Felipe Solá vaticinó un acuerdo corto, de uno o dos meses, y temas acotados

El senador Federico Pinedo y el dirigente Felipe Solá
El senador Federico Pinedo y el dirigente Felipe Solá Crédito: Ignacio Sánchez
Afirmó que la propuesta de Fernández apunta a cambiar el modelo económico y social
Mariano De Vedia
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15 de septiembre de 2019  

En un clima de inevitable efervescencia política, en el auditorio sindical que albergó al encuentro de la Pastoral Social porteña, el diputado Felipe Solá marcó las pautas del acuerdo social que tiene en mente el candidato presidencial Alberto Fernández, a quien acompañó en su reciente viaje a España y Portugal.

"El pacto social es la realidad que se viene si queremos ser una nación", disparó con tono enérgico. Y sentenció que "la Argentina está en emergencia".

Su contundencia contrastó con el tono pausado y acotado del senador Federico Pinedo, quien asumió la voz del oficialismo, en una convocatoria de la Iglesia que se extendió también a representantes de la industria, el campo y el mundo sindical.

"El pacto será para debatir el modelo económico y social. Todo lo demás se puede discutir después", lanzó Solá, al desalentar la tentación de incluir otras propuestas más ambiciosas. En ese sentido, su mensaje pudo estar dirigido también a sectores progresistas que ponen sus expectativas en el Frente de Todos.

Prevaleció la fuerte crítica al gobierno de Macri. "La emergencia supone poner la cabeza en emergencia. Hay que cambiar la manera de pensar, mirar cada problema desde la emergencia y tener muy claras las prioridades", describió Solá.

"No vamos a hacer un acuerdo para educación, uno para salud, uno para el trabajo. Haremos un acuerdo global. Primero es lo prioritario: qué modelo económico y social queremos", clarificó, Dijo que se piensa en "una propuesta corta, para uno o dos meses, para luego poder tomar medidas que no redunden en inflación. El pacto debe ser corto, durar uno o dos meses, después convertirse en ley y tomar medidas".

Para aventar temores, sentenció: "No vamos a discutir a nadie su cultura, Que quede claro, porque pareciera que venimos a cambiarlo todo. No somos inaugurales, nadie es inaugural. Lo ha dicho Francisco".

Para el senador Pinedo, la construcción de confianza es el primer ejercicio necesario para pensar en un acuerdo social. Llamó a "dejar atrás la tragedia de la grieta, que es descalificar absolutamente al que piensa de otra manera".

José Urtubey, de la Unión Industrial, propuso incluir la temática del medio ambiente en el acuerdo social y, al reclamar un sentido más federal, dijo que el pacto "no puede quedarse dentro de la General Paz".

A su turno, el productor vitivinícola Carlos Ianizotto, presidente de Coninagro, pidió "un Estado ágil, que busque el bien común y no las maniobras políticas", y puso el ejemplo del cooperativismo, como un instrumento para lograr la integración. "Es símbolo de comunidad organizada y un signo del capital social, porque no nos une la renta, sino el interés por prestar un buen servicio".

Hora de autocrítica

El lema de la jornada -"Un nuevo pacto social para el siglo XXI"- se ajustó a la coyuntura política atravesada por la crisis. Lo apuntó su promotor, el padre Carlos Accaputo: "Si hoy tenemos entre un 25% y un 30% de pobres son el fruto de decisiones políticas y económicas, y nos tenemos que hacer cargo todos".

Accaputo puso en marcha la primera jornada de la Pastoral Social en la arquidiócesis de Buenos Aires en 1998, con el entonces cardenal Jorge Bergoglio. Relató una de las conclusiones del décimo encuentro, que hoy conserva plena vigencia: "Existen en la Argentina visiones alternativas de futuro. Pero el problema no es lo diverso, sino la incapacidad para elegir una dirección a través del diálogo y el consenso".

Entre la vehemencia de la oposición y la contención de los representantes del oficialismo -la ministra de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, Guadalupe Tagliaferri, dijo que el núcleo duro del 25% de pobres "nos interpela a construir una sociedad distinta"- hubo espacio para perspectivas alejadas de la confrontación partidaria.

El politólogo Carlos Acuña invitó a revitalizar la gestión pública y la capacidad de planificación, evaluación y coordinación del Estado. Su colega Marcelo Leiras precisó que el primer objetivo de un pacto debe ser la reducción de la pobreza y el economista Arnaldo Bocco advirtió que el país "se especializó en exportar ahorro e importar deuda".

La contundencia quedó en manos de Héctor Daer, líder de la CGT, quien vinculó la crisis con los peores escenarios de 1989 y 2001. Reivindicó la construcción de "un país federal integrado y con desarrollo", y dijo que Alberto Fernández prometió en Tucumán "tributos diferenciados para los productores alejados del Puerto de Buenos Aires".

Cuando enumeraba las condiciones para la recuperación, alguien gritó: "... con patriotismo y no siendo ladrón". Daer cerró su discurso y respondió: "No alcanza con el purismo. Hay que tener voluntad política de transformar la Argentina".

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