"Había que cambiar la convertibilidad"

El funcionario económico señaló que la tercera moneda buscará recuperar la liquidez; se intentará pagar los bonos internos
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24 de diciembre de 2001  

Los acreedores externos deberán entender a la Argentina. Con esa consigna, el nuevo secretario de Hacienda, Finanzas e Ingresos Públicos, Rodolfo Frigeri, explicó que, tras la declaración del default de la deuda externa, el Gobierno comenzará a negociar con los tenedores de bonos y los organismos internacionales para reprogramar sus pagos.

Sobre el filo de la medianoche, agotado por 48 horas de trabajo sin pausa, el flamante funcionario dijo que el Gobierno buscará pagar los títulos internos, como las Letras del Tesoro (Letes), y relativizó la posibilidad de levantar de inmediato las restricciones financieras a los depósitos bancarios.

Además, en diálogo con LA NACION, Frigeri dijo que habrá una tercera moneda para inyectar liquidez, en un contexto económico crítico con reservas del Banco Central que apenas llegan a 3300 millones de pesos.

Sobre la nueva divisa, no convertible, dijo que busca aumentar el consumo sin afectar a los ahorristas en dólares ni quebrar a los bancos.

-¿Habrá una tercera moneda o un nuevo bono?

-Una nueva moneda.

-¿Pero eso no alteraría la ley de convertibilidad?

-Estamos viendo los aspectos legales de esta iniciativa. Lo importante es entender que hay una convertibilidad y un problema de iliquidez bastante alto. Había diversas alternativas, como mantener el uno a uno, o devaluar y dolarizar. Cada esquema tenía sus costos y beneficios.

-¿Y por qué se optó por esta idea?

-Había que hacer cambios a la convertibilidad para recuperar la liquidez sin tocar los depósitos en dólares, ni quebrar a los bancos. Pero apenas hoy (por ayer) estuvimos viendo cuál será el esquema. Se trata de mantener el uno a uno, pero escapándose un poco de la convertibilidad.

-¿Qué pasará con las restricciones financieras?

-Tiene que quedar en claro que no vamos a tocar los depósitos, pero tampoco se levanta el corralito.

-¿Ni siquiera con las cuentas salariales?

-Yo lo levantaría mañana, pero los bancos no resisten. Hay que aclarar que hay $ 3300 millones en reservas y que la semana pasada no había billetes para pagar jubilaciones.

-El Presidente anunció que se levantaría rápidamente.

-Hoy los bancos no toleran levantarlo, aunque me encantaría hacerlo de inmediato. Hay que entender que estamos en una situación difícil que Dios quiera que podamos superar pronto.

-¿Ya hubo contactos con el FMI por la moratoria?

-Hubo llamadas telefónicas. Para el mundo es importante saber que la Argentina tiene un nuevo gobierno y eso se comprenderá.

-¿Se renegociará con el organismo de crédito?

-Para renegociar hace falta un programa completo y éste es un plan transitorio.

-¿Dejarán de pagar las Letes?

-Lo que sea interno habrá que cumplir, en la medida que se pueda. La situación es mala y la recaudación cae.

-Se mencionaba una caída de dos dígitos este mes.

-La bancarización forzosa aumentó la recesión cuando había que permitir que la gente gastara más. Ese fue el costo de la bancarización.

Frigeri pidió disculpas para terminar el diálogo e irse a descansar. De ahora en más, ocupará por tres meses una de las carteras más críticas del Gobierno: Hacienda, Finanzas e Ingresos Públicos.

El carácter transitorio de su gestión, admite, le impide ir mucho más allá de recuperar la liquidez y la confianza. Esos son los ejes para que el gobierno que surja de las elecciones del 3 de marzo pueda pensar en dejar flotar la moneda, según confesaron los economistas justicialistas que participaron en la discusión del nuevo plan. Cerca del nuevo presidente se consideró que una reforma del Estado, una nueva política comercial y otra ley de coparticipación son condiciones fundamentales para dar este paso en términos monetarios. Mientras tanto, la tercera moneda reemplazará a las Lecop como instrumento para pagar salarios, jubilaciones y tratar de reactivar algunos bolsones de la economía.

Las presiones inflacionarias y el aumento del déficit son peligros latentes que genera esta nueva moneda, admitieron los técnicos del PJ. Al respecto, desde un importante banco oficial se consideró que la gente buscará pasar sus pesos a dólares.

La alta fuente oficial aclaró que, en el marco del nuevo esquema monetario, el Banco Central deberá seguir un estricto seguimiento en el movimiento de capitales para evitar que la paridad entre el peso y el dólar no se altere demasiado con un mercado paralelo que ya está dando a luz.

Más allá de los desafíos, la nueva administración confía en mantener la convertibilidad. Al respecto, el economista Jorge Remes Lenicov (candidato a ministro en el próximo gobierno) dijo a LA NACION que "la emisión de bonos más la no remisión de fondos para pagar la deuda puede llegar a aligerar la situación y facilitar las transacciones".

Remes Lenicov consideró que con estos elementos "se pueden revertir las expectativas desfavorables" y consideró que la nueva administración no podía hacer anuncios más profundos. "Un gobierno de tres meses mucho más no puede hacer", afirmó el economista.

Las principales medidas

Default: el presidente Adolfo Rodríguez Saá dijo que no se pagarán ni los vencimientos de capital ni de intereses de la deuda externa del país, que asciende a unos 132.000 millones de dólares.

Un millón de empleos: se lanzó un programa, aunque sin detalles, por medio del que se procura crear un millón de puestos de trabajo.

Convertibilidad: se mantiene la paridad fija entre el dólar y el peso, sin recurrir a la pesificación, ni a la dolarización, ni a la libre flotación del peso frente al dólar.

Tercera moneda: se creará un nuevo instrumento de pago (se cree que será un bono) para inyectar liquidez en la economía sin tener que devaluar el peso.

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