Fuerte impulso a un eje sudamericano

Por Martín Rodríguez Yebra De la Redacción de LA NACION
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27 de mayo de 2003  

No resultó casual que la asunción de Néstor Kirchner se haya convertido en una suerte de cumbre latinoamericana.

Los 12 presidentes que vinieron para la jura del domingo y los siete que visitaron ayer a su nuevo colega en la Casa Rosada imaginan que el recambio en la Argentina puede marcar una nueva era en las relaciones de la región.

El propio Kirchner se encargó de destacar ayer a sus visitantes lo que, prometió, será un objetivo estratégico de su gestión: dar prioridad a la integración política de América del Sur para reforzar el poder de negociación ante los países desarrollados.

En otras palabras, dejar de lado los conflictos comerciales y centrarse, primero, en consolidar un bloque común.

En su reciente viaje a Brasil y a Chile, después de la primera vuelta, Kirchner había acordado con los presidentes de esos países afianzar los lazos políticos por sobre los económicos. Ayer esa posición encontró eco real en gobernantes tan disímiles como el venezolano Hugo Chávez, el colombiano Alvaro Uribe y el uruguayo Jorge Batlle.

"La economía es un medio y la política fija los fines. La Argentina ha vivido al revés. Es hora de reconocer a los semejantes", afirmó ayer por la tarde el canciller Rafael Bielsa, como síntesis de las reuniones presidenciales que ocuparon el primer día del nuevo gobierno.

Acababa de retirarse de la Casa Rosada Fidel Castro, cuya visita ocupó casi una hora, más que ninguna de las anteriores. Como si fuera un observador distante, el líder cubano celebró la intención de conformar un eje de acuerdo que pase principalmente por la Argentina, Brasil, Perú y Venezuela. América Central y el Caribe aparecen distantes a ese plan de integración.

La coincidencia de temas urgentes en la agenda de los países sudamericanos reforzó la idea de Kirchner, explicaron sus asesores. Un bloque fuerte podría mejorar su posición en la negociación de la deuda externa, en el combate de la pobreza y en la futura relación comercial con las grandes áreas multinacionales, agregaron.

La afinidad que encontró Kirchner en el presidente brasileño de Luiz Inacio Lula da Silva resulta la clave para las expectativas de los gobiernos de la región. Bielsa informó ayer que viajará en una semana a Brasilia para acordar una visita de Estado, la primera de Kirchner como presidente.

Chávez fue quien más remarcó el cambio que podría generar un eje continental. "Este gobierno significa que se avanzará con mayor firmeza hacia una nueva visión política y económica en América", dijo al retirarse de la Casa Rosada.

En la reunión privada, había empleado una metáfora marcial para reforzar su posición. "Poner la economía delante de la política es como colocar la artillería delante de la caballería", señaló, según fuentes que participaron del encuentro.

Chávez había llegado con un regalo bien simbólico: le entregó a Kirchner una réplica del sable de Simón Bolívar.

Uribe, ideológicamente alejado de Chávez, coincidió en la voluntad de profundizar los lazos políticos. "Este gobierno despierta la mayor solidaridad. El Mercosur y la comunidad andina deben sentarse ya a mirar cómo se avanza en acuerdos estratégicos", afirmó.

El presidente peruano, Alejandro Toledo, aportó su apuesta en favor de una integración institucional entre el Mercosur y los demás países sudamericanos. Le propuso a Kirchner acelerar la creación de un parlamento regional al estilo del de la Unión Europea. "La esperanza de esta asunción es que se abre una nueva página en América y un perfil de liderazgo político distinto", sostuvo Toledo.

Equilibrio

Kirchner recibió a sus colegas acompañado por Bielsa, por el secretario de Comercio Exterior, Martín Redrado, y por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

También pasó por allí el enviado de los Estados Unidos, el secretario de Vivienda, Mel Martínez, un hombre de origen cubano y amigo personal del presidente George W. Bush. "Que nuestra prioridad sea la región, no va en desmedro de los Estados Unidos. Vamos a viajar a Washington en los próximos 90 días", explicó Bielsa.

El equilibrio entre impulsar una integración regional y evitar tensiones con Washington aparece como un desafío vital de la gestión de Bielsa, según reconocen sus colaboradores.

Los mismos recaudos tuvo Kirchner con los visitantes europeos: el príncipe Felipe de Borbón, el vicecanciller italiano, Mario Baccini, y el presidente de la Cámara de los Lores británica, William of Mostyn.

"Queremos agilizar nuestra relación comercial con la Unión Europea y concretar el primer gran acuerdo entre el Mercosur y ese bloque", explicó Redrado.

El delegado británico llevó una carta de apoyo del primer ministro Tony Blair y la reina Isabel II. El príncipe Felipe aportó una felicitación escrita del rey Juan Carlos. Kirchner recibió otros mensajes de respaldo del presidente francés, Jacques Chirac, y del gobierno alemán.

Por el despacho presidencial pasaron, además, los mandatarios Gonzalo Sánchez de Lozada (Bolivia) y Lucio Gutiérrez (Ecuador). Los dos se anotaron para sumar fuerza a una unión política sudamericana.

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