Entre la obligación y el deseo

Martín Dinatale
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24 de diciembre de 2009  

Es una jugada con mezcla de sabor a revancha personal y de movida política para alinear al peronismo disidente que quiere pelear en 2011. No se esconden más secretos que éstos en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Eduardo Duhalde.

Se trata de un plan esgrimido desde hace más de tres meses y que no sorprendió mucho a los oponentes inmediatos que el ex presidente tiene en el PJ antikirchnerista.

Desde lo personal, Duhalde busca sacarse de encima aquel estigma que lo persigue desde 2003: el del hombre que llevó al poder a Néstor Kirchner y se desilusionó por completo. Por ello, el ex caudillo bonaerense piensa en una pelea cuerpo a cuerpo con Kirchner. "Seré yo quien lo saque de la cancha", se entusiasma Duhalde. Esta jugada la toma casi como una obligación donde se le va la vida, al punto de que se enfrenta con los reparos que le pone su propia familia.

Desde lo político, Duhalde apunta a evitar que haya un nuevo éxodo en el peronismo ortodoxo y tratará de reinstalarse como líder natural de ese espacio. Así, apostará al desgaste de los intendentes y gobernadores kirchneristas. También el lanzamiento de su candidatura es fruto del optimismo que le transmiten algunos dirigentes con encuestas en mano y de la conjugación de un deseo que quedó trunco: el objetivo de llegar a la presidencia por medio del voto popular y no por la mano de una crisis política.

Claro que las aspiraciones de Duhalde chocan de lleno con los planes de Reutemann, Felipe Solá, Das Neves y De Narváez, por nombrar sólo algunos de sus contrincantes cercanos. No será una apuesta fácil. Es, por el contrario, una jugada de largo alcance y con un final tan abierto como plagado de excesiva incertidumbre.

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