Gustavo Sáenz: "En el Norte, el Gobierno trabaja sobre el miedo de la gente a perder su plan social"

El compañero de fórmula de Massa define al kirchnerismo como un "fundamentalismo" de izquierda a la cubana, que busca perpetuarse; rechaza la polarización de las encuestas
Marcelo Veneranda
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25 de junio de 2015  

Gustavo Sáenz tuvo ayer su bautismo como precandidato a vicepresidente del Frente Renovador. Junto con Sergio Massa y los economistas Roberto y Marco Lavagna, recorrió una fábrica textil, en Barracas. La liturgia de fotos y abrazos terminó con este abogado peronista, recientemente elegido intendente de la capital salteña, cantando una zamba, a capella.

Y aunque parece disfrutar de estos rituales de contacto tanto como el tigrense, no escapa a las definiciones tajantes cuando empieza la entrevista con LA NACION. El kirchnerismo, para Sáenz, no sólo "trabaja y gobierna sobre el miedo de la gente a perder su plan social". También lo define como un régimen verticalista de izquierda comparable al de Cuba, que "descree de la Constitución" y busca perpetuarse. "Si Néstor Kirchner estuviera vivo, él sería candidato, no [Daniel] Scioli", dispara.

-¿Qué se juega en esta elección?

-Se juegan tres Argentinas: una que se inclina absolutamente hacia la izquierda, otra a la derecha, y nosotros, que no creemos en los fundamentalismos y planteamos un cambio con continuidad: hay cosas que se hicieron bien, otras mal y muchas no se hicieron. Yo vengo del Norte y allí se nota más lo que falta y lo que no se resuelve.

-¿Qué falta en el norte del país?

-Tenemos economías absolutamente devastadas por las retenciones, el costo de los fletes y la falta de una salida al Pacífico; nos golpea la pobreza, la falta de oportunidades para los jóvenes y el paso indiscriminado de la droga por las fronteras. Los gobiernos pregonan federalismo, pero no lo practican: en Salta, que es la segunda productora de gas del país, nos falta gas. Los salteños tenemos que pedirle cupos a la Nación para las garrafas sociales.

-¿Y por qué el kirchnerismo triunfa en el Norte?

-Muchas veces es por falta de información. También por los planes sociales: el kirchnerismo amenaza a la gente con que si llega Massa o [Mauricio] Macri, les van a quitar los planes, la jubilación. El kirchnerismo gobierna y trabaja sobre el miedo de la gente a perder su plan. Ese temor funciona en el interior. En las capitales, donde hay más información, el kirchnerismo suele perder.

-¿Qué valora del oficialismo?

-Haber incluido a muchos que se sentían excluidos. Pero excluyó a la clase media. Hay que gobernar para todos, no para un grupo. Esa soberbia de creer que todo lo hecho está bien también afecta. Yo soy un hombre de diálogo y cuando discuto con un kirchnerista siento una soberbia y un fundamentalismo muy grandes. Si pensás distinto, sos enemigo. La gente está esperando que nos sentemos a dialogar y le resolvamos los problemas.

-¿Cree poder manejar el Senado?

-Mire: hago política desde los 14 años y creo tener la experiencia como para sentarme a dialogar con quien sea para debatir las necesidades del pueblo argentino, porque las conozco. Camino todos los días mi ciudad y voy a los barrios olvidados. A los políticos nos debería unir una ideología común: mejorar la calidad de vida de los argentinos.

-¿Que lo diferencia de Carlos Zannini o de Gabriela Michetti?

-Tengo la posibilidad histórica de ser la voz del interior que nunca se escucha. También, porque nuestro espacio respeta la división de los poderes, no se enoja cuando la Justicia investiga. La izquierda y la derecha no están acostumbradas a eso.

-¿El oficialismo es la izquierda?

-Absolutamente. No hablo de sus medidas o resultados (inflación, pobreza), sino de su relación con el poder: se referencia ante un solo líder, es populista, no respeta la división de poderes, no cree en la Constitución ni en el sistema republicano y nadie puede opinar distinto.

-¿Eso es ser de izquierda?

-Es muy parecido a Cuba, Venezuela, Ecuador. De hecho, el kirchnerismo también quiere un régimen perpetuo: si Néstor Kirchner estuviera vivo, él sería el candidato a presidente, no Scioli.

-Desde Salta, ¿qué le llama la atención de la política nacional?

-En el Norte hay una sensación de hartazgo con la política soberbia, sin propuestas, que discute lejos de los problemas de la gente.

-¿Ya discutieron con Massa?

-No. Seguramente discutiremos políticas, pero en un ámbito de tolerancia, para sacar lo mejor.

-¿Qué le corregiría a Massa?

-Es difícil... Me gustaría que fuera un poco más duro con lo que le preocupa a la gente. La inseguridad, por ejemplo, que es gravísima.

-¿Qué le falta al FR para mejorar en las encuestas?

-Nada, ponerse a trabajar. Se lo dice alguien que estaba 25 puntos abajo en las encuestas y le ganó a Pro en las PASO de Salta. Lo mismo en las generales, contra el oficialismo. Con trabajo, propuestas y llegando al corazón de la gente, ganamos. La gente va a notar que Sergio es quien está mejor preparado para hacer un cambio, pero sin destruir lo que se hizo bien. Hoy, algunas encuestas buscan polarizar. Estoy convencido de que hay tres alternativas.

-¿Y si no alcanzara? ¿Apoyaría a Scioli o a Macri?

-Habría que preguntarle a la gente. Si no, sería faltarle el respeto.

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