Estudian crear planes de empleo en distintos sectores productivos

Rodríguez Saá recibió a representantes de la industria, el campo y los bancos
Alejandro Rebossio
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26 de diciembre de 2001  

Sus protagonistas la calificaron como una reunión tan productiva como el matiz que pretende autoimponerse el nuevo gobierno. Los máximos dirigentes de la industria, la construcción, el campo y la banca nacional arribaron anteayer a la Casa Rosada con renovado ánimo al encuentro con el presidente de la Nación. Es que el anfitrión ya no era Fernando de la Rúa, con el que habían estado varias veces sin demasiados resultados, sino Adolfo Rodríguez Saá.

Los visitantes no dejaron de hacer comparaciones entre el radical y el peronista. A la salida del encuentro, que se extendió entre las 9.30 y las 12 del mediodía, reconocieron "el dinamismo" del presidente interino, aunque ahora esperan ver para creer.

Se conversó sobre la puesta en marcha de planes de empleo para construir viviendas, trabajar en industrias de mano de obra intensiva o reparar la infraestructura rural dañada por las recientes inundaciones. Rodríguez Saá también les dijo que estudia la posibilidad de ampliar el factor de convergencia, el tipo de cambio para el comercio exterior que actualmente cotiza el peso con un 5% de devaluación respecto del dólar.

En Gobierno se dieron cita Aldo Roggio, Gregorio Chodos (Cámara Argentina de la Construcción, CAC), Manuel Cabanellas, Mario Llambías (Confederaciones Rurales Argentinas, CRA, la entidad del campo con más socios), José Ignacio de Mendiguren, Alberto Alvarez Gaiani, Héctor Massuh, Vincenzo Barello y Sergio Einaudi (Unión Industrial Argentina, UIA), Enrique Olivera y Carlos Heller (Asociación de Banco Públicos y Privados de la República Argentina, Abappra, que aglutina a las entidades oficiales y del interior). Olivera, radical y amigo de De la Rúa, ya renunció a la presidencia del Banco Nación.

Rodríguez Saá les pidió a los empresarios que antes de que termine esta semana le acerquen propuestas sobre cómo instrumentar su ambicioso plan de empleo para un millón de desocupados, sobre un total de 2,5 millones. La CAC insistió con la misma idea que le había acercado a De la Rúa: un plan de viviendas. Aún se desconoce cómo se financiará.

Autopréstamo

En la cámara se estudia un proyecto por el que los ciudadanos podrán pagar su hogar con el dinero que aportaron a sus AFJP, a modo de "autopréstamo", según fuentes del sector. La medida, no obstante, puede generar perjuicios para los fondos de pensión y poner en peligro la futura jubilación de los afiliados, de acuerdo con analistas independientes.

De Mendiguren consideró que la industria puede absorber trabajadores subsidiados si se resuelven conflictos comerciales con Brasil. "La Aduana debe aplicar los precios de referencia a las importaciones, hay que instrumentar eficazmente las medidas antidumping (contra la venta por debajo del costo) y ampliar el factor de convergencia", reclamó el titular de la UIA en diálogo con LA NACION.

"Si no, el aumento de la demanda que generará la emisión de la tercera moneda sólo será aprovechado por los productos de Brasil", alertó De Mendiguren. Según él, las industrias del calzado, la indumentaria, el mueble y metalmecánica necesitarían mano de obra, si se reactiva el consumo.

Llambías, de CRA, explicó que el campo puede emplear a desocupados en la recuperación de alambrados, postes, tranqueras y silos destruidos por las inundaciones. También en la industria forestal y en la horticultura. "Hay sectores en condiciones de invertir", afirmó Llambías a LA NACION.

El jefe del Estado les prometió que atendería sus inquietudes en cualquier momento y sin intermediación de asesores. Sin embargo, uno de los asistentes a la reunión confesó sus reparos: "Este presidente por dos meses hizo muchas promesas, pero no hay precisiones sobre cómo las va a concretar".

El encuentro, matizado por cafés y vasos de agua, sirvió como carta de presentación del Grupo Productivo (que integran la UIA, CAC y CRA) y Abappra ante el nuevo presidente. Sin abandonar la euforia que le provocó ponerse la banda y tomar el bastón, Rodríguez Saá abrió el diálogo al detallar las primeras medidas de su gobierno: la declaración de la moratoria unilateral de toda la deuda pública y la instauración de una tercera moneda, el argentino, como recurso para mantener con vida la convertibilidad.

Finalmente, Rodríguez Saá les pidió propuestas de empleo y nombres para la Secretaría de la Producción. Ayer hubo nuevos encuentros entre los industriales y el Presidente.

Más promesas ante los empresarios

El presidente Adolfo Rodríguez Saá dijo ante los representantes de la UIA, CAC, CRA y Abappra que uno de sus cometidos radica en recuperar la demanda. Para ello pagará sueldos, jubilaciones y subsidios con la tercera moneda.

Los empresarios aceptaron la medida como de emergencia. "La emisión de la tercera moneda es un camino corto que permite generar medios de pagos que el corralito (congelamiento parcial de depósitos) hizo colapsar", declaró José Ignacio de Mendiguren, titular de la UIA, que la semana pasada elaboró con la CAC y con Abappra un programa económico en favor de la pesificación y la devaluación de la moneda nacional.

Los hombres de negocios mostraron su inquietud por una emisión "descontrolada" de la tercera moneda, el argentino. También esperan que se pueda usar para todo tipo de transacción, al igual que el peso, sin las restricciones de bonos como el patacón o los Lecop. Rodríguez Saá les prometió moderación. También ratificó el objetivo de conseguir el equilibrio fiscal. "Tal como lo logré en 18 años de gobierno en San Luis", dijo el jefe de Estado, y subrayó la anunciada baja del gasto en el Ejecutivo.

En cuanto a la declaración de la cesación de pagos, De Mendiguren le pidió al Presidente que aproveche este momento en que el mundo mira con sensibilidad la crisis social argentina para negociar con los organismos multilaterales de crédito. También auguró que lo apoye todo su partido, a pesar de las próximas elecciones presidenciales con ley de lemas. "Sin unidad será difícil negociar afuera", alertó.

Rodríguez Saá dijo que su primera meta consiste en recuperar la tranquilidad social. Y siguió prometiendo: la lucha contra la corrupción y el freno de importaciones "superfluas" mediante los precios de referencia.

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