"Estábamos siempre bajo el signo de la urgencia"

El ex presidente, en su adiós al cargo
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22 de diciembre de 2001  

"Presidente ¿cómo cree que lo juzgará la historia?", le preguntó un periodista al ex presidente Fernando de la Rúa, en la última visita del ex mandatario a la Casa de Gobierno.

De la Rúa calló unos minutos. Y dijo: "La historia juzga en perspectiva frente a las dificultades y las decisiones tomadas. Quizá las dificultades son tantas que hacen falta períodos más cortos para afrontarlas".

Después ensayó un balance de su gestión: "Dejo para la historia el mensaje de haber obrado con lealtad, con honestidad y con la más profunda convicción de hacer lo necesario, lo debido, lo que entendí mejor para el país, en situaciones donde en lo económico no cabían muchas opciones, porque estábamos siempre bajo el signo de la urgencia o del peligro. Así son las cosas cuando se dejan acumular problemas".

Eran las 8.55 y acababa de llegar sorpresivamente a la Casa de Gobierno. Sólo lo acompañaban su edecán de turno y un custodio. Esta vez había venido en auto desde la residencia de Olivos. Todavía era presidente. La Asamblea Legislativa no había anunciado aún la aceptación de su renuncia y quería aprovechar hasta el último minuto de su gestión.

El mismo lo dijo cuando se acercó al micrófono del Salón de los Bustos para dar una última conferencia de prensa en la Casa Rosada. "Vengo especialmente para informarme de la situación, con el propósito de ver si puedo dejar derogado el decreto de estado de sitio. Quisiera que ésta fuese mi última decisión", dijo.

En rigor, había venido por más de una razón. Así como no había querido que su último decreto fuera la declaración del estado de sitio, tampoco quería que la última foto como presidente fuera la del helicóptero que lo llevó anteayer de la Casa Rosada.

Pero antes de salir caminando, tal como lo había soñado, se dio el gusto de conceder su última audiencia, rodeado de despachos vacíos y cajas de embalaje: recibió al ex presidente del gobierno español Felipe González (sobre lo que se informa por separado).

La audiencia ni siquiera figuraba en la agenda de actividades que cada día se publica en Internet (www.presidencia.gov.ar): allí ya se había transcripto un currículum del que horas más tarde juraría como su sucesor interino, el senador Ramón Puerta.

"Tiempo de retirarme"

"¿Usted abandona el cargo porque el PJ no lo acompaña en este gobierno de unidad o porque el pueblo se lo pidió", quiso saber un cronista de TV. "La razón fundamental es ésta: precisábamos gobernabilidad, mostrar un país unido en condición de tomar las decisiones necesarias. Cuando el peronismo da los pasos conocidos, mostrando que va a hacer sentir su mayoría en contra y que rechaza la exhortación que formulo ayer, pienso que ha llegado el tiempo de retirarme.

"Sé que la opinión pública tiene un estado de queja -continuó, con voz muy pausada-, más por los resultados que no alcanzaron como yo hubiera querido que por las políticas. Y todo esto puede explicarse y hacerse comprender, lo que se tornaba extremadamente más difícil en un cuadro de conflicto con un Parlamento dominado por el justicialismo con mayoría frente al Gobierno."

Cerca del despacho del ex presidente, su amigo de décadas, y ahora ex secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, se estrujaba los ojos llorosos. "Por favor, no me pregunte ahora. Todo pasó muy rápido. Necesito pensar. Necesito que todo decante un poco", rogó a LA NACION.

A la salida, ya ninguno de los colaboradores presidenciales ocultaba el llanto. Ni el ex ministro de Justicia, su hermano Jorge de la Rúa, ni su amigo y ex vocero Ricardo Ostuni. "Se nos ha ido el mejor presidente", exclamó el ex ministro de Salud Héctor Lombardo. Adalberto Rodríguez Giavarini guardó silencio.

De la Rúa abandonó la Casa de Gobierno a las 11.30. "Me siento bien, con la satisfacción del deber cumplido y deseando lo mejor para mi país. Concluyo una etapa de mi vida donde he entregado lo mejor de mí para el país. Quiera Dios alumbrar el camino de la República", expresó en breves declaraciones a los periodistas.

En su recorrido, De la Rúa recibió muestras de afecto y hasta aplausos de parte del personal de la Casa Rosada que lo acompañó hasta ascender al coche oficial.

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