Estiman que el ingreso de la Argentina a la OCDE se definirá este año

Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Alan Soria Guadalupe
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25 de mayo de 2018  • 18:09

El Gobierno está convencido de que este año la Argentina será invitada formalmente a integrar la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el selecto club de países desarrollados cuyo ingreso está limitado a los pocos que pueden cumplir sus exigentes requisitos.

Son momentos decisivos en los que el equipo de Mauricio Macri está pendiente de una decisión que puede conocerse en cualquier momento. Hoy, el consejo de embajadores ante el organismo se reunió, pero no definió qué grupo de países estarán en el proceso de ingreso. Sin embargo, la Casa Rosada mantiene la expectativa de que en el encuentro ministerial del jueves próximo haya noticias. "La semana que viene puede haber más claridad", dicen cerca de la comitiva oficial, que viajará el miércoles a París.

La "certeza" que admiten tener en el Gobierno se basa en que la Argentina ya cuenta con el apoyo explícito de los 36 países miembros del organismo. Lo que debe definirse todavía no depende de nuestro país, dicen, sino de que los Estados miembro lleguen a un acuerdo acerca de si se invita a nuevos aspirantes y, en ese caso, a cuáles. La Argentina no es el único que presentó la solicitud de adhesión. También esperan una definición Perú, Brasil, Rumania, Bulgaria y Croacia.

"Tenemos la certeza de que la Argentina va a ingresar en 2018. De los seis países candidatos es el único que tiene unanimidad de apoyos, pero eso no es determinante. La OCDE decide la cantidad de países que entran", señalaron a la nacion en el equipo que representa al país en el organismo.

No es casual que el Gobierno espere novedades con mucha atención. Que se abran las puertas del organismo sería un fuerte espaldarazo internacional que tendría su correlativo en los mercados tras varias semanas de turbulencias, además de allanar el camino para la llegada de inversiones.

Según indicaron en el Ministerio de Hacienda, la resolución puede llegar tanto durante la reunión ministerial como en los próximos meses. En principio, estarán viajando a ese encuentro desde la Argentina representantes del oficialismo y la oposición. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el canciller Jorge Faurie serán los funcionarios de mayor peso en viajar a París, mientras que también se sumará una delegación parlamentaria integrada por referentes de varios bloques, como una forma de enviar un mensaje de que el ingreso a la OCDE es una política de Estado. Integrarán ese grupo el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; el jefe del interbloque Cambiemos, Mario Negri; la titular del bloque del Frente Renovador, Graciela Camaño, y el líder del bloque socialdemócrata, Martín Lousteau.

La confianza del macrismo también radica en que el país se mostró, desde que se presentó la solicitud de acceso el 31 de mayo de 2016, dispuesto a respetar los lineamientos que impone el organismo para el ingreso. Por eso, para "ganar tiempo", tras la llegada de Macri al poder se impulsaron medidas en línea con los requisitos de la OCDE pese a que el país no había sido invitado. Tal es el caso de la aprobación del proyecto de ley de responsabilidad empresaria –condición clave para el ente– o la normalización de las estadísticas.

"Son 23 meses y tres semanas", grafican en el Gobierno, en referencia a "todo lo que se hizo" para lograr sintonía con los principios de la OCDE. Aquello servirá, dicen, para que una vez que el país sea invitado, se achiquen los plazos para que la Argentina se convierta en miembro permanente. Colombia, por ejemplo, comenzó el proceso en 2013 y recién ahora, cinco años después, estaría en condiciones de ingresar. El macrismo cree que con las medidas que ya se tomaron se puede acortar ese plazo a cuatro años. Es decir, siendo optimistas, el país no se convertiría en miembro permanente hasta 2022.

Otro de los aspectos que influye en la posición de la que goza el país frente al organismo es que cambió la relación de la Argentina con el mundo y, particularmente, con países fuertes dentro de la OCDE como Estados Unidos, Alemania, Canadá o Japón.

Pese a que hoy el país cuenta con apoyo unánime para entrar, cuando se presentó la solicitud la situación era distinta. No solo había escepticismo de esas cuatro potencias a permitir el ingreso de nuevos miembros al organismo, sino que el apoyo que tenía nuestro país era escaso.

Desde ese momento y con el aval de Macri, que impuso el ingreso a la OCDE como uno de los objetivos de su gestión, se armó un plan de acción para preparar al país para los exámenes a los que sería sometido una vez que inicie el proceso de ingreso y que tendrá como evaluadores a 23 comités de distintas áreas como política económica, integridad, gobernanza pública, salud o educación. Ese trabajo abarca hoy 18 ministerios, 15 organismos descentralizados y el Congreso.

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