Faurie habló del acuerdo con el FMI y del debate sobre el aborto con la cúpula del Vaticano

Crédito: Twitter @JorgeFaurie
Elisabetta Piqué
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29 de mayo de 2018  • 16:41

ROMA.- No se habló del demorado viaje del Papa al país, pero sí sobre el debate sobre la despenalización del aborto, así como del polémico acuerdo con el FMI durante las reuniones "muy amplias y ricas" que el canciller argentino, Jorge Faurie, mantuvo hoy con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y su par, el arzobispo Paul Gallagher.

Tal como se había adelantado, antes de reunirse con ellos -número 2 y 3 de Francisco-, Faurie saludó brevemente al Papa, luego de asisitir a su misa matutina de Santa Marta, en el Vaticano.

A diferencia de otros compatriotas que suelen agigantar sus encuentros con Francisco, en diálogo con LA NACION Faurie, que fue alumno del entonces maestrillo Jorge Bergoglio en el Colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fe, mantuvo un perfil muy bajo. "Fue un saludo brevísimo, al término de la misa, que era lo que sabíamos que íbamos a tener... Hice mención del tiempo que había estado yo en la Inmaculada, él había sido mi profesor de religión... Fue una cosa muy cordial, breve. No era tampoco el objetivo hablar con él", dijo.

Sí fueron mucho más extensas las reuniones que tuvo con Gallagher y Parolin, por separado, en el Palacio Apostólico. Entonces se habló de asuntos generales como el G-20, de la situación de Venezuela, muy preocupante por el tema migratorio, la crisis humanitaria y su impacto regional; de temas medioambientales, de la inquietud por desarrollos nucleares y el tema de las armas químicas. Pero también, ya a nivel bilateral, del acuerdo que se está negociando con el FMI y la discusión en torno a la despenalización del aborto.

"Con Gallagher, a quienes habíamos recibido en noviembre pasado en Buenos Aires, charlamos de los últimos acontecimientos de la Argentina en términos de la inestabilidad cambiaria que se generó. Le expliqué cuáles son las razones y cómo lo hemos visualizado para superarlo, qué es lo que está haciendo el presidente Macri y el equipo económico para superar este problema más que consuetudinario y tradicional de la economía argentina, de un déficit fiscal sustantivo, que hay que reducir para lograr darle estabilidad a las otras variables de la economía, que es un elemento singularmente importante", dijo. "Y en eso se inscribe el haber pedido la asistencia del FMI que tiene líneas de crédito para situaciones coyunturales o de emergencia como estas cambiarias y donde el préstamo que hará el FMI tiene siempre tasas de interés mucho más adecuadas que las que tiene la plaza financiera en sí", agregó.

Faurie por otro lado informó tanto a Gallagher como a Parolin de que "hay una relativa paridad entre quienes se han manifestado a favor y en contra de la despenalización del aborto, pero queda un conjunto todavía de representantes, de diputados, que no han hecho su manifestación y que podrían desequilibrar en uno u otro sentido". Y destacó que, en este marco, la Conferencia Episcopal Argentina "ha tomado una actitud que respeta la discusión, no confrontativa, sino de generar información, de alertar de los pros y los contras desde el punto de vista de la Iglesia".

Ante una pregunta Faurie -que mañana viajará a París para participar de una sesión ministerial de la OCDE, organismo al que el país aspira a ingresar - definió la relación con la Santa Sede como "excelente".

-¿Se habló del tan demorado viaje del Papa a la madre patria?

-No, ni con Gallagher, ni con Parolin.

-¿Tampoco hablaron del clima que hay en cuanto al Papa en la Argentina, ya que cuando vinieron los obispos dijeron que juzgaba que no era oportuno un viaje?

-Yo no soy un intérprete de los climas, creo que eso es una construcción de algunos sectores de opinión. El papa es un papa argentino, nada nos puede enorgullecer más a todos los argentinos que la cabeza de la Iglesia católica en el mundo sea argentino y un hombre que tiene además un rol muy protagónico en defensa de aquellos que están más necesitados, con preocupaciones como la preservación de la paz y las migraciones. Por lo tanto para nosotros es injusto y hasta indebido hablar de climas. No tenemos que leer el papado en clave argentina, es un error.

-En la Argentina la opinión pública parece no entender que el Papa no viaje a su patria...

-Yo creo que nos hemos olvidado, dándole tanta mundanidad a lo que el Papa hace, que cuando es elegido se supone que fue imbuido del Espíritu Santo que da una cierta sabiduría para ver los asuntos del mundo y del espíritu al mismo tiempo. Y en esa sabiduría que le cabe al Papa ejercer, él sabrá cuál es el momento en que podrá llegar, si es que lo decide así, a Argentina. Pero no debemos estar todo el tiempo pendientes de si llega o no llega, proque es un poco una actitud mezquina. Y obviamente, cuando llegue los argentinos lo van a recibir con enorme cariño, más allá de que esto que usted me dice de que algunos están a favor y otros en contra.

-¿Por qué cree que está instalada esta idea de que el Papa es kirchnerista y que no le gusta Macri?

-Esas son lecturas que hacen algunos sectores de opinión, pero no creo que nos debiéramos dejar llevar por esto. Dejemos que el tiempo fluya, que él, en su magisterio papal, encuentre el momento de estar, o no, con los argentinos.

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