Estrategia oficial ante la protesta

Tensa vigilia en la Casa Rosada
Tensa vigilia en la Casa Rosada
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26 de enero de 2002  

El Gobierno esperaba que unas cinco o siete mil personas participaran del cacerolazo, entre ellas grupos violentos organizados. Confiaban en que la clase media, alertada por la eventual presencia de agrupaciones ideologizadas, desistiera de hacer sonar sus cacerolas frente a la Casa Rosada.

De todas maneras, una tensa jornada se vivió en el Gobierno durante la vigilia del cacerolazo que anoche se realizó en la Plaza de Mayo.

A las 18, una delegación de siete representantes de la organización piquetera Coordinadora Aníbal Verón, que mantenía cortado el Puente Pueyrredón, fue recibida por el ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli.

Los piqueteros habían amenazado con sumarse a la manifestación en Plaza de Mayo si el ministro no se comprometía a entregarles 15.000 planes de empleo y ratificaba el millón de puestos prometido por el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá.

Gabrielli garantizó una reunión con el gobernador bonaerense, Felipe Solá, a raíz de la descentralización de planes sociales que encara el Gobierno.

Las primeras cacerolas habían comenzado a oírse cerca de las 18.30. Los granaderos que custodian el interior de la Casa Rosada se ubicaron con uniforme de fajina en puntos estratégicos.

Hacia las 16, Gabrielli había firmado un asueto para sus empleados. Fue el único ministro que formalizó el permiso. El personal de planta de las otras carteras se había retirado temprano de los ministerios, pero mediante una orden verbal.

Duhalde permaneció desde la mañana en Olivos, donde participó de una misa en homenaje al fotógrafo José Luis Cabezas, al conmemorarse los cinco años de su asesinato. El Presidente no hizo declaraciones sobre los cacerolazos, sino que, según hizo saber una fuente del Gobierno, se abocó durante toda la jornada al estudio de la solución de los temas de la Aduana, la AFIP y el presupuesto.

Al mediodía, el ministro del Interior había anunciado en La Plata que el Gobierno sería "inflexible" con los que fomentaran hechos de violencia.

El funcionario pidió a la ciudadanía que tuviera "cuidado" y que no permitiera la presencia de "violentos e infiltrados entre quienes pacíficamente se manifiestan". Gabrielli advirtió que la movilización sería capitalizada por otros grupos cuyos intereses serían "la violencia y el no querer que se solucionen los problemas de la Argentina".

El ministro había negado que el gobierno nacional temiera que el cacerolazo de la noche derivase en una situación similar a la ocurrida el 20 de diciembre último.

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