
Hay más sospechas por el tráfico de armas
El Ejército deberá rendir cuentas a la Justicia sobre faltantes de obuses desviados a Croacia, según se investiga en tribunales
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El faltante de obuses italianos Oto Melara en los arsenales del Ejército Argentino podría convertirse en un problema de mayor envergadura para la conducción de esa fuerza si la justicia federal confirma que el buque Ledenice, de la empresa naviera Croatia Lines, transportó 10 de ellos, en marzo de 1994, con destino a Croacia.
Así consta en la documentación de la carga del buque, que fue incorporada en la causa que se tramita en el juzgado federal 8, a cargo de Jorge Urso, y a la que tuvo acceso a La Nación .
Esos obuses habrían sido embarcados con destino a la ex Yugoslavia, pese a que al momento de salir del puerto de Buenos Aires no figuraban en ningún decreto secreto de venta de material bélico.
Sucede que, a pesar de que los decretos 1697 y 2283, de 1991, con destino aparente a Panamá, no incluían cañones ni obuses, las constancias que obran en las actuaciones dan fe del envío a Croacia de cañones Citer 155 milímetros y obuses Oto Melara 105 milímetros. El decreto secreto 103, firmado en enero de 1995, hace referencia a la exportación a Venezuela (el destino final fue Ecuador y Croacia) de 18 obuses 105 milímetros "reacondicionados".
En ese decreto se habría "blanqueado" la exportación anterior de los 10 obuses así como autorizado la exportación de ocho más.
En el embarque del buque croata Rijeka Express, el 3 de marzo de 1995, se habrían transportado ocho obuses Oto Melara.
Hasta el momento, la justicia federal se ha limitado a solicitar al Ejército esos ocho obuses que, se sabe, fueron extraídos en 1994 del Batallón Aerotransportado 4, de Córdoba, y se enviaron "a reparar" a la fábrica militar de Río Tercero.
De ellos, sólo dos fueron entregados por Fabricaciones Militares a la fuerza que comanda el general Martín Balza. El destino real de los seis restantes es una de las líneas que se profundizan en la investigación.
El juez Urso junto al fiscal Carlos Stornelli concurrieron a esa fábrica de Río Tercero para determinar si los seis obuses que allí se exhiben son los buscados.
Fuentes seguras del Ejército dijeron a La Nación que ese material consiste en obuses "gemelos" que se intentaron armar a partir de repuestos obtenidos de distintas reparticiones del Ejército.
La explosión
El teniente coronel Miguel Coquet, jefe de esa fábrica militar donde fueron llevados los obuses para una "reparación", afirmó que parte de la documentación relativa al material embalado en contenedores para exportarse "fue destruida en la explosión del 3 de noviembre de 1996". No se pudo verificar si se incluyeron los obuses italianos en los contenedores.
Los hechos ocurridos en Río Tercero (dos explosiones que ocasionaron la muerte de seis pobladores de esa localidad cordobesa) están siendo investigados por la Justicia ante la posible comisión de un atentado intencional, destinado a borrar pruebas de las operaciones ilegales con armas (ver más información aparte, en esta página).
Los ocho obuses Oto Melara fueron enviados el 21 de noviembre de 1994 a Río Tercero.
Un año después de que estalló el escándalo por las ventas de armas, la fábrica devolvió al Ejército (fuentes militares afirman que se logró armar los obuses con repuestos) dos de ellos, el 12 de febrero de 1996.
Hasta hoy, los seis Oto Melara restantes siguen en Río Tercero en aparente "reparación".
El magistrado debe decidir si realiza una nueva inspección con secuestro de los supuestos obuses "gemelos" para ser estudiados en sus partes por un experto en armamento.
El fiscal Stornelli solicitaría en forma inminente la declaración indagatoria del general Balza, para aclarar estas y otras irregularidades verificadas en el Ejército.
Rendición de cuentas
Mientras el juez Urso profundiza la investigación sobre las operaciones con Croacia, en fuentes de esa fuerza se admite que el faltante de otros 10 obuses elevaría a 16 el número total de ese material sobre el que el Ejército debería rendir cuentas. Los obuses Oto Melara, fabricados por la firma italiana del mismo nombre, en La Spezia (Italia), fueron incorporados en el Ejército en la década del sesenta.
Se afirma que durante el conflicto bélico con Gran Bretaña por las islas Malvinas, en 1982, la Argentina perdió una treintena de ellos.
Posteriormente, a mediados de los ochenta, se realizó una nueva compra a la empresa italiana que incluyó abundantes partidas de proyectiles para obuses calibre 105 milímetros.
El seguimiento de parte de esos proyectiles también alimenta la investigación judicial.
Tal como anticipó La Nación , en la fábrica militar cordobesa de Río tercero existe un faltante de miles de municiones de cañones y obuses que pudieron haber ido a parar, dentro de los contenedores, a Croacia.
La venta ilegal de armas parece complicar cada vez más al oficialismo en el Gobierno. La que hoy comienza podría ser una semana decisiva.
En esta causa se encuentran actualmente procesados cuatro ex funcionarios del gobierno nacional, mientras que pesa un pedido de juicio político sobre el titular de Trabajo, Antonio Erman González, reclamado por el juez Jorge Urso.
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