Hay que decirles la verdad a los ahorristas

Roberto Cachanosky
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14 de enero de 2002  

En estos días de "corralito" se escucha todo tipo de argumentaciones para buscar culpables. El argumento más generalizado es que alguien se robó la plata y por eso la gente no puede sacar el dinero de los bancos. En rigor, algo de esto hay en el fondo, pero no como la gente cree, ni quienes la gente cree, ni de la forma que la gente cree. Para empezar a buscar alguna solución al tema, lo primero que hay que hacer no es engañarse y eso implica no imaginarse banqueros que recibían dólares y llenaban valijas para llevárselas al exterior. El punto fundamental por comprender es que los dólares físicos que la gente reclama no existen porque el sistema financiero crea moneda.

¿Cómo es que crea moneda? Imaginemos que Juan trae US$ 1000 y que esa cifra es todo lo que hay de dinero en circulación en la economía. Juan va al banco A y los deposita. ¿Qué hace el banco con esa cifra? Guarda el 20% (encajes) porque sabe que, normalmente, le retiran del banco sólo el 10% de todos los depósitos que vencen en el día y se cubre con otro 10% por si el retiro de fondos se acentúa. De manera que guarda US$ 200 y le presta a Pedro US$ 800.

Pedro hace un cheque y deposita los US$ 800 en el banco B. Este banco también guarda el 20% y presta el 80%, es decir, encaja US$ 160 y le presta a Nicolás US$ 640. Nicolás hace otro cheque de US$ 640 y lo deposita en el banco C, que guarda US$ 128 y le presta a Lucas US$ 512, que hace otro cheque y lo deposita en el banco D. La cadena sigue, pero supongamos que para aquí.

¿Cómo quedó el sistema financiero? Juan tiene depósitos por US$ 1000, Pedro por US$ 800, Nicolás por US$ 640 y Lucas por US$ 512. Entre todos podrían retirar de los bancos US$ 2952. Primera cuestión, el sistema financiero crea moneda por el encaje fraccionario. Los US$ 1000 físicos iniciales que trajo Juan ahora se transformaron en US$ 2952, es decir, el dinero físico inicial se multiplicó por 3 en el sistema financiero. Esto ocurre en todos los sistemas financieros del mundo. Por lo tanto, no existen US$ 2952 físicos, es decir, de papel y tinta. Solamente hay US$ 1000 físicos, los otros US$ 1952 son anotaciones entre bancos. Si se quiere, son dólares virtuales.

Pero imaginemos que Juan, Pedro, Nicolás y Lucas quieren retirar todos al mismo tiempo sus depósitos y llevárselos a sus casas. ¿Cuánto tienen encajados los bancos para hacer frente a los pagos en ventanilla en épocas normales? El banco A tiene US$ 200, el banco B tiene US$ 160, el banco C US$ 128 y el banco D tiene US$ 102. Es decir, entre todos los bancos guardaron US$ 590 (el 20% de los depósitos).

La única forma que tiene el banco A de devolverle a Juan sus US$ 1000 es que pueda recuperar los US$ 800 que le prestó a Pedro. Pero para que Pedro pueda retirar sus US$ 800 del banco B, éste tiene que recuperar los US$ 640 que le prestó a Nicolás, que a su vez los tiene depositados en el banco C, que le prestó US$ 512 a Lucas.

Como todos los préstamos no pueden recuperarse al mismo tiempo, es imposible devolver los depósitos si todos juntos van a los bancos a retirarlos. Hoy en la economía argentina no existen US$ 60.000 millones de papel y tinta guardados en alguna caja de seguridad que los bancos no quieren devolver a los ahorristas.

Los verdaderos culpables

Esos US$ 60.000 millones fueron creados por el sistema y están otorgados en créditos que hay que recuperar. Pero algunos de los que tienen que pagar esos créditos son el gobierno nacional y los gobiernos provinciales que hicieron default. Por eso, cuando se festejó el default de la Argentina se estaba festejando el no pago de los fondos a los ahorristas.

¿Qué hicieron la Nación y las provincias con los créditos que tomaron en el sistema financiero? Los consumieron cubriendo sus gastos. Esa plata no existe. Por su parte, las empresas que tomaron créditos tampoco pueden devolverlos porque no venden y no tienen plata.

Si quiere buscarse algún responsable de esta quiebra generalizada hay que mirar a una dirigencia política que hizo tantos desastres en materia de gasto público que quebró la confianza de la gente. Ante semejante déficit fiscal la gente tuvo pánico de que el Estado le confiscara sus depósitos (lo que finalmente ocurrió) para financiar sus gastos. Esto hizo que todos fueran, al mismo tiempo, a retirar la plata de los bancos y se produjera la quiebra del sistema financiero, quedando la gente dentro del "corralito".

A los ahorristas hay que decirles la verdad. No existen US$ 60.000 millones guardados en algún lugar, sólo hay un mínima parte de billetes físicos. Lo que hay en los bancos son, fundamentalmente, créditos por cobrar al sector privado (ahora más difíciles de cobrar por la devaluación), que está fundido, y al sector público, que también está fundido. Presionar a los deudores para que paguen a los bancos y así devolverles el dinero a los ahorristas es irreal mientras la economía no empiece a crecer, y para esto se requiere un plan económico que sea consistente y recree la confianza.

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