del ISEN [Instituto del Servicio Exterior de la Nación]". Pero al ver que sería complejo impulsar una reforma de la ley, propusieron abocarse "al reglamento" de la normativa del servicio exterior, según se desprende de los últimos correos que se filtraron en el Palacio San Martín.

También se advirtió en otro mensaje cifrado que el malestar con los funcionarios de carrera es tajante: "Ya no me trago a los diplos", escribió un encumbrado camporista de la Cancillería a sus pares. Para que no queden dudas del ánimo imperante, la embajadora Nahón destacó que "acá [por la Cancillería] estamos en una GUERRA [sic]".

Los rumores, mails y comentarios de esas charlas llegaron a oídos del propio canciller, Héctor Timerman, que hasta ahora no dio señal alguna de resistencia. De hecho, avaló el avance de los jóvenes de La Cámpora en el área económica de la Cancillería, habilitó retiros anticipados de funcionarios de carrera y permitió que haya camporistas en varias embajadas argentinas. Todo esto fue acompañado por el amedrentamiento, como informó LA NACION en diciembre último. En el gremio de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), se radicaron más de 20 denuncias verbales de maltrato y acoso laboral, que alcanzaron a 60 trabajadores. Ese hecho derivó en el despido de varios empleados y en una denuncia penal que presentó la diputada Elisa Carrió (Coalición Cívica), que está en trámite.

La nueva apuesta de La Cámpora por alcanzar la soñada "Kancillería Nacional & Popular" plantea los siguientes frentes de ataque:

La jugada más osada, aunque de difícil cumplimiento, sería impulsar en el Congreso una ambiciosa reforma a la ley del servicio exterior. "Este intento de La Cámpora apunta a cambiar directamente a los diplomáticos de carrera por los políticos", reveló una fuente allegada a Timerman. Pero esta idea choca de plano con un Congreso donde ni el propio oficialismo avalaría una medida tan polémica. Fuentes legislativas de los bloques del oficialismo descartaron que se haya evaluado un proyecto de estas características. Sólo alguien con escaso conocimiento legislativo tomaría como válida esta hipótesis.

En los correos electrónicos y las charlas reservadas, los camporistas plantean la idea de convencer a la presidenta Cristina Kirchner para que firme un decreto modificatorio del reglamento de la ley 20.957 del servicio exterior que se sancionó en 1986. Así buscan darles cargos consulares como "agregados" en embajadas a dirigentes políticos con prerrogativas propias del cuerpo diplomático. Esta jugada sería jurídicamente polémica.

La otra forma de avanzar con puestos clave en el exterior sería promover la eliminación del decreto 337/1995 que fija en 25 cargos el cupo máximo de embajadores políticos permitidos. Así, se dejaría sin efecto esa limitación que en los últimos años complicó el nombramiento de más embajadores políticos.

Se habría analizado la posibilidad de flexibilizar el actual sistema de ingreso de funcionarios de carrera con una reforma del ISEN. Esto implicaría darle al instituto un sesgo más ideológico, modificar la currícula e imponer un staff de profesores alineados a La Cámpora.

En todos los casos en el diagrama de esta amplia reforma soñada está claro que la apuesta que persigue el camporismo en la Cancillería es por partida doble: avanzar sobre la carrera diplomática y asegurarse un futuro laboral estable cuando Cristina Kirchner termine su mandato.

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.