Expectativa en el Gobierno por el mensaje que dará al Congreso

En la inauguración de sesiones, Cristina haría anuncios para opacar el caso Nisman
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24 de febrero de 2015  

En un clima de incertidumbre sobre las derivaciones de la misteriosa muerte del fiscal Alberto Nisman, el Gobierno se mueve con cautela y aspira a recuperar la iniciativa a partir del domingo, cuando Cristina Kirchner hable en su última asamblea ante el Congreso.

En la Casa Rosada descontaban ayer que la Presidenta llevará al recinto anuncios de gestión relacionados al consumo, aunque la letra fina sólo estaba en manos de pocos. Con esa idea, el oficialismo espera poder superar la crisis que le deparó al Gobierno la irresuelta causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman y la consecuente marcha del 18-F, que volvió a descolocarlo.

Entre los funcionarios no hay unanimidad a la hora de evaluar el impacto de la reacción oficial, que en rigor, se le atribuye sólo a la Presidenta. Pero desde ayer, Cristina mostró otro costado, en línea con la estrategia de correrse de la disputa, mostrarse con apoyo interno y dejar que sean los demás los que manden el mensaje por ella.

No en vano ayer volvió a congregar un buen número de militantes en Berazategui, durante la inauguración de la nueva sede municipal, y todo el arco oficialista está hoy abocado a la movilización que el próximo 1 de marzo harán al Congreso. Entre lo poco que los funcionarios del gabinete dejan trascender, la Presidenta podría anunciar el domingo el envío de un proyecto para convertir en ley la asignación universal por hijo en los últimos meses de su mandato, y se especula con anuncios relacionados al consumo.

"Ésa es la única manera de salir hacia adelante", reflejó un allegado presidencial. Tampoco en la Casa Rosada hay una línea clara sobre el futuro aunque esperan que el comienzo formal de la campaña electoral, en dos meses, saque de agenda la causa Nisman.

En el Gobierno sostienen que el impacto de la marcha del 18-F fue grande puertas adentro, pero creen que ningún candidato opositor lo capitalizará. Por eso, Cristina Kirchner directamente eligió ignorar a la dirigencia política que se sumó a la manifestación y en su dura carta que el sábado publicó en Facebook, se concentró en destacar como hecho político "el bautismo de fuego del partido judicial".

La idea que ayer circulaba en el oficialismo era desprender a la Presidenta de las derivaciones de la muerte de Nisman y mostrarla con apoyo de sus aliados. "Hay que rodearla y dejar que sean los demás lo que hablen por ella", planteó un integrante del gabinete. Algo de eso se puso en práctica ayer cuando Cristina se presentó con todos los candidatos del oficialismo, desde Daniel Scioli hasta Florencio Randazzo, y evitó hacer referencia a los jueces y fiscales que hacía apenas dos días había cuestionado con fuerza.

El gran debate interno es cómo revertir el clima adverso contra la Presidenta, que bajó por lo menos 10 puntos, según los sondeos que circulan en los despachos oficiales, en su imagen positiva. En rigor, lo que se profundizó, según explican en el gabinete, es la percepción negativa. "Vamos a concentrarnos en el votante propio", agregan como argumento de lo que vendrá.

Lejos de contraerse ante lo que en el Gobierno consideran una guerra con el Poder Judicial, se espera que la jefa del Estado anuncie el envío en el corto plazo de la ley de implementación del nuevo Código Procesal Penal, paso indispensable para concretar la reforma ya sancionada que le da más poder a los fiscales.

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