En Santa Cruz, De Narváez pidió "investigar el patrimonio de Kirchner"

Se reunió con opositores locales; Máximo Kirchner lo "espió" desde su camioneta en Río Gallegos
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17 de diciembre de 2009  

Le tocó un verdadero día peronista y lo aprovechó al máximo. Francisco de Narváez, el dirigente que le propinó a Néstor Kirchner la más dura derrota de su carrera en las elecciones legislativas del 28 de junio, visitó ayer Santa Cruz, la patria chica del matrimonio presidencial, y lo hizo con garbo y tono de candidato presidencial.

Siempre sonriente y acompañado por sus asesores de confianza, De Narváez realizó un verdadero raid en Río Gallegos, capital de la provincia patagónica, que incluyó entrevistas con medios de comunicación, almuerzos con dirigentes del radicalismo y una charla organizada por el gremio petrolero de esa provincia sobre política energética. En cada una de sus entrevistas y apariciones, hizo gala de su fe antikirchnerista. "Muchos funcionarios kirchneristas deben explicar el aumento sideral de sus patrimonios", sostuvo el diputado nacional con el Gobierno como motivo central de sus críticas.

La llegada de De Narváez a Santa Cruz no fue vista de buen modo por el Gobierno. Es que el empresario ya no visitaba Santa Cruz como lo hacía en el pasado, cuando era dueño y ejecutivo de Casa Tía. Ahora lo hacía como líder de una oposición que derrotó al ex presidente en la crucial provincia de Buenos Aires.

Durante la conferencia que De Narváez dio por la tarde en el gremio de los petroleros, se produjo un hecho curioso. Testigos del hecho contaron a La Nacion que Máximo Kirchner, el hijo mayor del matrimonio presidencial, pasó por la puerta del sindicato, con su camioneta 4x4 Honda color gris, con vidrios polarizados, aunque bajó una ventanilla para dejarse ver. Se sonrió al ver a unas veinte personas y siguió camino hacia su casa, que queda a tres cuadras de la sede del gremio petrolero.

"La Argentina debe estar gobernada por gente capaz y honesta y los que meten la mano en la lata deben responder ante la Justicia", continuó De Narváez. Y reiteró que en el Congreso "está en marcha la organización de una comisión investigadora de los casos sospechosos de corrupción del gobierno kirchnerista".

Por la mañana, el diputado nacional visitó Tiempo FM, una de las pocas radios locales que no viven de la publicidad oficial. "Lo que me entristece es que los gobiernos se enamoran del poder, se sientan en los despachos para dar audiencias y se olvidan del pueblo", afirmó.

Ensayó una autocrítica al afirmar: "En el peronismo estamos discutiendo lo que hicimos bien y lo que hicimos mal en los últimos 20 años". Y anticipó que quiere formar parte de la conducción del PJ "para aportar soluciones al país".

El líder del sindicato de Camioneros, Hugo Moyano, lo había descalificado pocas horas antes. "Me parece bastante difícil que De Narváez gane la interna del PJ porque el peronismo siempre tuvo hombres no demasiado coquetos", afirmó Moyano en declaraciones a Radio 10.

Durante su estada, De Narváez se entrevistó con el intendente radical de Río Gallegos, Héctor Roquel, y luego mantuvo reuniones con dirigentes políticos, referentes sociales, representantes de las fuerzas vivas y sindicalistas. Comió un buen cordero junto con el intendente radical y vivió un día de inusual calor con optimismo desbordante.

Sólo tuvo una mueca de incomodidad cuando le preguntaron por su socio, Mauricio Macri: "Ha tenido problemas que son producto de decisiones equivocadas, pero las está tratando de corregir", afirmó.

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