Alejandro Grimson: "Alberto Fernández promueve el debate de ideas, no queremos colgar a nadie en ningún lado"

El asesor dice que las únicas opiniones "relevantes" en la coalición son las de Alberto Fernández y sus ministros, y toma distancia de los extremos
El asesor dice que las únicas opiniones "relevantes" en la coalición son las de Alberto Fernández y sus ministros, y toma distancia de los extremos Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Jaime Rosemberg
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9 de agosto de 2020  • 23:38

"Hacemos la nota mañana, pero cambiamos si me llaman de Olivos", dice Alejandro Grimson, sin ocultar sus prioridades. A los 52 años, el antropólogo, escritor y docente cumple con su sueño de intentar "articular mejor el mundo de la investigación y el de las políticas públicas" como integrante del consejo de asesores del presidente Alberto Fernández y director del programa Argentina futura.

Durante la entrevista con LA NACION, vía Zoom, Grimson defenderá con énfasis el "proyecto de desarrollo integral" del Presidente, y asumirá como "hitos históricos" su manejo de la pandemia "junto a los 24 gobernadores" y el acuerdo con los bonistas por la deuda externa. Fustigará a los militantes anticuarentena que "lastiman" la percepción social del cuidado, y dirá que la oposición debe "asumir" el "fracaso" de la gestión Cambiemos. Tomará distancia de quienes, como Luis D'Elía, proponen "fusilar en Plaza de Mayo" al expresidente, y a la vez cuidará cada palabra vinculada con la vicepresidenta Cristina Kirchner, la relación con los empresarios y la reforma judicial.

-El Presidente propuso terminar con la grieta. ¿Hoy está más cerca o más lejos de lograrlo?

-El Presidente está convencido de que para lograr un proceso de desarrollo integral y sostenido es necesaria una Argentina unida, lo que no significa un país uniforme o de discurso único. Hay dos ejemplos claros: por un lado, el Presidente lidera, junto a 24 gobernadores de distintos colores políticos, la lucha contra la pandemia, y esa unión fue relevante para mitigar su impacto. El otro ejemplo es que junto al ministro Martín Guzmán lideraron un enorme consenso para lograr un acuerdo sostenible para la deuda externa argentina. Temas decisivos para el presente y el futuro del país.

-¿Criticar cotidianamente a Macri y al gobierno anterior colabora?

-Hemos sufrido durante muchas décadas, pero fundamentalmente lo que sucedió estos cuatro años, en temas cruciales como deuda, inflación y pobreza, fue un fracaso, y dejó a la Argentina en una situación muy difícil. Es necesario asumir eso, como también es necesario asumir errores o problemas de cualquier gobierno. Si un exministro [Alfonso Prat-Gay] dice que era muy fácil resolver antes el problema de la deuda, ¿por qué lo agravaron mientras eran gobierno? Puedo entender susceptibilidades, pero no me parece que se pueda negar lo que sucedió.

-Una cosa es debatir la herencia económica y otra pedir que lo fusilen, como dice Luis D'Elía.

-El Frente de Todos es una coalición con distintas opiniones, las únicas que me parecen relevantes son las del Presidente, el jefe de Gabinete y el gabinete. El Presidente promueve el debate y discutir ideas, no queremos fusilar ni colgar a nadie en ningún lado.

-En un reporte del Ministerio de Salud de esta semana, usted criticó las "acciones destinadas a lastimar". ¿Quiénes las motorizan?

-La pandemia es muy larga en todo el mundo, todas las sociedades se van fatigando, y es necesario construir información que contribuya a fortalecer prácticas de cuidado. Decir que los problemas los provoca la cuarentena no es cierto, es como un chico que dice estar harto de usar pulóver cuando en realidad debería estar harto del invierno, algo que no puedo revertir. A veces se generan opiniones que lastiman esas prácticas de cuidado.

-¿Hay antiperonismo allí o solo gente harta del encierro?

-Está presente en el escenario político un fuerte componente de antiperonismo. Pero en esas críticas hay personas que necesitan imperiosamente trabajar y, tal vez, creen que es el Gobierno el que no quiere que salgan. Hay, por otro lado, un discurso con el que me cuesta conversar, el del cantito que dice que el virus no existe, los movimientos antivacunas, un discurso anticientífico que está cerca de los nuevos fundamentalismos del siglo XXI.

-¿El acuerdo por la deuda consolida al albertismo?

-Alberto es la síntesis de diversas corrientes, no es una parte y representa a todos. Este logro nos da la oportunidad para hacer lo que vinimos a hacer: generar empleo, potenciar la producción, hacer una Argentina más federal, cambiar la cultura política. Sin abandonar las mezquindades, en especial, de quienes tienen una mejor posición, es imposible avanzar en ese camino.

-¿La expropiación de Vicentin no es una señal contradictoria con el acuerdo con los bonistas?

-El Presidente ya lo aclaró, se anuló la intervención, prolongar la discusión o ponerla en el mismo plano que un logro gigantesco no es justo. Vicentin está cerrado, y la deuda es un hito, porque se evitó otro default en la historia argentina. Sí hay que asumir que la reconstrucción de la Argentina necesitará un Estado presente que contribuya a que el sector privado pueda invertir, tenga crédito y trabaje con la prioridad de arrancar con los últimos para llegar a todos.

-La expresidenta criticó la reunión del Presidente con empresarios...

-[Piensa] Cristina Kirchner hizo un análisis profundo y detallado de la situación política, y viendo lo dramático de esa situación en mayo de 2019 tomó la decisión de que Alberto encabezara la fórmula presidencial y que ella lo acompañara. Cristina Fernández mantuvo sin vacilación alguna esa decisión desde aquel momento, y así va a ser durante todo el gobierno. Algún sector de la sociedad y del análisis político está con una atención quizá desmesurada respecto de posibles matices o diferencias, pero el Frente de Todos tiene muy claro que no queremos el país de la especulación financiera, con un 50 por ciento de inflación, con pobreza.

-De la reforma judicial también se cuestiona la integración de la comisión asesora...

-Muchos análisis solo confirman sus prejuicios, no están abiertos a los hechos. Hay personas sin sentencia judicial, y un sector de la sociedad ya está convencido de que son culpables, un prejuicio muy antirrepublicano, que va en contra de la división de poderes, la Constitución y la presunción de inocencia. Hay gente a la que parece grave que una persona [Carlos Beraldi] participe de esa comisión, y le parece normal que el Estado monte un sistema de espionaje político. Muchos opositores se manifestaron en contra del proyecto de ley sin haberlo leído, y la comisión es para asesorar al Presidente a elaborar propuestas. Me puede no gustar que alguien forme parte, pero es absurdo decir que es antidemocrático que la integre.

-La oposición denuncia conflicto de intereses con Beraldi y Arslanian si se buscara ampliar la Corte...

-El proyecto habla de mejorar el funcionamiento de la Justicia, dejando a los jueces naturales y sin decir nada del número de miembros de la Corte. Es muy difícil desarrollar una discusión democrática cuando terminamos hablando de cualquier otra cosa menos del proyecto de ley. Necesitamos mejorar la calidad del debate.

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