Homenaje a Nisman: un emotivo acto marcado por el fuerte rechazo al kirchnerismo

Las hijas de Alberto Nisman y su ex mujer, Sandra Arroyo Salgado escoltadas por la policía al salir del acto
Las hijas de Alberto Nisman y su ex mujer, Sandra Arroyo Salgado escoltadas por la policía al salir del acto Fuente: LA NACION - Crédito: Domitila Dellacha
A dos años de la muerte del fiscal, miles de personas lo recordaron en una conmemoración con tintes políticos y un sentido apoyo a su familia
Domitila Dellacha
(0)
18 de enero de 2017  • 22:05

Fue un sentido acto de homenaje a dos años de la muerte del fiscal Alberto Nisman. La luz de un sol que se despedía en un día caluroso de enero se posó sobre los rostros de los presentes en Plaza de Mayo. Las voces de miles susurraron la historia de un hombre que apareció muerto en su departamento con un balazo en la cabeza luego de denunciar a una presidenta; una historia que el país recuerda.

La conmemoración comenzó cuando las dos hijas del fiscal, Iara y Kala, subieron al escenario ubicado junto a la calle Hipólito Yrigoyen para encender una vela en memoria de su padre. El momento fue acompañado por el silencio que resultó interrumpido por un grito: "Iara, aquí estamos por papá, querida". Los aplausos estallaron y las chicas en silencio volvieron al lado de su madre, Sandra Arroyo Salgado, mientras tres oradores se preparaban para dar lugar a la palabra en un espacio montado para aflorar las emociones.

El encuentro no buscó la politización, pero sí estuvo marcado por el rechazo a la era kirchnerista tras dos años de acusaciones políticas y misterios que se plasmaron en el sentido enojo de muchos que gritaban querer ver a "Cristina presa". Si bien se eligió no nombrar a los políticos presentes para preservar la esencia del acto, allí se destacaron la vicepresidenta, Gabriela Michetti; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el ministro de Medio Ambiente, Sergio Bergman; el titular de Medios Públicos, Hernán Lombardi; el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, y la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso.

El fiscal general ante la Cámara del Crimen, Ricardo Sáenz, comentó a LA NACION: "Quisimos despojar el acto de toda cuestión partidaria, no es un acto del Gobierno ni de ningún partido, por eso no se las mencionó ni se los subió al escenario. Es un apoyo moral, no un apoyo político".

En tanto, sobre el misterio que envuelve a la muerte del fiscal, Sáenz insistió: "Cada vez es más claro que fue un homicidio. Sufrimos presiones hasta hace un año, pero no lograron hacer nada".

Al ser consultado por si la denuncia de Nisman reabrió luego de que se detuvieran algunas de esas presiones políticas, Sáenz indicó: "Sí, lo extraño es que estos personajes de la Justicia hayan seguido resolviendo de una manera cuando ya hace un año ese gobierno se había ido, eso demuestra el compromiso político que tenían que hacer".

Los oradores

Luis Czyzewski, padre de Paola, una de las víctimas del atentado a la AMIA, fue el primero en adueñarse del micrófono. "Falleció asesinado un hombre con dos hijas" dijo Czyzewski. "Su papá les dejó un legado muy grande, lleven orgullosas el apellido que tienen aunque la herida nunca vaya a cicatrizar", expresó el hombre con una voz cálida, dirigiéndose a las hijas de Nisman.

Sobre la investigación, Czyzewski dijo: "No imputamos ni condenamos a nadie, sólo pedimos que se investigue (...) ningún poderoso está por encima de la ley". Y sentenció: "La sangre de los que murieron en la AMIA y de Nisman no fue inútilmente derramada".

El segundo en hablar fue el escritor y filósofo Federico Andahazi, quien brindó un discurso lleno de frases dulces y tintes poéticos. Muy emocionado, recordó el dolor con el que recibió la noticia de la muerte del fiscal: "Con el fiscal Nisman murió una parte de la República. No era el dolor por la muerte de un hombre; era el temor apocalíptico de la muerte de la Justicia".

"No venimos a esta plaza histórica a construir un héroe. Venimos a reclamar la verdad y a limpiar su memoria. No venimos a poner al fiscal Alberto Nisman sobre un pedestal, pero sí a elevarlo por sobre el barro en el quisieron hundirlo", reflexionó Andahazi, haciendo referencia a la desacreditación a la que fue expuesto el fiscal después de su muerte.

Poco a poco, el tono de las palabras del escritor se tornaron más políticas, con insinuaciones. "A la casa de Nisman entró una banda de criminales", sentenció.

Y condenó: "Recordamos los nombres y caras obscenas de los que quisieron matar la memoria del fiscal Nisman". Andahazi insitió en su pedido por llegar a la verdad y cerró con un simple "que descanse en paz".

El tercer orador -el más esperado por los presentes- fue el fiscal Germán Moldes. "Esto es un duelo, no una celebración", dijo el hombre más aplaudido de la jornada. Sin tapujos, Moldes aseguró: "Nisman murió por denunciar a Cristina Elisabet Fernández, viuda de Kirchner".

Con palabras teñidas de un tono irónico, Moldes eligió recordar "la escena del hecho" para lanzar críticas al accionar de su colega, Viviana Fein, la primera investigadora del caso, y al del ex secretario de Seguridad de Cristina Kirchner, Sergio Berni, quien estuvo presente en el departamento del complejo Le Parc cuando se encontró el cuerpo del fiscal.

"Nisman murió por denunciar a [Héctor] Timerman y a los cinco grandes del buen humor que le hacen coro", insistió Moldes en referencia a otros funcionarios denunciados. "Para hacerme callar van a tener que aplicarme la solución Nisman", añadió el fiscal, con lo que generó una explosión de aplausos.

Entre los gritos de algunas personas enardecidas se mezclaron escondidos rostros tristes. Los presentes fueron en su mayoría personas mayores que calmaban el calor con mucha agua, y que utilizaban sus manos como abanicos. Se oían comentarios en voz baja que contestaban o secundaban lo que los oradores expresaban en sus discursos.

Una vez finalizado el acto, el himno nacional sonó con fuerza desde los pulmones de cada personaje. "¡Nisman, presente, ahora y siempre!", se cantó antes de que, en cuestión de minutos, se disipara la movilización.

Iara y Kala Nisman, con la cabeza baja, se fueron abrazadas por su madre y escoltadas por la Policía Federal. Y Sara Garfunkel, madre del fiscal, permaneció en la Plaza de Mayo hasta casi las 20, recibiendo el cariño y el apoyo de la gente.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.