Hay menos margen para la generosidad con los gobernadores

Jorge Oviedo
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13 de noviembre de 2011  

Las provincias podrían cerrar este año con déficit fiscal y en 2012 podrían enfrentar una situación todavía más difícil, al desaparecer el período de gracia de los servicios de deuda con la Nación.

Así lo señala un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que observa que es ante esta situación que algunos gobernadores comenzaron a tomar medidas precautorias y buscaron financiamiento extra o mayores impuestos.

La situación podría ser todavía un poco peor. Hasta octubre, según la información de la consultora Economía & Regiones, la creciente fuga al dólar no había hecho caer la recaudación del IVA por retracción del consumo. Pero habrá que ver si eso no pasa este mes, al aumentar las tasas de interés y multiplicarse el pase de pesos a dólares.

El Iaraf muestra que en 2010 las provincias tuvieron, en conjunto, un superávit de unos 5500 millones de pesos, pero fue gracias a la asistencia nacional, que sumó nada menos que 9808 millones de pesos.

Para el año próximo volvería la necesidad de encontrar alguna clase de recursos adicionales, por financiación, alivio de la deuda o mayores recursos. La intención de prorrogar el período de gracia de las deudas con la Nación parece una iniciativa más que lógica para los gobernadores.

"La finalización del período de gracia para los servicios de la deuda con la Nación es una cuestión que las administraciones provinciales no pueden desatender", señala el Iaraf. El problema es para el Estado nacional, que ante un menor crecimiento de Brasil, precios eventualmente más bajos para la soja y un menor crecimiento de la economía local también deberá enfrentar un escenario de menor crecimiento de los recursos fiscales. Renunciar a los cobros de la deuda de las provincias por un año más podría no ser tan sencillo.

El Sector Público Nacional también tendrá déficit en el presente ejercicio, que, según los cálculos oficiales, no sería inferior a los 11.000 millones de pesos. Cristina Kirchner se propone volver a un leve superávit el año próximo. Las anunciadas reducciones de subsidios a los consumos de servicios públicos marchan en ese sentido, pero habrá que ver cuánto margen queda para la generosidad con las gobernaciones.

Algunos indicios de un escenario que empeora aparecieron en octubre. La recaudación impositiva nacional, que creció casi al 35% en los dos meses anteriores, avanzó sólo el 31,8%. Para Economía & Regiones el dato que llama la atención es el debilitamiento de los ingresos por el impuesto al cheque, lo que podría estar anticipando menores ingresos por menor nivel de actividad.

Resta ver si en el mes en curso no se ha profundizado este deterioro. En cualquiera de los casos, las provincias y la Nación enfrentarán el año próximo una situación más difícil.

Fuentes adicionales

Si Cristina Kirchner quisiera asistir a las provincias otorgándoles un año más de gracia, debería conseguir fuentes adicionales de reducción del gasto o de incremento de los ingresos. Si se decidiera por reducir las erogaciones, agregaría presiones recesivas a un escenario que ya lo es.

Por ese camino han marchado algunas administraciones que optan por el incremento de impuestos, las que podrán sumarse a la reducción de los subsidios a los servicios públicos.

La influencia del aumento de los gastos por el año electoral y por la inflación queda clara al advertirse que hasta octubre las provincias en conjunto ya recibieron la misma cantidad de dinero de origen nacional que en todo 2010. Lo que significa que en 2011 recibirán dos meses más de recaudación nacional; no obstante lo cual, no podrán evitar terminar con sus cuentas en rojo. Para 2012, si no consiguieran otro año de gracia por sus deudas, podrían también optar por tomar nuevas deudas en los mercados. Algunas gobernaciones ya se movieron en ese sentido, pero el escenario ha empeorado en los últimos días por la subida de tasas.

La falta de normalización financiera de la Argentina ha hecho que las provincias y la ciudad de Buenos Aires deban pagar tasas muy altas por endeudarse en los mercados en los últimos años, lo que a su vez aumenta la cuenta de intereses y hace subir el gasto público.

La situación podría ser más aliviada si el Gobierno materializara su intención de acordar con el Club de París y con otros acreedores, lo cual podría abaratar el financiamiento para el sector público y para las empresas. La intención está formulada en el proyecto de presupuesto 2012, pero habrá que ver si se lleva a la práctica, aunque el incentivo es que la Nación también pretende financiarse en los mercados el año próximo.

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