Impulsan cambios en la cartera de Interior

Eliminarán cargos para dinamizarla
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27 de mayo de 2003  

Quizá se inspiró en aquellos vientos renovadores del Sur a los que Néstor Kirchner hizo referencia en su discurso presidencial. O tal vez sólo buscó enviarle a su nuevo jefe una señal de lealtad y alineación política. Cualquiera que sea el motivo, lo cierto es que el ministro del Interior, Aníbal Fernández, decidió instrumentar una reestructuración de la cartera que podría incluir la eliminación de cargos del actual organigrama con el objetivo de promover áreas que, a su juicio, estaban descuidadas durante la gestión de su antecesor, Jorge Matzkin.

Según confiaron a LA NACION fuentes cercanas al funcionario, Fernández analiza seriamente la posibilidad de suprimir la Subsecretaría de Interior, una dependencia que coordinaba el trabajo del Registro Nacional de las Personas (Renaper) y de la Dirección Nacional de Migraciones.

La medida tendría como objetivo producir una mejora en la tramitación de los DNI y en el control del tránsito fronterizo, dos ítem que, según sus colaboradores, Fernández considera descuidados. De concretarse la operación, ambas pasarían a depender directamente de él, con lo que no se cubriría la vacante del saliente titular del área, Cristian Ritondo.

Es justamente por el cuestionamiento hacia el funcionamiento del ministerio en la anterior administración que la decisión no sólo respondería a cuestiones estructurales: podría ser interpretada, al mismo tiempo, como un mensaje hacia Kirchner. Sucede que, durante la campaña, el Presidente manifestó en más de una oportunidad su malestar con Matzkin y los demás funcionarios vinculados con la línea de José Luis Manzano (entre ellos, Miguel Angel Toma).

Fernández dio cauce a su idea de inmediato. Ayer abocó gran parte de su primera jornada en la Casa Rosada a la tarea de estudiar cada uno de los sectores que están bajo su órbita.

"Cambios fuertes"

Por la mañana aseguró que no estaba "conforme con la estructura" de su cartera, y adelantó: "Se vienen cambios estructurales muy fuertes".

"El cambio tiene que estar dado en las cosas más chiquitas y en las más importantes", evaluó, sin abundar en precisiones. Y agregó: "Apostamos a una fuerte política de consenso. Es indispensable en ese nivel de cambios estructurales que comencemos a trabajar junto a los gobernadores de cada una de las provincias, buscando alternativas que nos permitan superar diferencias de corto plazo, imaginarnos un país distinto trabajando en conjunto. Me tengo mucha confianza en poder hacerlo", consideró.

Afirmó también que "uno de los objetivos primarios" de su gestión será lograr la sanción de una nueva ley de coparticipación federal".

Para evitar alarmas, en su entorno aclararon que una eventual reforma no implicaría despidos de personal.

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