Iguacel se va y Dujovne acentúa su mando sobre la economía

Sergio Suppo
Sergio Suppo LA NACION

COLUMNA DE SERGIO SUPPO

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28 de diciembre de 2018  • 23:14

A continuación, los principales conceptos:

  • El secretario de Energía Javier Iguacel dio un paso al costado y se alejó de la silla eléctrica. Es uno de los cargos más complejos del gobierno de Macri. Iguacel había hecho carrera política y se había hecho notar como director de Vialidad. Ganó mucho puntaje porque fue el hombre que presentó las primeras denuncias en contra de Lázaro Báez y Julio de Vido . En Vialidad se encontraron documentos y pruebas que mostraban las irregularidades de la corrupción en la década kirchnerista.
  • De allí, siendo un especialista en energía, saltó al Ministerio de Energía que comandaba, hasta el 16 de junio pasado, un hombre clave del gobierno de Macri, Juan José Aranguren . El ministro se fue como el hombre más impopular del gabinete del presidente porque fue el responsable de eliminar los subsidios a la energía que durante tantos años habían acumulado un enorme déficit fiscal en la Argentina.
  • Finalmente Aranguren cedió este lugar a Iguacel, quien asumió como ministro. El cargo le duro relativamente poco porque en septiembre de este año Iguacel pasó a ser secretario de Energía en aquella famosa reestructuración del gabinete que dejó muchos menos ministros y achicó el gabinete.
  • Desde entonces, Iguacel estaba bajo las órdenes del nuevo hombre de poder dentro del gabinete, el ministro de economía, Nicolás Dujovne . Y ahí está la clave del desenlace que se conoció hoy: los desencuentros de Iguacel con Nicolás Dujovne. Iguacel tenía un perfil propio y pretendía tener un alto perfil político. Era un hombre con aspiraciones políticas que no dudaba en tomar decisiones por sí mismo en un momento en el que Macri le encargó a Dujovne que concentrara, por razones estratégicas y táctica política, las decisiones en todo el área económica. Esa concentración de toda la política económica se explica en la necesidad de cumplir el compromiso firmado por el FMI de lograr en 2019 el déficit cero.
  • Los aumentos que anunció Iguacel en materia de energía no tienen nada que ver con el desenlace que hoy finalmente se conoció. Los aumentos anunciados tienen que ver con la decisión política de dar todas las malas noticias concentradas en el primer semestre del año con la creencia de que en el segundo semestre del año la economía tenderá a acomodarse un poco, los argentinos habrán aprendido a manejarse con un nuevo presupuesto mucho más ajustado y de esa manera se podrán generar las expectativas para las elecciones de agosto y después las de octubre.
  • Lo concreto es que Iguacel se fue porque no tenía sintonía con Nicolás Dujovne. Había sido señalado como responsable de un error muy notorio, cuando hace un mes y medio se comunicaba que los usuarios de gas natural deberían pagar un aumento retroactivo para afrontar un pago a las empresas gasíferas que figuraban en los compromisos de mayor extracción de gas.
  • Dujovne es uno de los ganadores de este reemplazo de Iguacel por Gustavo Lopetegui y el otro ganador es un hombre que durante varios meses ha ocupado un curioso bajo perfil, la mano derecha del presidente de la Nación y jefe de gabinete, Marcos Peña, quien hoy puso a uno de sus hombres en un puesto clave del Ministerio de Economía.
  • Lopetegui tiene una relación previa con Dujovne porque Lopetegui era el responsable desde la vicejefatura de gabinete de controlar las acciones del Ministerio de Economía, y ahora será formalmente su subordinado en un área estratégica clave en el que se están generando las principales perspectivas económicas de crecimiento de la Argentina.
  • Es una victoria en términos de poder tener un equipo de gestión sin figuras que le discutan o que pretendan sobresalir por encima de un criterio de concentración de las decisiones que en este momento aparece como muy necesarios desde el punto de vista del presidente Macri.
  • La prioridad de Dujovne es bajar el déficit y evitar una costosa renegocación de la deuda con el Fondo.
  • Los aumentos detonan reclamos políticos y hay un aprovechamiento político también. El Gobierno eligió como oportunidad de esos aumentos el receso veraniego que está comenzando y el momento en que van a caer esos aumentos sobre el bolsillo de los argentinos ocurrirá el primer semestre del año. En ese plan se incluye que en el segundo trimestre comenzarían a verse los primeros índices de recuperación particularmente en el interior de la Argentina con los ingresos de la cosecha gruesa. Luego, en el comienzo segundo semestre comenzaría a verse algún impacto respecto de esa cosecha pero también con algunos indicadores económicos generales de reactivación económica.
  • Esto es un repunte de una caída muy pronunciada que se viene verificando durante muchos meses y por la que estamos atravesando su peor momento. De modo que una vez terminada la absorción por parte del del bolsillo de cada uno de los argentinos de estos servicios, la economía debería comenzar a repuntar y al mismo tiempo comenzarían los trabajadores argentinos a cobrar los acuerdos de paritarias del 2019. Es sobre ese escenario que Macri espera plantear su campaña para la reelección.

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