Gorriarán Merlo analiza ser candidato en 2007

Desechó volver a la lucha armada y relanzó su fuerza política
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30 de mayo de 2003  

En una conferencia de prensa muy concurrida, habló pausado y respondió a todas las preguntas, desechó una vuelta a la lucha armada, realizó un llamado a la unidad nacional y no descartó ser candidato en las elecciones de 2007.

El ex líder guerrillero Enrique Gorriarán Merlo, indultado el martes de la semana última por el ex presidente Eduardo Duhalde, hizo ayer su reaparición en sociedad tras ocho años de prisión por el copamiento al cuartel militar de La Tablada, durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

En su primer contacto formal con la prensa desde que dejó la cárcel de Villa Devoto, el jueves de la semana pasada, Gorriarán Merlo se esforzó en destacar que sus años de guerrillero habían quedado definitivamente atrás y que, a partir de ahora, canalizaría su acción política por las vías constitucionales.

"No hay ninguna posibilidad de que eso vuelva a ocurrir", dijo repetidas veces sobre la lucha armada y, por medio de un mensaje con el que abrió la ronda de prensa, anunció: "Desde este momento retomamos la tarea en pro de unir voluntades". Sobre una eventual candidatura política, dijo: "Es apresurado, pero no descartable. Quizás en el 2007".

De buen ánimo -camisa gris y campera de gamuza marrón-, Gorriarán Merlo habló en la bodega del Café Tortoni, acompañado por otros 15 miembros del Movimiento Todos por la Patria (MTP) que fueron beneficiados por el indulto presidencial.

Todos ellos habían sido condenados por el ataque al Regimiento de Infantería Mecanizada de La Tablada, realizado entre el 23 y el 24 de enero de 1989 y en el que murieron 28 insubordinados y 11 policías y militares.

En el pasado, Gorriarán Merlo, de 62 años, había comandado la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en la década del 70, y había participado del asesinato del ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza, a comienzos de los años 80.

Pese a que admitió que la incursión armada de 1989 "posiblemente fue un error", Gorriarán Merlo dijo que no se arrepentía porque había "actuado de la manera más honesta".

"¿Cómo me voy a arrepentir si yo luché contra el autoritarismo? -se preguntó-. Eramos civiles armados que intentamos resistir. Sí pudo haber errores personales y políticos, pero no quiere decir que me arrepienta ¿Hay 30.000 desaparecidos y nos tenemos que arrepentir nosotros? Es insólito", dijo, con algo de énfasis, por única vez.

Para justificar los sucesos de 1989, Gorriarán Merlo repitió el argumento que esgrimió a lo largo de todos los años que estuvo en prisión. Aseguró que el ataque a La Tablada fue un intento para detener un golpe militar en ciernes, organizado -siempre de acuerdo con sus palabras- por el ex líder carapintada Mohamed Alí Seineldín y con el apoyo político del entonces candidato presidencial Carlos Menem.

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