Fue un elefante en el bazar de los políticos

Crudo y frontal, Santibañes llegó al poder por su amistad con De la Rúa
(0)
21 de octubre de 2000  

Hace poco más de un año era casi un desconocido para la opinión pública. Entre los propios dirigentes de la Alianza su nombre apenas refería a un influyente amigo del entonces candidato presidencial Fernando de la Rúa, pero la mayoría ni siquiera conocía su rostro. Desde el cerrado círculo delarruista se aferraba al bajo perfil y diseñaba los lineamientos del futuro gobierno.

Desde entonces, el banquero Fernando de Santibañes pasó casi meteóricamente de ser "el amigo del Presidente" a ser "el hombre más poderoso del Gobierno", el funcionario más cuestionado en el contexto de la crisis política que envuelve a la coalición gobernante.

El estrépito de su anunciada salida apareció como una consecuencia lógica de sus casi 10 meses en el Gobierno: entró como un torbellino en el mundo de los políticos y se movió sin temer nunca por sus palabras o sus actos.

Cada vez que opinó de economía hizo temblar las bolsas y al ministro José Luis Machinea. Echó a un tercio de los empleados de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), sitio que le confió su amigo el Presidente; quedó salpicado en el caso de los supuestos sobornos en el Senado, y se peleó abiertamente con Carlos Alvarez antes de que éste renunciara a la vicepresidencia.

Santibañes no pertenece a ningún partido y alcanzó el poder a partir de su relación personal con De la Rúa. Fueron amigos por años, y su trato se afianzó desde que compraron terrenos linderos en un country de Pilar, junto con un operador clave de la UCR: Enrique "Coti" Nosiglia.

A mediados de los 80, este banquero amante de los caballos de carrera presentó a De la Rúa al actual ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, y a otros economistas que seguirían luego cerca del líder radical. La amistad creció y se extendió a sus familias. Se ganó el respeto de los hijos del ahora presidente, especialmente de Antonio.

En 1986, como encargado del área financiera del Banco Financiero, aconsejó a su dueño, Salvador Gorodisch, que comprara el Banco de Crédito. Se fusionaron y surgió el Banco Crédito Argentino (BCA): Santibañes se convirtió primero en su director general y, luego, en su presidente. Se quedó con el 28 por ciento de las acciones del banco.

Los 150 millones

La venta de la entidad al BBV, el 9 de mayo de 1997, le dejó una fortuna de unos 150 millones de dólares.

Antes había sido funcionario de carrera del Banco Central, hizo una maestría en la Universidad de Chicago y comenzó un doctorado. Además, es uno de los fundadores del liberal Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA) y fue vicepresidente de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).

Fue durante la transición, tras la victoria de De la Rúa, cuando la figura de Santibañes empezó a crecer. Entonces apareció como principal candidato a ser ministro de Educación, aunque sus ideas ("la universidad gratuita no sirve más que para los hijos de ricos", solía decir) lo marginaron del puesto. Luego apareció como fija para la Jefatura de Gabinete y más tarde se creyó que sería jefe de un grupo selecto de asesores. Terminó en la SIDE.

Enseguida quedó claro que su función no quedaría en la inteligencia estatal. Fue uno de los promotores del ajuste del gasto público y de la flexibilización laboral. Nunca midió sus palabras. Como en mayo, cuando criticó el control del gasto y causó la primera crisis del Gobierno. Ni cuando anteayer deslizó que la Alianza entorpece el crecimiento del país.

Entonces su tiempo se agotó. Ayer les dijo a sus allegados que pretende alejarse de las peleas y dedicarse a su familia y a sus caballos de carrera. Nadie en la cadena de enemigos que forjó en 10 meses parece seguro.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.