En una ceremonia íntima, Cristina despidió a la madre de Kirchner

La Presidenta viajó a Santa Cruz para el funeral de su suegra, que murió a los 92 años
Mariela Arias
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19 de febrero de 2013  

Cristina Kirchner esperó el féretro en la puerta del mausoleo
Cristina Kirchner esperó el féretro en la puerta del mausoleo Fuente: LA NACION - Crédito: Horacio Córdoba

RÍO GALLEGOS.– Sola, parada en la puerta de ingreso al mausoleo, guardando compostura y sin quitarse nunca los anteojos, la presidenta Cristina Kirchner recibió ayer el féretro con los restos de su suegra, María Ostocic. Así concluyó la despedida que se había iniciado el domingo a la tarde, en Buenos Aires, cuando la madre del ex presidente Néstor Kirchner falleció, a los 92 años .

María Ostocic pasó los últimos años de su vida en Buenos Aires bajo el cuidado de su hija, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Había sido internada el domingo en la clínica Bazterrica, en el barrio de Recoleta, y falleció tras sufrir un agudo cuadro de insuficiencia cardíaca.

Ayer, cerca de las 14, aterrizó la jefa del Estado a bordo del Tango 01 junto a su hijo Máximo y la pareja de éste, Rocío García, y la ministra de Desarrollo Social. Unos minutos después llegó el avión de la Fuerza Aérea TC-53, que trasladó los restos de Ostocic. Hubo un cortejo hasta la casa funeraria Ilhero, donde estaba todo dispuesto para la ceremonia velatoria.

Todos los diarios de la ciudad publicaron los obituarios de la familia. "Despedimos a María y lamentamos la partida de la hermosa mujer que fuera nuestra abuela. Que Dios la ilumine y nos dé la fuerza que la caracterizó para seguir adelante como lo hizo en su vida", publicaron Máximo Kirchner y Rocío García. En otro mensaje, firmado por la Presidenta y su hija Florencia, se destacó que "la tenacidad y el amor por la vida guiaron siempre su camino, acompañándonos en el nuestro".

Cerca de las 15, Cristina ingresó velozmente al velatorio. Entre quienes concurrieron al lugar sólo estuvieron los que tienen acceso a la familia presidencial. Así se destacaron el vicegobernador Fernando Cotillo, cinco intendentes, una diputada nacional, un senador y cuatro diputados provinciales de La Cámpora.

El secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, un hombre que conoce a la familia desde hace tres décadas, fue el único funcionario nacional que llegó desde Buenos Aires. También fue parte el ex gobernador Carlos Sancho, ex socio de Máximo en la inmobiliaria que comparten aquí, que ayer colgaba un cartel: "Cerrado por duelo".

La familia presidencial, el ex secretario presidencial Fabián Gutiérrez y algunos pocos dirigentes políticos y una nutrida dirigencia de La Cámpora local fueron quienes se acercaron entre las 14 y las 18 a la casa velatoria.

No estuvo el amigo de la familia Rudy Ulloa Igor, pero sí su esposa, Jessica Uliarte, quien llegó acompañada de otras mujeres sobre el final del velatorio. También lo hicieron algunos militantes de Kolina, la agrupación que lidera Alicia Kirchner. Ninguno llevó banderas y la mayoría se mantuvo en la vereda del local.

De los empresarios kirchneristas sólo pasó Lázaro Báez. Acompañó a Cristina en el ingreso al mausoleo antes de que llegara el cortejo fúnebre.

El párroco Carlo "Lito" Álvarez, el sacerdote de confianza de la Presidenta, llegó minutos antes de las 18 directamente desde El Calafate, para presidir la ceremonia religiosa y acompañar a la familia presidencial.

A diferencia de otras visitas de Cristina Kirchner al cementerio, nadie prohibió ayer la presencia de los fotógrafos de ese momento íntimo. Quizá por eso sorprendió cuando la jefa del Estado permaneció durante varios minutos sola en la puerta del mausoleo, en silencio, esperando la llegada del cortejo fúnebre, que fue encabezado por la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; sus hijas Natalia y Romina Mercado, y Máximo Kirchner.

Algunos amigos más también llevaron el cajón con la ayuda de empleados municipales. Sólo la familia permaneció unos minutos en el interior del edificio y luego la jefa del Estado se quedó sola por varios minutos más.

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