Entre insultos y acusaciones, volvió a fracasar la ley de policías locales

El massismo denunció intentos del oficialismo de comprar votos y se retiró del recinto; hubo duros cruces con referentes del sciolismo, que rechazaron los cargos
María José Lucesole
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12 de junio de 2014  

LA PLATA.- El Senado de la provincia de Buenos Aires no logró sancionar la ley de policía comunal pedida por Daniel Scioli. La sesión se cayó por cuarta vez , en medio de insultos, abucheos y denuncias de corrupción: "La sombra de la Banelco se cierne sobre el Senado; decidimos retirarnos", dijo el Frente Renovador, tras dejar sin quórum al Frente para la Victoria y retirarse intempestivamente del recinto parlamentario.

El oficialismo -que se preparaba para sancionar la ley con el voto desempate de Gabriel Mariotto- rechazó la denuncia de sobornos. Acusó al partido de Sergio Massa de no respetar las reglas de la democracia y protagonizar un "acto de gravedad institucional inusitada".

El jefe de Gabinete, Alberto Pérez, dijo que el FR "tiene un doble discurso con respecto a la ley de policías locales: lo único que quieren es obstruir la gestión en seguridad del gobernador y que no se apruebe la ley. En una clara mirada mezquina de la política, no piensan en la gente, sino en un posible daño político a Scioli".

La denuncia por supuesta compra de voluntades para votar la ley -que estalló ayer en el recinto del Senado- comenzó a circular 24 horas antes desde el municipio de Malvinas Argentinas, que conduce Jesús Cariglino (Frente Renovador). El intendente afirmó anteayer que el gobernador quiso "comprar a su hermano", el senador Roque Cariglino, con dinero para el municipio. "Nos pidió ayuda para que se sancione una ley espuria. Llamó a mi hermano Roque, que es senador, para que no vaya a votar (...) Pero los malvinenses no nos vendemos", dijo.

Ayer, el intendente dio otra versión a LA NACION: "La provincia tiene deuda con Malvinas Argentinas. Me enviaron 15 millones de pesos hace tres días. Me llamó la ministra Cristina Álvarez Rodríguez y me dijo: «Te giramos 15 millones de pesos». (?) Después me dijo lo del Senado: «Bueno, tu hermano en el Senado tendría que ver lo de policía municipal»", relató. Y agregó: "Aún nos deben 110 millones de pesos. Yo creo que condicionaban el resto del dinero a la votación".

A su vez, Roque Cariglino dijo a LA NACION: "Hay 70 millones de pesos que están en una cuenta del Banco Provincia y el gobernador no se digna a mandar ese dinero al municipio de Malvinas Argentinas. La semana pasada llegaron 15 millones. Pero todavía nos deben 85 millones". Para el senador, la maniobra del Poder Ejecutivo "llama poderosamente la atención; seguramente han pensado: «Te liberamos la plata y no votes o no vengas»", dijo.

La denuncia no sólo fue mediática: en el recinto del Senado, luego de reiterar la votación general a favor de la ley y ganar la postura mayoritaria -y antes de iniciar la votación particular de los puntos polémicos-, el senador Jorge D'Onofrio dijo: "Funcionarios del Poder Ejecutivo provincial intentaron torcer la voluntad de miembros de nuestro bloque. Esta cámara no se merece una ley teñida de manchas y dudas. Por eso nos retiramos".

En ese punto se retiró el bloque del Frente Renovador, con 20 senadores, más tres senadores de la UCR que ya habían anunciado esta postura en la sesión anterior. En el recinto quedaron 23 senadores presentes sobre un total de 46: por falta de quórum, que se logra con 24 senadores, se cayó la sesión.

El FPV, que contaba con modificar el voto del senador Mario Ishii (Bloque Néstor Kirchner) dado que presentó su propio proyecto de policía local, reaccionó furibundo: "Scioli no tiene ni el teléfono de Jesús Cariglino. Nunca llamaría a un senador para cambiar su voto", dijo el senador Alberto Fazio. Y amenazó con ir a la Justicia. "Esto es judiciable", dijo.

Mariotto, que se aprestaba a desempatar la votación, afirmó que "la descalificación del Frente Renovador tiene que ver con la falta de vocación política de discutir la ley".

Desde el Poder Ejecutivo, quien respondió a las denuncias fue el secretario general Martín Ferre. "Primero Cariglino manifestó que había recibido un llamado del gobernador; después cambió y dijo que había sido contactado por nuestra ministra de Gobierno, una mujer con una trayectoria intachable como es Cristina Álvarez Rodríguez. Lo cierto es que nada de eso existió", sostuvo.

Un nuevo capítulo de esta saga de peleas tendrá lugar el 26 de junio próximo, cuando el presidente del Senado provincial citó a una nueva sesión. Ese día, Mariotto quiere desempatar el partido y propiciar la sanción de la ley con su voto positivo.

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