Enojo, silencio y mal humor del matrimonio presidencial

Kirchner busca distanciarse de Varizat y cree que el episodio puede perjudicarlo
Mariano Obarrio
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19 de agosto de 2007  

El gobierno de Néstor Kirchner se dedicó ayer a procurar que el nuevo escándalo originado por la embestida automovilística de Daniel Varizat contra 20 manifestantes en Santa Cruz no perjudicara la imagen del Presidente ni de la primera dama y candidata, Cristina Kirchner. De pronto Varizat pasó a ser casi un desconocido para los principales funcionarios de la Casa Rosada.

La orden inmediata de Kirchner ayer fue tomar distancia del ex funcionario del gobierno nacional, que pisó el acelerador y estrelló su camioneta contra quienes reclamaban por un mejor salario.

En el más absoluto silencio, poco después del mediodía, Kirchner se retiró de Río Gallegos, con rumbo a El Calafate para pasar el fin de semana largo. "Varizat no es funcionario del Gobierno, no tenemos por qué responder por él", dijo ayer a LA NACION un vocero oficial. Kirchner partió hacia su descanso calafateño junto con Cristina Kirchner y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Nadie quería recordar ayer que Varizat actuó como subsecretario general de la Presidencia desde diciembre de 2005 hasta marzo de 2006, cuando, por encargo de Kirchner, ocupó el cargo de ministro de gobierno de Santa Cruz para fortalecer la débil gestión del entonces gobernador Carlos Sancho, que cayó en mayo último.

En rigor, Varizat terminó echándole nafta al fuego que consumía a Sancho. Precisamente, éste y Varizat debieron renunciar entonces debido a una brutal represión policial a manifestantes docentes y municipales, que había sido ordenada por el mismo Varizat y que dejó varios heridos.

Campaña accidentada

Néstor y Cristina Kirchner tuvieron ayer otro pico de irritación en su intimidad por la violencia en Río Gallegos. El arranque de Varizat terminó por empañar el acto partidario de anteanoche, en el Boxing Club, en el que la candidata presidencial debía escenificar su regreso a Río Gallegos, bastión electoral kirchnerista.

No salen de su asombro los Kirchner. La campaña de Cristina Kirchner aparece rodeada de escándalos que afectan al Gobierno, como el de la bolsa de dinero de la ex ministra Felisa Miceli y el de la valija de 800.000 dólares sin declarar del ex director del Occovi, Claudio Uberti.

El Presidente le impartió ayer una instrucción clara al gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta: debía tomar distancia de Varizat y denunciar su "irracionalidad", cosa que hizo.

Cerca de Kirchner aseguraban ayer a LA NACION que Varizat y los manifestantes "tuvieron ambos actitudes demenciales". Más allá de la violencia de las protestas, no se advirtió en los videos agresiones físicas contra Varizat como para que éste atropellara a tanta gente y dejara cinco heridos hospitalizados y de gravedad.

Kirchner les hizo decir a sus voceros que las protestas buscaron "enchastrar" el paso de Cristina Kirchner, pero no marcaban que Varizat colaboró mucho más para ese objetivo.

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