Gestos del Gobierno para distender el mal clima con el socialismo

El acuerdo busca poner fin a los desencuentros entre la Casa Rosada y la administración provincial
Jaime Rosemberg
(0)
13 de septiembre de 2016  

"Después de la tormenta siempre sale el sol", bromeó el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, cuando todo había terminado y su paso por el despacho de Mauricio Macri ya era historia. La respuesta irónica del mandatario, en su breve cruce con LA NACION, hablaba a las claras de una resolución a su juicio positiva de la serie de "malentendidos" que signaron sus recientes vínculos con el Gobierno, en torno al antídoto a aplicar para la grave crisis de seguridad que vive su provincia.

El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz
El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz Fuente: Archivo

Para el socialismo gobernante, una serie de factores colaboraron para que la relación -ya de por sí tirante- alcanzara su peor momento al discutir quien se hacía cargo de la fuerza conjunta contra el narcotráfico. "Primero, la ministra (Patricia) Bullrich que nos quería intervenir las fuerzas provinciales con una auditoría. Y después, estos chicos que de política entienden poco y que hablaban de narcogobierno", explicó un referente del Partido Socialista. En el primero de los casos, la propia ministra de Seguridad había definido en el borrador de acuerdo que su ministerio estaría a cargo de una "auditoría" de las fuerzas locales, cuestionadas severamente por su accionar contra las bandas de narcotraficantes. "No hay voluntad política", dijo Bullrich, en una frase que enojó a Lifschitz y obligó al viaje del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, a Rufino, el sábado pasado, para calmar al mandatario y que el acuerdo (pactado hace diez días) pudiera materializarse. La relación con Bullrich comenzó a recomponerse lentamente, afirmaron de ambos lados de la mesa.

En relación con los "pibes", en el socialismo no ocultaban su malestar con dirigentes de Pro de Santa Fe, que aprovecharon para sacar "rédito político" de las marchas contra la inseguridad que sacudieron Rosario. "El Gobierno adelantó irresponsablemente la campaña electoral, este es un problema político", dijo la diputada Alicia Ciciliani, cercana al gobernador Lifschitz, horas antes de su encuentro con el Presidente. La diputada también cuestionó que Frigerio haya dicho, el viernes en Santa Fe, que el objetivo de Cambiemos era "ganar las elecciones" de medio término contra el PS. "Tuvimos una reunión aparte, de la Fundación Pensar, dónde hablamos de las elecciones", se defendieron cerca del titular de Interior.

Los resquemores se disiparon como una niebla en el despacho de Macri, al menos en los diálogos reservados. Frigerio, y también el jefe de gabinete Marcos Peña, le concedieron a Lifschitz la posibilidad de tomar deuda, aunque lo condicionaron a que el destino de los fondos sean obras de infraestructura "y no para gastos corrientes". Le pidieron, eso sí, que Santa Fe adhiera al plan de sinceramiento fiscal nacional, y que apoye una propuesta unificada con los gobernadores para el Impuesto a las Ganancias. Un proyecto distante de la "dureza" del impulsado por Sergio Massa y el PJ, afirmaron fuentes de la Casa Rosada.

"Comenzó el deshielo", graficó un funcionario nacional. Aunque la desconfianza mutua, y las elecciones del año que vienen podrían volver a tensar la cuerda entre ambos contendientes. "Las peleas quedaron atrás. Miramos para adelante para resolver los problemas de la gente", graficaron cerca de Frigerio.

Dos gobernadores con el Presidente

  • El presidente Mauricio Macri destinó parte de su agenda de ayer a calmar reclamos de dos gobernadores patagónicos con los que tienen buena sintonía política.El neuquino Omar Gutiérrez (MPN) llegó por la tarde junto a su par de Río Negro, Alberto Weretilnek, con una preocupación compartida: la reactivación del yacimiento gasífero en Vaca Muerta.
  • Participaron de la reunión el vicejefe de gabinete, Gustavo Lopetegui; ministro de Energía, Juan José Aranguren; empresarios del sector y el titular del sindicato petrolero, Guillermo Pereyra. "Hay voluntad política, tenemos una oportunidad y no hay que dejarla pasar", afirmó Pereyra. En la reunión se acordó la conformación de una mesa de trabajo, que en 30 o 40 días deberá presentar definiciones sobre inversiones. "Lo principal es que haya puestos de trabajo, que no haya despidos", agregó Pereyra.

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.