"Es una operación perversa del Gobierno y del juez Rafecas"

Así calificó Alasino el testimonio de Montero; sostuvo que De la Rúa es "honesto"
Jaime Rosemberg
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20 de agosto de 2006  

Augusto Alasino, el poderoso jefe del bloque justicialista en el Senado durante el gobierno aliancista, está dolido. "Hablo porque esto es perverso; no creo mucho en la Justicia fuera de los hombres, pero este exceso lo van a pagar", dice a LA NACION desde algún lugar de Entre Ríos, su provincia natal, del otro lado del teléfono.

Además de romper su largo silencio para volver a desmentir que hayan existido sobornos a cambio de la aprobación de la ley de reforma laboral en abril de 2000, Alasino centra sus dardos en el Gobierno, al que acusa de estar detrás de la aparición de los dos testigos que involucraron al rionegrino Remo Costanzo en las presuntas coimas. "Es el Gobierno y es Rafecas, que tampoco es inocente", denuncia.

Además, defiende al ex presidente Fernando de la Rúa y asegura que su ex colega de bancada Antonio Cafiero "compró pescado podrido y ahora no puede retroceder".

-¿Cómo evalúa la aparición de dos nuevos testigos que involucran a Costanzo?

-Esta es otra operación del Gobierno y de la cual Rafecas es cómplice. Después de la última ronda de indagatorias la causa había caído en dudas. Tenían que armar esto, es un atentado a la inteligencia media pensar que un tipo que llegó a senador le muestre a un desconocido 200.000, 300.000 pesos y hable de plata. Esto está absolutamente armado.

-¿Y cuál sería el objetivo de esta operación del Gobierno?

-Es una operación del Gobierno y de Rafecas, al que el día que pierda la protección del poder le va a pasar lo de Galeano [Juan José]. Este mandado y otros los va a pagar [su voz se pone muy seria]. El Gobierno usa esta causa como le parece. Le quiere cargar el sambenito de las coimas a De la Rúa como el de la AMIA a Menem. No es extraño: las operaciones de este gobierno se ven a diario, periodistas importantes lo sufren.

-Pone en duda el testimonio de Montero, pero aparentemente tenía vínculos estrechos con el senador...

-Mire, no he hablado con Costanzo de cuestiones personales. Pero me parece que es al revés: nunca fue empleada de él, ni vinculada a su despacho. Estuvo en protocolo, no sé dónde... Esto, obviamente, deberá probarlo Costanzo. Pero es el mismo tipo de operación: la otra vez se prestó TXT, que después desapareció [se refiere a la entrevista en la que Mario Pontaquarto dio detalles sobre los presuntos sobornos]. Y este diario [Río Negro] tiene enemistad manifiesta con Massaccesi y Costanzo....

-Siguiendo su razonamiento, no es un diario kirchnerista...

-No sé si son kirchneristas o no, pero sé que si Kirchner está en contra de ambos, el diario estará con él.

-¿Y para qué desprestigiar a De la Rúa y a Menem, que no pasan por su mejor momento político?

-En época de elecciones, es algo manifiesto. A De la Rúa se le podía achacar cualquier cosa, menos deshonestidad, y con esto lo han hecho pomada, además de sacarlo del Gobierno, con Duhalde, en una operación que va a juzgar la historia. Lo denuncié hace muchos años, nos dijeron cómo usaban la SIDE para hacer operaciones políticas, nos dieron nombres y apellidos....

-¿Por ejemplo?

-Mire, Alberto Fernández es el que ha hecho pelota todo el sistema de seguros en la Argentina, estuvo vinculado a la parte más nefasta de la dictadura, y es como los conversos, ahora exagera todo. Está en esto, es amigo de Rafecas y usan esto para los fines del Gobierno. No creo mucho en la Justicia fuera de los hombres, pero este exceso lo van a pagar.

-¿Tiene ganas de volver a la política?

-Me retiré un poco de la política por mi esposa, que me había bancado en todo, y me puse a cuidarla [N. de la R.: falleció el 11 del actual]. De la política uno no se retira nunca. Y lo de los sobornos... Cafiero sabe que es mentira. Habló en su momento conmigo, le expliqué como había sido la cosa, se arrepintió y me pidió disculpas. Le volvieron a dar manija y siguió con lo mismo.

-¿Por qué inventó todo?

-Le vendieron pescado podrido y no puede retroceder. Está desesperado, no quiere quedar mal con la historia, pero sabe que miente.

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