Flamarique: "En abril vamos a tener una nueva ley laboral"

A diferencia de Machinea, no cree que haga falta un decreto; subsidios para desempleados.
A diferencia de Machinea, no cree que haga falta un decreto; subsidios para desempleados.
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31 de marzo de 2000  

"Quiero empezar a demoler esta meseta estructural de la desocupación." Quien dice sentirse con fuerzas para esa tarea es el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique. Es optimista y cree que el mes próximo la reforma laboral será convertida en ley. Y cree también que con ello se generará mejor y más empleo. "El Gobierno tiene puesta la ofensiva sólo en ello", dice.

Pero sabe que los puestos no serán suficientes. Y, entonces, pretende encontrar la manera de otorgar subsidios a aquellos desocupados mayores de 45 años, anunció, ayer, en una entrevista con La Nación .

También a La Nación , el ministro de Economía, José Luis Machinea dijo que no se descartaba recurrir a un decreto en el caso de que el Congreso no apruebe la ley (de lo que se informa en la página 2 de la sección Economía). Pero Flamarique, dice, se resiste a esta medida. "En abril vamos a tener una nueva ley laboral", confía.

Tiene aún recuerdos de su paso por el PJ. Frente a su escritorio, dos hermosas fotos de Evita cuelgan en una pared vacía de cualquier otro retrato. Frente a ellas, negó haber ofrecido dinero a los senadores a cambio de la sanción de la reforma. "No tengo Banelco", dice al negar la denuncia del dirigente camionero Hugo Moyano. Después, suspende dos veces el diálogo con La Nación para atender a Fernando de la Rúa. "Ese teléfono es sólo para que llame el Presidente", explica. Trece pisos más abajo, en la puerta del ministerio, medio centenar de ferroviarios reclama "Un país con un futuro mejor".

- ¿Sin reforma laboral el Presidente podrá gobernar?

-Sí, se puede, pero es un objetivo que queremos cumplir. La reforma se inscribe dentro de la gran batalla por la competitividad del país. Estamos buscando la modernización de las relaciones laborales que propenda a la creación del empleo estable y mejor.

-¿Qué ocurrirá con los trabajadores mayores que ya perdieron sus empleos?

-Esa es una preocupación muy grande que, incluso, fue planteada por los senadores. El núcleo duro de la desocupación son quienes tienen más de 45 años, que generan además una situación social y familiar muy angustiante. Para ellos, y para las mujeres jefas de hogar, estudiamos alguna medida que promocione el empleo.

- ¿Por ejemplo?

-Un cupo anual que inevitablemente tendría una incidencia en la creación del déficit y la recaudación. Pero igual lo evaluamos, como al sistema jubilatorio.

-¿Sería una subvención del Estado?

-Claro. Es el enfoque correcto que se está dando en el mundo respecto de la promoción del empleo y de los sistemas sociales de contención, que tienen que ser mecanismos activos, que propendan a subsidiar el empleo más que políticas pasivas de contención del desempleo. Hay que generar la actitud permanente laboral. Concurrir a un establecimiento, tener compañeros, un ritmo general de trabajo.

-¿Qué plazo le da al Congreso para la sanción de la reforma laboral?

-No pongo un plazo. Según me dijo el senador AlbertoTell (PJ), si todo camina como ahora, en abril puede sancionarse.

-Machinea dijo que el Gobierno piensa en un decreto en caso de que la ley naufrague en el Congreso...

-No, un decreto no es la medida que se estudia en la actualidad. El Gobierno tiene puesta la ofensiva en sacar la ley por el Congreso, sólo en ello. El Senado está trabajando muy bien y se empezarán a acelerar los tiempos. En abril vamos (remarca el vamos) a tener nueva ley laboral.

-¿Cobra su sueldo con una Banelco?

-(Se ríe) No, no tengo.

-¿Y qué ofreció en el Senado?

- (Carcajadas) Nada, no es mi forma de hacer política. Nunca ofrecí nada a los senadores ni a los sindicalistas. No soy así.

-¿Por qué cree que Hugo Moyano dijo que usted quiso coimear a los senadores y que les ofreció una tarjeta Banelco?

-Porque percibió claramente que comenzó a desenvolverse el camino hacia la sanción de la ley, por lo que hubo sindicalistas que quisieron incomodar la relación entre el Senado y yo. Es el estilo de Hugo, el de las declaraciones fuertes y nada más.

-¿Es más fácil negociar con los sindicalistas o con los senadores?

-(Piensa) Todo tiene dificultades en la política, pero creo que es igual. Soy vehemente y discuto con mucha pasión y mucha fuerza y acepto esos interlocutores, iguales a mí, me gusta el debate así. No tengo problemas.

-¿Se siente traicionado por el secretario general de la CGT, Rodolfo Daer?

-Nunca esperé la lealtad de Daer; con él tengo una relación institucional y discuto, por ejemplo, la reforma laboral. En él, no busqué ni busco nada más.

-¿Negociar con la CGT restó al Gobierno credibilidad o transparencia?

-No, nada de eso. Es peligroso que una sociedad funcione en virtud del prestigio, que sólo debe ser el resultado de la tarea...

-Dice que el fin justifica los medios...

-No, no, no..., lejos de ello. Quiero decir que el prestigio es de la interacción y de la calidad del servicio... Mi deber es tener la puerta de este despacho abierta a todos.

-¿Daer está desprestigiado?

-Sí, está desprestigiado, pero también hay un desprestigio en la Argentina de las entidades de representación. Aquí, prestigio tiene el Presidente y algunos pocos más.

-¿Las idas y venidas en la negociación por la reforma desgastaron su imagen?

-No creo que me conozcan tanto como para poder apreciar si estoy mejor o peor.

-¿Y comó cree que está?

-Igual, soy un cabeza dura detrás de un objetivo, en este caso la reforma laboral.

-¿Fue su propósito dividir la CGT?

-No, ellos tienen disputas políticas desde antes. Pronto volverán a ser una sola.

-¿Cómo se controla a los empresarios?

-Casualmente, propusimos a legisladores de la Alianza que incorporen a la ley antievasión artículos que prevean que cuando un empleador despida a un trabajador tendrá que darle el certificado de que sus aportes fueron hechos. Aquí hay mucha ilusión, pero no hay normas que protejan al trabajador.

-¿El descontento en torno de la reforma influirá en las elecciones porteñas?

-No. No pueden estar los desocupados cautivos de una situación electoral. Con ellos no debe especularse.

-¿Le molestan o lo sensibilizan las manifestaciones de desocupados reclamando empleos que cada día se dan en la puerta de su ministerio?

-Me sensibilizan más de lo que nadie sabe. Soy insomne, y son muchas las veces que a las 4 o 5 de la mañana pienso si estaremos haciendo todo lo que debemos hacer, y con la fuerza necesaria, para terminar con la desocupación. Eso me desvela.

-¿Y cuál es la conclusión?

-No sé, pero quiero empezar a demoler esta meseta estructural de la desocupación en la Argentina. No debemos acostumbrarnos a tener desocupación.

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