Alberto Fernández muestra sintonía con la Corte, pero el kirchnerismo planea reformas

El postulante mantiene buen diálogo con algunos jueces del máximo tribunal
El postulante mantiene buen diálogo con algunos jueces del máximo tribunal Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
Paz Rodríguez Niell
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19 de agosto de 2019  

Alberto Fernández ya eligió a sus blancos en el Poder Judicial. Son aquellos jueces a los que acusó de haber firmado "barrabasadas": Julián Ercolini, Claudio Bonadio, Martín Irurzun, Gustavo Hornos y Juan Carlos Gemignani. A la Corte Suprema, en cambio, la elogió.

Tomó distancia así de los kirchneristas más duros, muy críticos de un tribunal al que le recriminan, entre otras cosas, haber permitido lo que ellos llaman "el festival de prisiones preventivas". Pero Alberto Fernández va por otro camino. Con menos desgaste en su relación ("cuando nos peleamos fuerte con la Corte, él ya no estaba", recordó a LA NACION alguien que fue protagonista de aquel kirchnerismo), el candidato a presidente dio señales de que, de ser elegido, les propondrá a los ministros una relación armónica. "Lo que hizo la Corte da cierta tranquilidad de que en algún lugar hay un tribunal que revisa, que piensa jurídicamente y no políticamente", dijo Alberto Fernández después de que el máximo tribunal pidió el caso Vialidad y puso en duda el inicio del primer juicio oral contra Cristina Kirchner.

Después, cuando el candidato dijo que iba a haber que "revisar" fallos, en alusión a las supuestas "barrabasadas", la Corte marcó distancia. Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti le contestaron con alusiones a la Constitución y la división de poderes.

Fernández fue el jefe de Gabinete del gobierno de Néstor Kirchner que renovó la Corte de los noventa. Conserva, desde entonces, una muy buena relación con Elena Highton, cuya candidatura impulsó en aquel momento.

También conoce desde hace tiempo a Juan Carlos Maqueda, que viene del peronismo, con quien no tuvo enfrentamientos públicos, y a Horacio Rosatti, con quien compartió gabinete.

Rosatti era ministro de Justicia. Renunció en 2005, cuando se negó a firmar una licitación para la construcción de cárceles en la que, según afirmó Rosatti después, "no cerraban los precios". Además, se había negado a ser candidato a diputado por Santa Fe, como pretendía Néstor Kirchner.

"Pasó hace 14 años y el problema fue con Néstor, no con Alberto", dice ahora un hombre cercano al juez de la Corte. Desde entonces no se vieron nunca más, según declaró Alberto Fernández y ratifican en el entorno del juez. Pero en el kirchnerismo dicen haber recibido señales, en los últimos tiempos, de que Rosatti estaba "jugando bien". Le agradecen la decisión de la Corte de haber dejado sin efecto la federalización del TOF9, que iba a llevar adelante el primer juicio contra Cristina Kirchner por corrupción. Esa resolución la firmaron Rosatti, Maqueda y Lorenzetti.

Con Lorenzetti la resistencia del kirchnerismo es más fuerte, sobre todo por su cercanía y apoyo, mientras era presidente de la Corte, a los jueces de Comodoro Py que avanzaron contra la expresidenta y su entorno. Pero eso no impidió que Alberto Fernández fuera a tomar un café con Lorenzetti el año pasado. Según contó el propio candidato, invitado por el juez. Con Carlos Rosenkrantz, actual presidente del tribunal, Alberto Fernández nunca tuvo relación, cuentan allegados al juez. Él fue el único que no firmó el pedido del expediente de Vialidad, pedido que, según Elisa Carrió, fue una "operación" de Alberto Fernández.

En la Corte están preparados, si Macri ganara en octubre, para la posibilidad de un proyecto de ampliación del tribunal. ¿Qué cambios podría impulsar Alberto Fernández si fuera el próximo presidente?

"Esta va a ser una buena Corte para él. Hay que ver si de todos modos promueve una reforma mirando a largo plazo", dijo un exfuncionario kirchnerista vinculado al mundo de la Justicia que cree que ampliar la Corte sería una buena opción.

Ideas no le van a faltar. No solo porque Alberto Fernández viene del ámbito del derecho, sino además porque en el Instituto Patria hay equipos trabajando. El de Administración de Justicia lo coordina la camarista María Laura Garrigós, hoy jubilada, expresidenta de Justicia Legítima. Todavía no se reunieron con Alberto Fernández. "Se está trabajando para elaborar contenidos de interés sobre los problemas de la Argentina -dijo Garrigós a LA NACION-. Estamos estudiando los sistemas de todo el continente y algunos europeos con miras a mejorar el servicio de Justicia. El Poder Judicial, de las instituciones de la república, es el de peor imagen entre los ciudadanos". Mientras tanto, puertas adentro de la Corte, el clima sigue siendo tenso entre los jueces, que todavía no anunciaron -ni definieron- su agenda de casos "trascendentes" para la segunda mitad del año.

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