Escándalo en Catamarca: suspenden las elecciones

Seguidores de Barrionuevo provocaron desmanes y quemaron urnas para frustrar el acto El senador y sindicalista justificó el vandalismo al asegurar que lo quieren proscribir La provincia acusa al gobierno nacional No se sabe cuándo serán los comicios
Seguidores de Barrionuevo provocaron desmanes y quemaron urnas para frustrar el acto El senador y sindicalista justificó el vandalismo al asegurar que lo quieren proscribir La provincia acusa al gobierno nacional No se sabe cuándo serán los comicios
Gustavo Ybarra
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3 de marzo de 2003  

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- La profecía de Luis Barrionuevo -"si no hay boletas del PJ, no hay elecciones"- se hizo realidad. Ayer, como resultado de una estrategia de obstrucción meticulosamente ejecutada por militantes justicialistas, el gobierno del Frente Cívico y Social de Oscar Castillo se vio forzado a suspender los comicios apenas cuatro horas y media después de iniciados y hundió a la provincia en una profunda crisis política e institucional.

El escándalo no pasó inadvertido para el gobierno nacional. En la decisión de cancelar los comicios tuvo mucho que ver el hecho de que el presidente Eduardo Duhalde admitiera, en diálogo telefónico con Castillo, que no estaba en condiciones de garantizar la continuidad de una elección que a esa hora, cerca de las 10 de la mañana, estaba herida de muerte por la política de caos del barrionuevismo.

"Se trata de un personaje (Barrionuevo) que no puedo controlar. Esas fueron las textuales palabras del Presidente", reveló el gobernador catamarqueño en la misma conferencia de prensa en la que anunció que le ponía fin a los comicios.

El ministro del Interior, Jorge Matzkin, se encargó de responder que el gobierno nacional había advertido sobre la necesidad de postergar las elecciones hasta que se resolviese en la Justicia el caso de la inhabilitación de Barrionuevo. "Una parte de los catamarqueños no podía participar de la elección porque las boletas del justicialismo no estaban", justificó el ministro.

La respuesta del inhabilitado candidato peronista tampoco se hizo esperar. "Acá el gobierno nacional no tuvo nada que ver. No necesito ni de Duhalde ni de Menem", desafió Barrionuevo en un discurso que dirigió ante más de un centenar de enfervorizados seguidores que lo recibieron como a un héroe en la sede peronista de la avenida Güemes. Como si esto fuera poco, declaró al 2 de marzo como "el día de la lealtad del peronismo de Catamarca".

Fiel a su estilo, el senador nacional redobló la apuesta y aseguró que "el peronismo va a seguir teniendo la misma lista que se votó el 5 de enero" en las elecciones internas que lo consagraron como candidato de la principal oposición en la provincia.

Así, adelantó su disposición a insistir en sus aspiraciones de competir por la gobernación, a contramano de la inhabilitación que le aplicó la justicia catamarqueña por no cumplir el requisito de cuatro años de residencia efectiva inmediata a la fecha de los comicios que establece la Constitución local.

De esta manera, la suerte institucional de esta provincia quedará en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que debe resolver si el impedimento que pesa sobre Barrionuevo no se opone a los preceptos de la Constitución nacional, tal como declaró el juez federal Pedro Navarro.

Así lo reconoció el gobernador Castillo cuando LA NACION lo consultó sobre cuándo podrían realizarse los comicios suspendidos ayer. "Debería haber una claridad en las competencias entre la justicia federal y provincial que debe decidir la Corte", explicó el mandatario provincial.

"Antes que establecer una fecha tengo que atender a que las cosas vuelvan a la normalidad", agregó Castillo, que, según la Constitución catamarqueña, debería convocar a nuevos comicios en forma simultánea a las presidenciales del 27 de abril.

Plan caos

El clima que imperó ayer en esta capital fue la fiel expresión de lo que se vivió en el ámbito político para los dos bandos en pugna. Amaneció nublado y lluvioso para el Frente Cívico y se convirtió en un día a pleno sol por la tarde, cuando el PJ festejaba el "triunfo" de Barrionuevo.

Esa victoria se consiguió sobre la base de una estrategia minuciosamente elaborada que se encargó de focalizar los incidentes en los puntos de votación y que incluyó desde piquetes, para impedir el acceso a los centros de votación, hasta el asalto directo de las escuelas para robar y romper las urnas, como ocurrió en varios departamentos del interior.

Así, en esta capital el lugar elegido fue la escuela Fray Mamerto Esquiú, donde tenían previsto votar los integrantes de la fórmula del Frente Cívico, Eduardo Brizuela del Moral y Hernán Colombo. El operativo funcionó como un reloj suizo. A las 8 en punto un grupo de militantes, muchos de ellos reconocidos integrantes de la Juventud Peronista local, instalaron un piquete en la avenida Belgrano y en las escalinatas del instituto.

Algo similar ocurría en la escuela Apolo, en el Barrio Mil Viviendas, en donde fueron en su mayoría mujeres las que formaron un cordón para impedir la votación.

El momento de mayor tensión se vivió en el Esquiú. Primero cuando llegó la Guardia de Infantería de la policía provincial y alejó a los manifestantes de la puerta de la institución. No hubo represión, pero sí mucha tensión y desafíos verbales a los efectivos. Cuando llegaron los bomberos casi se desmadra todo cuando los militantes intentaron anudar la manguera con la que habían apagado el fuego.

Allí quedó demostrada la organización del barrionuevismo, ya que no pasó más de media hora cuando apareció una camioneta portando neumáticos para alimentar una nueva fogata. Todo esto coordinado por importantes dirigentes del PJ que iban de escuela en escuela alentando el caos.

A las 10, la elección estaba casi perdida. No había votado casi nadie y el gobierno recibió un golpe casi de muerte cuando el candidato del Frente de la Gente (Fregen-ARI) se presentó ante el juez provincial Raúl Cerda -el mismo que inhabilitó a Barrionuevo- para impugnar los comicios. Por su parte, el postulante del Frente Federal, Aldo Nieva, ordenaba el retiro de todos sus fiscales.

Ya no había elección y el gobierno provincial lo sabía. En una tensa reunión de gabinete Castillo aceptó lo inevitable a las 10.30, aunque sólo dos horas después hizo pública la suspensión con fuertes críticas a Barrionuevo y denunciando que en el escándalo había participado "un grupo de gente foránea, muchos de los cuales están armados". Habló de detenidos, pero no aclaró cuántos ni quiénes son.

"Mi objetivo es que los catamarqueños elijan a su gobernador en paz. El valor vida y la seguridad de ellos están por encima de lo electoral", fue la sentencia de muerte a las elecciones que lanzó Castillo.

Tal vez sólo sea el principio de una grave crisis institucional que anoche tuvo su primera víctima política con la renuncia del jefe de la policía de Catamarca, Carlos Carabajal.

Abrazado a la urna

  • SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- La imagen bien podría corresponder a una película del surrealismo italiano, pero no fue así: el diputado radical Horacio Pernasetti no tuvo mejor idea que abrazarse a la urna y esconderse en el cuarto oscuro cuando un grupo de militantes justicialistas entró en el colegio en el que era fiscal para detener el comicio. Lo hizo cuando varias mesas ya habían sido arrojadas al patio, donde se empaparon por la fuerte lluvia que caía en ese momento. Allí estaba anotado para sufragar Luis Barrionuevo.
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