Es escasa la influencia de los ex candidatos

Para los analistas, varía según el caso
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3 de mayo de 2003  

Los candidatos presidenciales derrotados en las elecciones del domingo último tendrán poca influencia en la decisión de sus votantes en el ballottage previsto para el 18 del actual.

Analistas políticos y sociólogos consultados por LA NACION coincidieron en plantear que los acuerdos de cúpulas entre los dos postulantes a la segunda vuelta electoral, los justicialistas Carlos Menem y Néstor Kirchner, y los candidatos vencidos el 27 último difícilmente determinen el voto de sus seguidores. No obstante, aclararon que el grado de influencia varía según se trate de los votantes de Ricardo López Murphy (Movimiento Federal Recrear), de Adolfo Rodríguez Saá (Movimiento Nacional y Popular) o de Elisa Carrió (Afirmación para una República Igualitaria).

"La influencia (de los candidatos derrotados) va a ser bastante escasa", dijo Atilio Borón, profesor de Teoría Política en la Universidad de Buenos Aires. Borón explicó que eso se debe a que "las estructuras de encuadramiento electoral que existían en la vida política argentina están en un avanzando grado de disolución". Y agregó que "ni aun los partidos más orgánicos, como el PJ o el radicalismo, están en condiciones de garantizar nada".

Artemio López, sociólogo y titular de la consultora Equis, coincidió con Borón en que la influencia de los acuerdos de cúpulas será "mínima". Según explicó, la decisión del votante tiene más que ver con cuestiones como su afinidad con un candidato o con el sector social al cual pertenece.

Aparato bonaerense

Sin embargo, aclaró que hay una excepción a esta regla: el aparato de la provincia de Buenos Aires. "El aparato bonaerense ha demostrado que domina sobre un importante sector de la población residente en el conurbano. Es la estructura que más capacidad tiene de alinear las demandas de la dirigencia con el comportamiento electoral. Pero no hay en el país otro aparato de esas características", explicó.

La influencia de los ex candidatos sobre los votantes depende en parte del perfil de sus seguidores.

"El votante de López Murphy es el más independiente de todos. Por eso es lógico que su candidato haya dado libertad de acción. El votante de Carrió es un poco menos independiente, pero la mayoría la va a seguir en su decisión de votar por Kirchner. Por último, el votante de Rodríguez Saá es el más cautivo. Aproximadamente dos tercios de sus votantes lo podrían seguir", resumió Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Nueva Mayoría.

El politólogo José Nun coincidió en que el efecto de los pronunciamientos de los dirigentes sobre sus votantes varía según el caso. "Una buena parte de los votantes de López Murphy, por ejemplo, no lo apoyó porque es un neoliberal de derecha, sino porque logró convencerlos de su imagen de honradez y seriedad. Por eso, en apariencia, este voto debería ser más afín con el proyecto económico de Menem, pero creo que va a seguir privilegiando la crítica a la corrupción y preferirá a Kirchner. Otros votantes de López Murphy son más del mismo palo ideológico y es probable que voten a Menem o se abstengan", explicó.

Compromiso ideológico

Respecto de Carrió, el politólogo dijo que sus votantes están mucho más comprometidos ideológicamente y "van a votar mayoritariamente por Kirchner". Para Nun, los votantes de Carrió elegirían al gobernador santacruceño aun si la candidata no hubiese hecho pública su decisión de votarlo. "Muchos de sus votantes habrían esperado que ella no opinase como una ciudadana más, sino que hubiese puesto presión sobre Kirchner, condicionando su pronunciamiento a que éste asumiera ciertos compromisos públicos, como el de convocar a una consulta popular para promover el alejamiento de los miembros de la Corte Suprema", sostuvo.

"En el caso de Rodríguez Saá, su tipo de liderazgo invita a pensar que efectivamente su decisión influirá de modo importante en la conducta electoral de sus seguidores, especialmente en lugares como Cuyo, donde más fuertes son sus aparatos", concluyó el politólogo.

Borón coincidió en que Rodríguez Saá probablemente tendrá capacidad de controlar el voto en la provincia de San Luis, pero que su influencia será muy escasa en el resto del país.

Para López, el escenario se presenta muy complejo, salvo en el caso de Carrió. "Los votantes de Carrió conforman el segmento más homogéneo en cuanto a su rechazo a Menem. Pero tanto el segmento de López Murphy como el de Rodríguez Saá tiene una mayor heterogeneidad y por eso son dos terrenos cuya distribución no puede precisarse hasta haberla medido", explicó.

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